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Posts Tagged ‘Erotismo’

Been there, read that (CXXV)

26 noviembre 2014 1 comentario

Las flores del mal

Aut. Charles Baudelaire

Las Flores del MalSi vas a leer clásicos, que sea de la mejor manera. En mi caso, la mejor manera es encontrar una de las obras cumbres de la poesía moderna en una edición antigua abandonada en un botadero de libros hallado en un bazar de antigüedades. Las hojas amarillentas, la alergia que me provoca el polvo acumulado, la cubierta maltratada, son características que permiten un gozo mayor de la obra.

No se puede decir mucho, Las flores del mal, la máxima obra del autor que incluso le provocó prohibiciones por faltas a la moral, es una delicia poética. Temas religiosos, de muerte, de amor y erotismo. Poemas dedicados a alguna amante que ya no está o que ha decidido perder el interés.

Todo crudo, atado a una realidad que se encuentra frente a nosotros y que no miramos. Prefiero no manchar la memoria de tan hermosas letras con las mías. Para entender este libro, basta reproducir el epígrafe que el mismo autor escribe:

Lector apasible y bucólico,
hombre de bien, ingenuo y sano,
tira este libro saturniano,
orgiástico y melancólico.

Si no hiciste tu retórica
con Satán, astuto decano,
¡tíralo! No comprenderás nada,
o me tomarás por un loco.

Mas si su hechizo no te inmuta,
y el abismo tu mente escruta,
léeme y aprenderás a amar, amigo;

alma curiosa que penando
buscas tu paraíso,
¡compadéceme o te maldigo!

Been there, read that (LXXXIX)

Sucedió un cuerpo

Aut. Beatriz Meyer

Sucedió un CuerpoErotismo y naturaleza humana, naturaleza incomprensible, imposible de resumir o de diagramar, menos que imposible es predecirla; palabras e ideas que me vienen a la mente cuando recuerdo cualquiera de los cuentos que forman parte de la presente obra de Bety Meyer. Me atrevo a hablar con una familiaridad especial sobre la autora, pues he tenido el honor de ser su alumno en talleres de novela.

Sucedió un cuerpo es visceral, no encuentro una referencia más directa y honesta hacia lo que uno experimenta en su lectura más que hacia lo leído más recientemente en La Ternura Caníbal, de Enrique Serna. Y es que, precisamente, lo asombroso de textos como estos, radica en la captura de ese modo de actuar humano que muchas veces raya en lo ilógico. Ilógico pero que sabemos que pasará y que se repetirá para cientos de miles de personas diferentes.

Y sucede un cuerpo porque por encima del mismo personaje, el protagonista no es él sino su cuerpo y las debilidades, patetismos y hambres del éste. Cuando pensamos que se está abusando de alguien, nos sorprenderemos al saber que al ser abusado, ese cuerpo está realmente abusando de otros. Una suerte de desgracia consumida como droga.

Una de las principales lecciones que me costó trabajo captar como alumno de Meyer, consistió en hacer creíble al personaje, a darle sustancia, cuerpo. Pues bien, he aquí una serie de personajes verosímiles, creíbles, sorprendentemente humanos que poseen sustancia. Sin embargo, no es un libro para todos. Recomendable para todo amante de la lectura pero no para quienes gustan de se desentenderse de la crudeza sexual que habita en el ser humano.

Been there, read that (LXXXVIII)

Mujeres

Aut. Charles Bukowski

Anagrama

MujeresUno más del buen Buko para la colección. Siguiendo la serie, pasamos por la patética y perdedora infancia y juventud de Hank en La Senda del Perdedor; después, vimos lo que sería el inicio de un mundo laboral nefasto en Factotum; la tercera parte, Cartero, nos mandaría a una etapa de varias décadas de rutina insoportable en la oficina postal; finalmente, en Mujeres, el inicio y final de la etapa misógina del personaje.

Hank se ha despedido del mundo laboral formal, es un escritor reconocido y aclamado en el mundo literario underground. De este modo, Chinaski vive de los viáticos y la paga que le dan por leer sus poemas en público. Las lecturas lo llevan desde paisajes universitarios, hasta bares de mala muerte donde se toca rock y dentro de esta existencia de viajes, lecturas, borracheras y pleitos con el público, el protagonista lleva un conteo del aparentemente interminable desfile de mujeres que entran y salen de su vida tal y como lo hacen las latas de cerveza.

Lo cierto, es que habrá un momento donde tendremos que regresar las páginas para recordar el nombre de alguna de las muchas féminas, o incluso para corroborar si de la que se habla actualmente ya formó parte de una lectura temprana. Las hay de todo tipo aunque, generalmente, no podremos bajarlas de locas o zafadas.

En efecto, cualquier hombre que haya sufrido de las vicisitudes de una relación tormentosa, se sentirá identificado con las correrías de Hank y sus damas. Y cualquier mujer que lea la novela, también tendrá mucho que entender de la forma en que unos con otras se relacionan.

A final de cuentas, veremos como un hombre que no ha encontrado un aprecio verdadero hacia el sexo opuesto fuera de la necesidad biológica de la reproducción, termina transformándose y, de cierta forma derrotándose, ante el amor de una sola mujer entre las decenas que llegan a pasar por su vida. Habrá por ahí quien diga que todo terminará en una historia de amor adornada por el drama de las extras. Habrá quien vea otras cosas totalmente diferentes.

Vendedoras de caricias

28 septiembre 2009 2 comentarios

De entre las múltiples anécdotas que puedo contar, hay una muy reciente que me gustaría compartir. Ustedes saben, como hombre vicioso que se puede a llegar a ser, en la vida, visitas una infinidad de lugares que, no importando el nivel socioeconómico del promedio de los clientes, brindan un refugio de la sociedad para permitirnos el beber de aquellas mieles embriagantes y que dan paso a la pérdida del sentido y el pudor: las cantinas y los bares de mala muerte.

Es común que en aquellos lugares, aparte del irritante olor a secreciones corporales de todo tipoy de la presencia de viejos albañiles, vagos y personas de dudosa reputación; te encuentres con chicas, mujeres que a cambio de una cerveza, terminan contigo en algún lugar desconocido haciéndote favores tanto por gusto como por un poco de dinero para sobrevivir.

Recientemente, tras algunas cervezas y una tocada de rock al lado de algunos amigos, me dirigí a uno de esos lugares. Un pequeño bar que, un poco más limpio y cuidado del resto de cantinas llenas de inmundicia, se  da a conocer por tener “las más bellas chicas de la zona“. No me juzguen, queridos lectores, no todos los que nos acercamos a esos lugares vamos por el simple hecho de recibir placeres carnales; a veces, el horario y la carencia de lugares que mantengan abierto a la hora en que, por lo general, rondamos las calles sin rumbo a las 4 de la mañana, nos indican el camino hacia el lugar donde puedes disfrutar una lager por unos cuantos minutos.

Antes de proseguir, debo aclarar que no debemos confundir tal lugar, con un table dance. En este caso, hablamos de un bar en el que las chicas se acercan y te hacen compañía a cambio de una cerveza(A un costo tres veces superior del precio de menú). Lo malo, es que no siempre se topan con algún ser humano respetuoso y, muchas veces, terminan soportando las faltas de respeto por parte de las alegres manos de los “caballeros” que a ese lugar asisten.

Pues bien damas y caballeros, tras tomar la primer cerveza, se acercó una chica que afirmaba pensar que yo era muy guapo (sic) y que me quería conocer. Obviamente, el sablazo me salía en 60 pesos. Pues bien, al ser un amigo el que te invita, a veces no puedes decir que no. Tras algunos bailes en la mesa y darme su número teléfonico (al que obviamente nunca marcaré), se retiróa seleccionar uno más que estuviese sediento de elogios o de bailes. Y bueno, tras toda esta palabrería se preguntarán: Pero, ¿A qué viene todo esto? Pues bien, resulta que, en determinado momento, una de las chicas me pidió mi chamarra para abrigarse pues tenía mucho frío, a primera vista, parecía una niña de no más de 18 años, e incluso, se me hacía conocida. Acepté y le brindé mi chamarra, de cualquier manera, no la estaba usando.

Tras un rato, el lugar pronto cerraría y, mis amigos y yo, pronto nos retiraríamos a disfrutar de un domingo de flojera e inactividad. Prendieron algunas luces extras y fue entonces cuando la reconocí. La chica que portaba mi chamarra, vivía a la vuelta de mi casa, realmente la recordaba, vivía con su mamá y su hermana.  En algún momento la había visto pasear su pequeño perro en las cercanías de mi casay nunca pasó por mi mente encontrarla en un lugar así.

Tras un intercambio de palabras, decidió regresar conmigo hasta su casa, pues prefería no regresar sola. Obviamente, en el camino, osé preguntarle sus motivos para trabajar en tal situación. He ahí la tristeza de los asuntos, la chica me respondió que trabajaba ahí porque era mejor que un trabajo normal; prefería estar en eso, que levantarse a las 8 de la mañana e ir a algún lugar donde le dieran órdenes o le pagaran igual.

Lo más triste es que su mamá no la obligaba, pero que no parecía molestarle que su hija trabajara en aquel lugar. Finalmente pregunté su edad, recién cumplía los 18 añoshacía un mes y trabajaba hacía dos semanas en aquel negocio vulgar. Dos semanas que, sin duda, se convertirán en años o tal vez más.

Tras dejarla en la puerta de su casa y decirle que se cuidara, finalmente me dirigí a mi casa. Y fue cuando me quedé pensando. ¿Qué era lo que se podía sentir por aquella niña, por aquellas mujeres? Sentí tristeza, ¿lástima tal vez?A lo lo “>mejor impotencia o enojo por no poderles hacer ver que, en esta vida, el dinero no es lo importante y que, a veces, lo que importa más es vivir bien y de una buena manera. Después fue duda, ¿se sentiría bien con que, a su corta vida, ser manoseada por sujetos inescrupulosos fuera la razón para poderse teñir el cabello o comprarse el maquillaje que tanto le gusta?

Closer Natalie P

Es cierto que, en este mundo, habemos de todoy, al igual que en mi caso, habemos quienes quienes invitamos una cerveza y tan sólo platicamos o brindamos una sonrisa; mientras hay quienes invitan una, dos o tres cervezas para no sentirse solos en un mundo que no te ayuda a prosperar o que te negó aquellos sueños de la infancia; e incluso, hay quienes van tan sólo a brindar sueños y esperanza a cambio de algo más que sólo caricias.

Y así como creo que todavía existen las damas y los caballeros, como creo que todavía existen los héroes y los seres no corruptos. A veces sólo podemos escuchar y asentir. Hay quienes quienes lo hacen por necesidad, eso no es lo triste (en demasía), hay quienes lo hacen por gusto y es ahí en donde encuentro un significado de la palabra tristeza.