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En busca de una última página

Y con un largo análisis de la trigésima tercer estrategia de la guerra, titulada Siembra incertidumbre y pánico con actos de terror, llegué, hace un par días, al término del último libro que poseía y no había tenido la oportunidad de leer. Y es en estos días cuando la necesidad y hambre de lectura me han atormentado como en pocas ocasiones lo han hecho, debo decir.

LAS 33 ESTRATEGIAS DE LA GUERRA

No me voy a poner a dar reseñas o a aburrirlos con síntesis innecesarias. Escribo y procederé a narrar mi historia de lector de los últimos meses, pues se me ha hecho curiosa la forma en que se ha desarrollado per sé, hasta el día de hoy.

Siendo un admirador de la Alemania de 1940, mi biblioteca personal se destaca por contar entre sus filas con títulos como Los Verdugos de Hitler, Historia de las SS, Mi Lucha, Los Nazis en México, El Papa de Hitler, Führer, entre otros; sin embargo, para cuando terminé de leer Mein Kampf, a mis manos llegaron los ejemplares de 3 novelas bajo las que se basó mi videojuego favorito: Halo. Debo admitir que eran las primeras obras de ciencia ficción que acparaban mi atención, fue tanto así que tardé mes y medio en leer las tres en su totalidad.

Tras ese período, llegó a mis manos la obra Amos de la Guerra; por primera vez, leía sobre Churchill, que hasta ese momento pensaba era un inglés cobarde que sólo tuvo la oportunidad, lo sigo creyendo jaja. Tras culminar dicha obra, a través de mi querida Ame, llegó El Azote de Dios. Debo admitir que al jugar Age of Empires, mi admiración por las campañas bélicas de Atila era bastante grande; gracias a este libro, tuve la oportunidad de soñar, en repetidas ocasiones, los asedios hunos hacia un imperio romano dividido y atemorizado. Podía sentir las flechas que zumbaban al pasar juntos a mis oídos y escuchaba los tenebrosos aullidos de dolor provenientes de los soldados que fueron alcanzados por el contenido de un caldero con restos de sopa hirviendo.

Hunos

Se acabó la ilusión y me hundí en una época de revistas y folletos, lo que tuviera al alcance de la mano en el baño. Hasta que un día, gracias a la buena aventura de compartir el departamento con uno de mis mejores amigos, tuve a la mano una copia del último libro de la serie escrita por J. K. Rowling: Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte. Ahora bien, no me juzguen, en algún momento dije que nunca leería un libro que fuera leído por “el montón” por el simple hecho de estar en los cines; ahora, debo admitir que, con hojear  algunas páginas, quedé capturado.

Fue tal mi interés, que en tan solo dos semanas, leí por completo aquella obra que, debo admitir, me dejó un muy buen saber de ojos. La última película me gusto, pues al no haber leído ninguno de los libros anteriores, pude llegar a conclusiones que el resto del público parecía desconocer. Demonios, quisiera poder crear alguno horrocux’s.

Una vez terminada mi estadía en la bella República de Cholula, encontré aquel libro del que pude hablar en la introducción. Ahora espero y busco, pues ya llevo un par de semanas sin nada que leer, y ese es el problema, pues busco una nueva última página que leer. Después de morir, como buen pescado, por la boca, estoy pensando en darle una oportunidad a las Crónicas de Narnia, o incluso, a Crepúsculo (sic).

Epílogo: Aunque debo decir que no me atraen, en lo más mínimo, los vampiros gay.

Vampiro Gay

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Categorías:Anécdotas, Generalidades Etiquetas:
  1. Fan de crepusculo
    9 noviembre 2009 en 2:37

    no creo que el estar enamorado y dar todo por esa persona amada (en este caso edward) lo convierta en gay, lee crepusculo y verás.

  2. 9 noviembre 2009 en 16:41

    No me malinterpretes amigo lector, no soy alguien que esté en contra de la cultura gay o en contra del libro que, me imagino, vale la pena leer pues un best seller no lo es por pura casualidad. Lo que yo defiendo haciendo este tipo de comentario, es que un vampiro, por definición y por causa de su creación, es un ser diabolico y salido del infierno, el vampiro como ser mitológico nace de la venta del alma de un ser a cambio de la inmortalidad. Tal inmortalidad conlleva la maldición de que ningún alimento o bebida saciaría su apetito o su sed, estamos hablando del sufrimiento que las almas tienen que soportar cuando el paraíso no es su destino.

    Es por tales razones, que la forma en que Edward y el resto de su clan, no se comportan como el ser que debieran ser. Por supuesto, yo estoy mil veces a favor del amor y de hacer todo al alcance por dicho sentimiento. SIn embargo es muy “gay” el que, siendo hemófago o nosferatus (como le desees llamar), se comporten como un “vegetariano”, ya que en la mitología escandinava no se pueden comportar como tal.

    Ser vampiro es una maldición y su maldición no les permitiría tomar sangre de animales. El diablo no compra almas de forma tan fácil.

    Gracias por expresar tus comentarios y me encuentro abierto a cualquier otra opinión que puedas brindarme.

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