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El poema de mi infancia

Hay personas que me han preguntado las razones por las cuales acostumbro leer tanto sin “aburrirme” de hacerlo o cómo fue que descubrí este gusto por la más variada literatura. La primera cuestión, por lo general, la respondo con un tono despectivo pues la lectura es todo menos aburrida; a la segunda cuestión, me apresuro a responder que gracias a mis padres, que desde muy temprana edad inculcaron en mi el oficio del lector, se atribuye mi búsqueda de placer en la imaginación y el conocimiento honesto de los libros.

Cuando reflexionaba sobre el tema, recordé un verso del primer poema que aprendí y recité cuando mi edad no alcanzaba para rebasar el cuarto o quinto grado de educación primaria. Obviamente, no lo aprendí muy bien; puesto que, hasta hace dos días, no recordaba más que un verso de los que componen el texto añorado.

Gracias a la magia de google y a la necesidad de inspiración para escribir un pensamiento a una chica (a la que gusto de escribirle cosas bonitas por facebook) es que recordé las siguientes palabras que, si bien gustaba recitar en los concursos de oratoria para niños, no alcanzaba a comprender en mi inmadurez latente. Todo lo anterior hasta el día de hoy en que mi sapiencia ha crecido lo suficiente para poder reflexionar:

Metamorfosis

Luis G. Urbina

Era un cautivo beso enamorado
De una mano de nieve que tenía
La apariencia de un lirio desmayado
Y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
Aquella mano suave
De palidez de cirio,
De languidez de lirio,
De palpitar de ave,
Se acercó tanto a la prisión del beso,
Que ya no pudo más el pobre preso
Y se escapó; mas, con voluble giro,
Huyó la mano hasta el confín lejano,
Y el beso, que volaba tras la mano,
Rompiendo el aire, se volvió suspiro.

Espero que lo hayan disfrutado, muchos recuerdos olvidados traen a mi mente sus palabras y también inspiración para haber escrito este breve pensamiento que dediqué a una de esas Dulcineas que todos los Quijotes tenemos el placer de conocer (y tratamos de conquistar) y que transcribo a continuación:

Tan cerca y tan lejos te encuentras,
tan cerca que mis besos cautivos de su prisión escapan;
tan lejos que estar en un confín lejano aparentas,
y mis pobres besos que tras tus manos vuelan,
un suspiro provocan mientras escribo estas letras.

Angel Tejeda Moreno

 

P.D.: Es muy triste que hoy en día la poesía  esté tan subestimada y muchas féminas prefieran frases del estilo reggaetón.

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