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El día en que SIEMPRE NO (usted disculpe) dejé de confiar

Pues como luego hacen los de seguridad pública cuando te liberan de prisión porque te metieron por equivocación, usted disculpe.

Lo cierto es que, hasta hace un par de horas, no dejaba de llorar, de pensar cómo pudo alguien lastimarme así y, ya saben, lamiendo heridas y sopesando sentimientos. Lo que pasó, pasó y nada se le puede hacer.

No sé si fue una buena sesión de lectura del maestro Lovecraft o si fue el baño con agua fría que me di o lo que me dijo un amigo sobre lo que yo representaba para él; lo cierto es que yo me levanto no importando la fuerza o la cantidad de golpes. Sí, a veces me derroto y me rindo, lo hago, créanme, pero nunca me dura demasiado tiempo ese sentir.

En unas horas comenzaré a estudiar la maestría y, con esto, estaré dando un paso más en el cumplimiento de mis sueños. No hay porqué pensar que la vida se nos acaba. Gracias a Dios y como lo dijo mi amigo Ramiro, tengo trabajo, vivo solo, me alimento solo, soy independiente y soy actuario; tengo más de lo que podría pedirle al Señor y eso debe bastarme; aunque no me conformo y deseo ser más y mejor.

Ella me quiere y yo la quiero a ella, lamentablemente se enteró de mis sentimientos de mala manera y pues las cosas ya no funcionaron como se esperaba en algún momento. Estamos bien y no pasó nada. Justo terminé de platicar con ella y es obvio que el cariño que nos tenemos es más fuerte. No seremos pareja, pero no significa que no podamos seguir divirtiéndonos juntos y pasando buenos ratos.

 A mi amigo lo perdono, dice que yo le he hecho cosas peores y que ni sé cuáles son. Ni modo, creía que si eres amigo de una persona y esa persona te ofende, puede decírselo para arreglar las cosas. No es necesario guardar  resentimientos para después tener excusas cuando las necesites.

En fin, seguimos de pie como siempre. Seguimos luchando por los sueños. Seguimos siendo nosotros mismos aunque le duela a quien le duela. Seguimos peleando por cada centímetro de territorio que podamos ganar. Y seguimos obteniendo pequeñas victorias que, algún día, nos hagan ganar la guerra. 

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  1. 10 enero 2011 en 1:32

    Ya voy a dejar de leer este blog, justo cuando se ponía bueno, sales con que eres humano.

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