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Been there, read that (XXXIII)

Diario

Aut. Ana Frank

Terminé de leer la presente obra por segunda ocasión (en la primera tendría yo unos 10 años de edad) y uno de los primeros pensamientos que atravesaron mi mente fue decir en voz alta “lo siento“. En verdad que es así, me invade una cierta tristeza el pensar en el hubiera de esta niña que, a sus 13 años de edad, escribía y concretaba ideas mejor que muchos adultos en plenitud; tal vez, de no haber sucedido nada de lo que pasó, hubiera terminado brillando por sus obras una vez convertida en periodista, como soñó serlo en alguna ocasión.

“El ejemplo perfecto del hubiera”, es el título que le pondría a sus narraciones. Lejos del contexto en que se desarrolla la escritura de las cartas a Kitty, el diario nos muestra los anhelos, disgustos, planes e inspiraciones de una pequeña niña que vivió demasiado en muy poco tiempo.

Muchas veces me detuve y traté de recordar el tipo de pensamientos que un servidor tenía a esa misma edad, me di cuenta de que eran similares. Y es que, en la secundaria, el estudio siempre preocupa aún cuando no se asiste a la escuela; nunca falta el creer que se ama a alguien que tal vez sólo nos gusta, falta experiencia aquí, falta experiencia allá.

Me entristece también darme cuenta de qué tan parecida a mí era esta jovencita, yo también amaba la mitología y gustaba de los árboles genealógicos a su edad. Lo siento mucho Ana, el destino decidió darte un corto tiempo de vida, después te dio la inmortalidad.

El Diario es una lectura obligatoria no importando si el tema de la Segunda Gran Guerra es de tu agrado o no. Es trascendente, honesta y pura. Escrita por un ser humano que se vio en el medio del más grande conflicto de la historia de la humanidad y, por tanto, es un ejemplo perfecto de la esperanza, que puede ser muchas veces nuestra única fuente de inspiración.

Ya ella lo intuía en sus últimas páginas, sentía que podría terminar en cualquier momento, y no creía que su diario pudiese servir como testimonio del sufrimiento que acontecía en las personas afectadas por el gran conflicto armado.

Ojalá hubieses podido aguantar un par de meses más Ana, ojalá lo hubieras hecho.

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