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Posts Tagged ‘Ensayos’

Bukowski en contra y a favor de la mariguana

pasemos a otro aspecto de este asunto: me fastidiaría que me enchironaran por uso y/o posesión de yerba. sería como acusarte de violación por husmear unas bragas en tendedero ajeno. la yerba, sencillamente, no vale tanto. gran parte del efecto lo causa un estado premental de fe en que uno va a subir. si pudiese introducirse un material con el mismo olor pero sin droga, la mayoría de los usuarios sentirían los mismos efectos: “¡esto sí que pega, tío!”.

yo, por mi parte, puedo sacar más de un par de buenas latas de cerveza. no le doy a la yerba, no por la ley, sino porque me aburre y me hace muy poco efecto. pero aceptaré que los efectos del alcohol y la mary son distintos. es posible pirarse con yerba y apenas darse cuenta; con el trago, sabes muy bien, en dónde estás. yo , soy de la vieja escuela: me gusta saber dónde estoy. pero si otro hombre quiere yerba o ácido o aguja, no tengo nada que objetar. es su camino y cualquier camino mejor para él, es mejor para mí.

ya hay suficientes comentaristas sociales de baja potencia cerebral. ¿por qué habría de añadir yo mi bufido de alta potencia? todos hemos oído a esas viejas que dicen: ¡oh, me parece sencillamente ESPANTOSO lo que hacen esos jóvenes consigo mismos, toda esa droga y esas cosa! ¡es terrible!”. y luego miras a la vieja: sin ojos, sin dientes, sin cerebro, sin alma, sin culo, sin boca, sin color, sin flujo, sin humor, nada, sólo un palo, y te preguntas qué le habrán dado a ELLA su té y pastas y su iglesia y su casa en la esquina. y los viejos a veces se ponen muy violentos con lo que hacen algunos jóvenes: “¡he trabajado como un ANIMAL toda mi vida, demonios!” (piensan que es una virtud, y sólo demuestra que el hombre es un imbécil rematado). “¡ésos lo quieren todo sin ESFUERZO! ¡se tumban a destrozarse el organismo con las drogas, dispuestos a darse la gran vida!”

y entonces tú le miras:

amén.

únicamente tienen envidia. a él le han engañado. le han jodido sus mejores años. también a él le gustaría echar una cana al aire. si pudiese. pero ya no puede. así que ahora quiere que los demás sufran como él.

y en líneas generales, ése es el asunto. los fumetas arman demasiado alboroto con su jodida yerba y el público lo arma por el hecho de que ellos utilizan su jodida yerba.

– Fragmento de El gran juego de la yerba, relato incluido en La máquina de follar por Charles Bukowski

Been there, read that (XLIV)

La Fábrica del Lenguaje S. A.

Aut. Pablo Raphael

Cuando terminé de asimilarlo, me di cuenta de la calidad de obra que tenía entre mis manos. 

Es un ensayo, un discurso, una crítica, una reflexión sobre la evolución, la denostación, el retraso, la atualización de la literatura, no sólo de ella, de La República de las Letras en general; de la generación del lenguaje y de su destrucción; de las tecnologías nuevas, del temor hacia ellas, de la necesidad de aferrarnos a los medios, cada vez menos tangibles, en vez de seguir manteniendo los fines. Y no sólo se trata de literatura, palabras, letras; se trata también de la historia, de la reflexión y de la humanidad.

Si bien, el objetivo de La Fábrica es el de enfocarse a la palabra escrita, su contenido ideológico bien puede interpretarse y aplicarse en un sinfín de contextos: política, sociedad, cultura, comunicación… En un momento la consideré literatura de alto nivel (lo es) pero más que un alto nivel, es para aquellos que se interesan no sólo por leer sino por admirar, por entender y por crear.

Un libro aterrizado en la modernidad, en la era del twitter, de facebook, del kindle, de los videojuegos, del crimen organizado, del plagio y de una sociedad que pareciera ya no tener identidad. Referencias universales, otras un tanto especializadas; juegos de palabras, nombres de autores al por mayor; referencias externas, curiosidades en internet, personas dignas de consultar; todo esto nos ofrece el Sr. Raphael.

Manejando un nivel de discurso-ensayo que ya deseara yo poseer, Pablo nos lleva por un paseo literario que nos ofrece perspectivas y propuestas de toda una historia escrita, de los procesos de tal historia, de lo que acontece en nuestros días y de lo que podríamos esperar.

El libro no es para nada tedioso; sin embargo, creo que para lectores menos ávidos de teoría literaria, o de conocimientos complejos en general, podría resultar extenso y pesado. El público objetivo debe ser algo más especializado que aquellos que sólo leen por leer o que lo hacen por moda (sí, creo que, tristemente, también existen de esos; aunque es mejor hacerlo por moda que no hacerlo del todo).

En general, lo disfruté y me atrevo a decir que demasiado, por momentos se me llegó a hacer pesada su lectura debido a las enormes cantidades de información (los puntos sobre twitter son sublimes) pero nunca a un grado que no me permitiera continuar. Patriotas de la República de las Letras, ¡Presentes!

Una justificación para el odio

[…] Sin ese discurso sobre la salud, el poder y la cultura, que circulaba por toda clase de canales y que había sido ampliamente interiorizado, habría sido muy difícil para los ejecutores justificar ante los demás y ante sí mismos la violencia que practicaban. El odio necesita apoyarse en representaciones para ponerse en acto o, en ciertos casos, para estabilizar a posteriori la memoria de una violencia. Y la apropiación de esta clase de representaciones se produce con tanta más seguridad cuanto que la propia identidad y la propia existencia están, según se cree, amenazadas por una población civil a la cual se atribuye un status de adversario que permite negarle el de víctima.

– Philippe Burrin en Resentimiento y Apocalipsis

El mal necesario

Hay tanta diferencia de la manera en que se vive a la manera en que se debiera vivir, que quien diera por real y verdadero lo que debería serlo, pero por desgracia no lo es, corre a una ruina inevitable, en vez de aprender a preservarse, porque el hombre que se empeña en ser completamente bueno entre tantos que no lo son, tarde o temprano perece. Por lo cual es necesario que todo príncipe que desee mantenerse en su reino aprenda a no ser bueno en ciertos casos, y a servirse o no de esta facultad según las circunstancias lo exijan.

– Nicolás Maquiavelo en El Príncipe