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Las coincidencias de un final de temporada

Tiene un muy buen rato desde la última vez que me tomé un tiempo para publicar en el blog. Mi entrada al doctorado ha vuelto muy difícil la administración de mi tiempo y, ciertamente, aprovecho los pequeños espacios vacacionales para ponerme al día con mis series, videojuegos, cómics, libros, escritos y películas; ese es el caso de la presente entrada.

Justo acabo de disfrutar del final de la primera temporada de la serie de Daredevil y aunque es algo tarde, no me quise quedar sin compartir algo que me hizo sentir cosquilleos en el interior de mi cuerpo. Daredevil es una serie maravillosa, leí tantas reseñas de fans que la aclamaban, que desde hace varios meses planeaba verla; el destino quiso que la viera justo hasta este fin de semana en el que me di la oportunidad de disfrutar de las cosas para las que no dispongo de tiempo en temporada de clases. A pesar de que también existen quienes la consideran aburrida, supongo que la serie me provoca un feeling especial cuando veo trasladadas todas esas historias de superhéroes con las que sueño al televisor (o pantalla, pues); a pesar de mis 30 años de edad, jamás he dejado de fantasear con ser el superhéroe que salva el día, que protege a los inocentes, que es aclamado por todos, que se enfrenta al mal que no puede ser dominado a través de los medios convencionales. En fin.

Hubo dos grandes coincidencias (alerta de spoiler para quien no ha visto la serie) que me hacen amar la idea de éstas y de que a veces recibimos señales inesperadas.

Primero, después de mucho esfuerzo, Daredevil logra mantener a salvo al testigo que finalmente mostrará al mundo el monstruo que es nuestro futuro Kingpin, Wilson Fisk. Una vez que vemos el inicio de la declaración del testigo ante el FBI, comienza una secuencia de escenas que muestran cómo cada uno de los implicados en los crímenes de Fisk son capturados por las fuerzas federales; todo esto, en escenas de cámara lenta que se hace acompañar de una pieza musical: Nessum Dorma.

Y es aquí donde la coincidencia hace su aparición, pues es Nessum Dorma una de esas piezas musicales muy especiales para mí y que en la mayoría de ocasiones que llega a mis oídos, me hace lagrimear. “Que nadie duerma” recita el tenor, narrando la historia de la cruel princesa Turandot, que le dará su mano en matrimonio al príncipe cuyo nombre no conoce; “al alba venceré” recita el príncipe cuando sabe que al primer rayo de sol habrá ganado. Una descripción perfecta de mi necedad de enamorarme de princesas crueles, y una grata sorpresa en este final de temporada.

Segundo, considero que una coincidencia es más fuerte si viene acompañada de otra que la vaticina. En este caso, la pieza musical sólo fue el anuncio de aquello que me dejó helado. Soy creyente, no entraré en detalles pero lo soy y asisto a misa la mayor parte de los domingos del año. Pues bien, antier asistí a la celebración dominical y una de las lecturas fue la muy conocida parábola del buen samaritano. Cuál ha sido mi sorpresa en este final de temporada, Wilson Fisk es arrestado y puesto a resguardo en un vehículo del FBI. Durante el traslado, Fisk se dirige a los dos uniformados encargados de vigilarlo y tras admitir que no es religioso pero que “ha leído partes de la biblia por curiosidad”, decide narrarles una historia… la parábola del buen samaritano.

wilson-fisk-daredevil

No lo sé, a veces creo que las coincidencias son demasiado bellas como para ignorarlas. ¿Cuál era la posibilidad de que viera este final de temporada justo un día después de otro día en el que por poco y no asisto a misa a escuchar la misma historia que el villano narra? A pesar de que tuve la serie completa en mi computadora durante meses fue hasta esta semana en que decidí verla a través de una cuenta de Netflix que me compartió una persona a quien le dediqué el Nessun Dorma como balada por nuestro amor; unas horas antes me preguntaba qué de diferente tendría mi vida si decidiera cruzar umbrales que me acercan más a lo obscuro que a lo claro de mi personalidad.

Coincidencias, destino, eventos no correlacionados, sólo coincidencias. Si el Kingpin decidió ser el mal que asaltó al hombre herido al que el buen samaritano cuidó, ¿qué es lo habré de decidir el día en que se me presente esa opción?

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