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Posts Tagged ‘Dolor’

El dolor que provoca el ser amado

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Rescato esta pieza de diálogo de la segunda temporada de Daredevil, capítulo 11. El Punisher bebe una taza de té en un pequeño restaurante mientras conversa con Karen Page. Tras insinuar que reconoce que ella ama a Matt Murdock, ella se coloca a la defensiva, alegando que no quiere tener cerca a Matt puesto que es una persona que finalmente la lastima, la destruye y pisotea a través de sus acciones. Acto seguido, Punisher le recrimina lo estúpido que puede ser alejarse de las personas a las que amamos por el simple hecho del daño que nos hacen:

Look, I might generally be considered out of my skull, so this might not mean much, but this could be the craziest, most batshit thing I’ve ever heard in my life. People that can hurt you, the ones that can really hurt you, are the ones that are close enough to do it. People that get inside you and… and… and tear you apart, and make you feel like you’re never gonna recover. 

Shit. I’d– 

I– I would chop my arm off right here, in this restaurant, just to feel that one more time for my wife. My old lady, she didn’t just break my heart. She… She’d rip it out, she’d tear it apart, she’d step on that shit, feed it to a dog. I mean, she was ruthless. She brought the pain. But she’ll never hurt me again. You see, I’ll never feel that. You sit here and you’re all confused about this thing, but you have it. You have everything. So, hold on to it. Use two hands and never let go.

You got it?

(Mira, tal vez me consideren un lunático, así que esto puede no significar mucho, pero lo que dices es un delirio absoluto. Las personas que pueden lastimarnos de verdad, son las que tienen la intimidad para hacerlo. Personas que entran en nosotros, nos destrozan y nos hacen sentir que nunca vamos a recuperarnos. Mierda. Me cortaría el brazo ahora mismo, en este restaurante, para poder sentir eso una vez más por mi esposa. Mi mujer no sólo me partía el corazón. Lo arrancaba, lo destrozaba, lo pisoteaba y se lo daba de comer a un perro. Era despiadada. Causaba mucho dolor. Pero no volverá a herirme nunca más. Nunca volveré a sentir eso. Tú estás aquí sentada y confundida por las acciones del tipo, pero lo tienes. Tienes todo. Así que no lo pierdas. Usa las dos manos y no lo sueltes nunca, ¿entendido?)

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Sobre la confianza y el dolor

12 diciembre 2014 1 comentario

Rescato dos piezas de diálogo de una serie que he estado disfrutando bastante; en la primera, el protagonista reflexiona sobre los dos tipos de personas en las que podemos poner nuestra confianza; en la segunda, un ángel le pregunta a uno caído cómo es el dolor, me encantó la forma en que lo describió.

Confianza

I suppose it could be liberating to take a leap of faith, to shrug off the burden of proof for the promise of hope. It takes trust to turn darkness to light. And those who trust risk putting their faith in the wrong hands. For there are those who pray for you… and there are those who prey on you.
And no matter how careful you are, sometimes you just can’t tell the difference.

(Supongo que podría ser liberador el dar un salto de fe, intercambiar la carga de la prueba por la promesa de esperanza. Se necesita confianza para convertir la obscuridad en luz. Y aquellos que confían, se arriesgan a poner su confianza en las manos equivocadas. Pues hay quienes rezan por ti… y hay para quienes eres presa. Y no importa qué tan cuidadoso seas, a veces no puedes encontrar la diferencia.)

Dolor

—What’s it like? Pain.
—It comes in waves. You feel helpless. You can’t fight it. It becomes about making it to the other side, shrinking your world down to one fine point. When that wave melts away, you feel relief. Just for a moment, ‘till it comes back to remind you.

(—¿Cómo es? El dolor. —Viene en olas. Te sientes indefenso. No puedes combatirlo. Se trata de llegar al otro lado, de encoger tu mundo a un punto fino. Cuando esa ola se desvanece, sientes alivio. Sólo por un momento, hasta que regresa para que lo recuerdes.)

Yo soy payaso

Recitar! Mentre preso dal delirio,
non so più quel che dico,
e quel che faccio!
Eppur è d’uopo, sforzati!
Bah! sei tu forse un uom?
Tu se’ Pagliaccio!Vesti la giubba,
e la faccia infarina.
La gente paga, e rider vuole qua.
E se Arlecchin t’invola Colombina,
ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto
in una smorfia il singhiozzo e ‘l dolor, Ah!

Ridi, Pagliaccio,
sul tuo amore infranto!
Ridi del duol, che t’avvelena il cor!

¡Actuar! ¡Mientras preso del delirio,
no sé ya lo que digo
ni lo que hago!
Y sin embargo, es necesario… ¡esfuérzate!
¡Bah! ¿Acaso eres tú un hombre?
¡Eres Payaso!Ponte el traje
y empólvate el rostro.
La gente paga y aquí quiere reír,
y si Arlequín te roba a Colombina,
¡ríe, Payaso, y todos te aplaudirán!
Transforma en bromas la congoja y el llanto;
en una mueca los sollozos y el dolor. ¡Ah!

¡Ríe, Payaso,
sobre tu amor despedazado!
¡Ríe del dolor que te envenena el corazón!

Been there, read that (LXXVIII)

La mujer rota

Aut. Simone De Beauvoir

La Mujer RotaConsiderado como un regalo originalmente, me permití preguntar al futuro dueño si podría abrir el libro para leerlo rápidamente antes de entregarlo (pues no era un regalo sorpresa, ciertamente), tras recibir la respuesta afirmativa, me hundí en uno de los textos básicos de la compañera del buen Sartre. Justo cuando comenzaba, un buen amigo me advirtió “ten cuidado que podrías quedar atrapado en el feminismo de ese libro” y, aunque no quedé atrapado por feminismo alguno, sí quedé prendado de la temática y dolor al que Simone nos enfrenta.

La obra se compone de tres historias: La edad de la discreción, Monólogo y La mujer rota. La primera, habla de ese sentimiento que surge cuando una mujer empieza a perder la confianza en sí misma y cuando sus errores se vuelven estigmas que le impiden sacudir el polvo que se acumula sin que ella se dé cuenta cegada por su ego, de cómo piensa que su inteligencia, belleza y hasta su compañero la abandonan sin darse cuenta de que lo que falla es su percepción y no lo que tiene realmente a su alrededor. Monólogo, es precisamente el discurso de una mujer que se enfrenta a la soledad y a la necesidad que tiene de obtener la custodia de un hijo y después del propio marido a quien reprocha y al mismo tiempo añora. Finalmente, La mujer rota es la historia de otra mujer, que es traicionada por su esposo y al que le acepta sus infidelidades bajo la bandera de que tarde o temprano se cansará de las amantes y regresará con ella; creerá sus mentiras, tomará las sobras y no se rendirá, para finalmente saber que ha sacrificado sus propias oportunidades cuando hubo de tomarlas.

Las historias tienen algo en común: desesperación, crisis de la edad, inseguridad. Mujeres que han tenido sus errores y que no saben cómo enfrentarlos y que también reciben golpes que no merecen o que simplemente no esperan. Su necesidad de creer y sostenerse de causas e ideas perdidas. La esperanza que no se rompe a pesar de que no haya un sólo viento a su favor.

Debo admitirlo, bajo mi panorama actual (laboral, profesional, sentimental), me he sentido identificado en más de una ocasión con las protagonistas; hay conversaciones que llegan al alma, sobre todo cuando uno ha sufrido decepciones o traiciones de un ser amado. Sin duda, Simone ha logrado retratar el sentimiento de muchas mujeres en su época y de muchos lectores, hombres y mujeres, en la época actual. Finalmente, todos sufrimos por igual.