Inicio > Reseñas Literarias > Been there, read that (LXXIX)

Been there, read that (LXXIX)

La senda del perdedor

Aut. Charles Bukowski

La senda del perdedorCuando eres lector, es común que gran parte de los libros que lees pareciera que los lees en el momento adecuado de tu vida. Ya sea que andas en problemas amorosos y la obra pareciera describirlos a la perfección o si estás estancado en un trabajo del carajo y el libro te muestra personajes con las mismas carencias, siempre habrá algo que te acomodará casi a la perfección. Aunque también dicen que el que busca señales, hasta en la sopa las encuentra.

Pues bien, Bukowski hace de las suyas con La senda y llega a mí en un momento que no trato de llamarle depresión, sino simplemente hartazgo, hastío. Chinaski es un pequeño mocoso que crece dentro de una familia “funcional” con un padre frustrado y una madre conformista; se la pasa escuchando los quejidos del papá, los insultos que tiene para prácticamente todas las personas que se cruzan en su camino y las apariencias que quiere dar a los demás de que es un hombre exitoso, cuando no lo es. La madre, sólo se limita a sus labores del hogar.

Conforme va creciendo y pasa de la primaria a la secundaria y de ahí hasta llegar a la universidad (de la que se cansará pronto), Hank desarrolla esta apatía y aversión hacia los demás seres humanos. Le molesta su compañía, todos son gente adecuada a un sistema al que él nunca pertenecerá. Trabajar para idiotas, comprar cosas inútiles, tener una vida acartonada y dictada por los demás, son perspectivas de las que el protagonista no quiere saber nada.

Lo interesante está en embriagarse, en tundir a golpes al que se deje y en escribir. Vivir al día, observar cómo Hitler hace desmanes en Europa y ser testigo de cómo la poca gente que le cae bien desaparece irremediablemente de su vida, es algo a lo que Hank se acostumbra rápidamente. Los reclamos del padre, el acné incontrolable, la ausencia del amor, la falta de un sentido de autoconservación, hacen de Chinaski un underdog del que no podemos evitar sentirnos atados.

Finalmente veremos que esa es la senda del perdedor, donde para el perdedor, los perdedores somos los demás, aunque quién sabe quién tenga la razón.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 7 octubre 2013 en 23:12
  2. 9 marzo 2015 en 4:04

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: