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Been there, read that (CXLIX)

Los mejores cuentos breves

Aut. H. P. Lovecraft

978-607-14-1807-4El problema de un volumen recopilatorio es que no se puede reseñar formalmente, y si es de uno de tus escritores favoritos, menos. Por lo mismo, difícilmente podría dar una opinión crítica y me resignaré a dar algunos detalles para quien se encuentre esta edición en algún lado y decida o no hacerse con ella. Ah, y para mencionar que fue éste un regalo de una de mis alumnas que curiosamente sí suele sugestionarse al leer los mitos de Lovecraft, que le terminan provocando pesadillas (por lo menos eso me contó en algún momento).

Ante todo, sólo hay dos tipos de personas que deberían adquirir ésta edición: los que son nuevos en cuanto la lectura del autor, y los que son muy apegados a él. En primera, porque el volumen incluye si no los mejores, sí los más populares cuentos del escritor; en segunda, porque es básico si se colecciona su obra, aparte de que la edición se encuentra prácticamente en cualquier librería y a bajo costo.

Si te encuentras en el medio de las dos categorías mencionadas, no te conviene. Muy probablemente ya hayas leído la mayoría de historias en otras ediciones y la mitad del compendio incluye narraciones que generalmente se venden en tomos dedicados exclusivamente a ellas, como lo son El horror de Dunwich,o El caos reptante, entre otras.

De modo que es una buena manera de completar el hambre por lecturas de Howard Philips o para adentrarse por primera vez en las historias de terror cósmico. Fuera de eso, no hay más para el lector ocasional.

Un árbol de navidad perfecto

22 diciembre 2011 4 comentarios

El ocio sirve para muchas cosas, entre ellas, para planear el árbol de navidad familiar que deberá hallar su existencia en mi hogar el próximo año. ¡Épico!

¡Felices Fiestas!

 

Cthulhu, el abrazable

Espacio y tiempo:

Me encuentro con un sobrante de 25 minutos antes de la partida del autobús que me llevará a tierras camoteras un domingo soleado en Orizaba. Vagando en las calles aledañas a la estación, entro en una pequeña tienda gótica que yace al fondo del pasillo comercial de un cine. Observo una vitrina y un objeto, en el que se basa el relato, llama mi atención.

La escena:

Yo: Buenas tardes, ¿qué precio tiene el Cthulhu de peluche?

(Se acerca la dependienta de la tienda, dientes amalgamados y vestimenta totalmente negra)

D: Primero que nada, ¿sabes quién es él?

Yo: ¿Perdón?

D: Sí, que si sabes a quién representa ese peluche.

Yo: A Cthulhu, ¿no?

D: Sí, ¿conoces al autor de donde él salió?

Yo: Sí, a lov… (Me interrumpe la amiga)

D: Bueno, ¿cuantas de sus obras has leído? ¿Qué ediciones?

Yo: Pues, algunas, he leído por lo menos unas 15, se podría decir que las principales.

D: Es que, como sabrás, debemos admirar al autor y, con ello, a todos los que vinieron detrás de él ¿sabes? (la miro esperando me diga el precio del peluche que me gustó y ya) No cualquiera puede poseer algo así, y si lo quieres es porque seguramente te gusta rendirle culto (Ok, empiezo a pensar que se está poniendo rara la cosa) él es un Dios, y sus imágenes son escazas y casi no las encuentras, éste es importado y sólo trajimos dos; uno es mío.

Yo: Mmm ya! Ok, ¿cuánto cuesta?

D: No te puedo decir (WTF?) lo que pasa es que ese ya está vendido, pero para cualquier iniciado (debo entender que soy un iniciado) tenemos esta pequeña figura (me señala una estatuilla de unos 5 cm de altura) sólo 370 pesos.

Yo: Ya veo, está bonita, en fin, ¿podrías decirme cuanto costaba el peluche por lo menos?

D: No, no tiene caso, ya está vendido.

Yo: Sí, pero no te cuesta nada decirme, tengo curiosidad.

D: No, no tiene sentido si ya está vendido, tenemos esa pieza en 370 pesos. En dos semanas ya no estará porque tenemos que rotarla de la tienda, tú sabes, no es de buena suerte tener una de esas piezas en un mismo lugar mucho tiempo (Again, WTF?).

Yo: Mmm ok, lo pensaré, hasta luego o_O

(Me alejo rápidamente del lugar, con alivio subo a mi autobús minutos después)

Conclusión:

Definitivamente hay mentes que son demasiado susceptibles como para leer a algunos autores. Independiente a eso, ¡Quiero un Cthulhu de peluche caray!

 

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Been there, read that (XXV)

Colección Parte II:

La Búsqueda Soñada de la Oculta Kadath, El Horror de Dunwich, La Sombra Sobre Innsmouth & Más Allá de la Llave de Plata.

Aut. H. P. Lovecraft

Terminé de leer y cerré el libro, me dirigí a la cocina y apresuré un buen vaso de agua; retorné al lecho, me acomodé, cerré los ojos y comencé a soñar…

El primer sueño me puso en los pies de aquel hombre que en sus sueños viajaba a través de maravillosos mundos; conocía a los más inimaginables personajes. Su objetivo era uno: encontrar el templo de los dioses que podrían escuchar personalmente su petición de hallar aquella hermosa y eterna ciudad que sólo cuando era un niño pudo visitar, Kadath. Ya sea viajando a la luna acompañado de un ejército de gatos; navegando secuestrado por servidores del Caos Reptante, Yog Sothoth; acompañando a los gules y las descarnadas criaturas de la noche en una guerra contra los comerciantes cornudos; o siendo perseguido día y noche por un obscuro personaje, ¿podría en algún momento contemplar las grandes murallas y los hermosos jardines que alguna vez creó? No lo pude saber, mi sueño cambió…

Entonces soñé que era un habitante más de aquella pequeña comunidad de Dunwich. El ambiente era tranquilo pero ya nadie se acercaba a nosotros, no después de los rumores y leyendas surgidos de aquella historia que decidimos ocultar y olvidar. De aquel terror que ese niño, nacido en el seno de una familia de obscuras tradiciones, provocó. Decían que tenía patas de cabra y que a sus 6 años ya se veía como de 16; también dijeron que aquel invisible monstruo que devoraba ganado, y a alguna que otra familia, fue invocado y criado por él. Nunca sabremos realmente, sólo de los esfuerzos del trío de catedráticos que vino a tratar de librarnos de aquel horror.

Una vez más cambió el panorama, ahora era un curioso turista en un pueblo que tenía la fama de ser odiado y aborrecido, el pequeño puerto de Innsmouth. Los locales me miraban con recelo y todo parecía normal (hasta donde se puede utilizar el término “normal”) pero odié encontrarme con ese borracho que me contó del pacto que sus habitantes con seres no pertenecientes a la raza humana hicieron. Cómo sacrificaban personas a cambio de abundancia y piezas de oro; tuve que huir. Perseguido por el lugar entero, hallé una mezcla de razas que me hizo gritar, y justo en el momento decisivo, en el que no sabía si escaparía o lo lograría, mis sueños me llevaron a otro lugar.

Se aproximaba la hora de despertar, el último fue rápido y borroso. Me encontraba en ese pequeño cuarto donde nos sería repartida la herencia de Carter, aquel que desapareció hacía ya algunos años y llevaba una llave de plata entre sus manos. Un extraño árabe está sentado a mi lado, nos oponemos a esa repartición, creemos que Randolph está vivo y tratamos de evitarlo. El extraño personaje junto a mi, comienza su participación y nos narra la verdadera historia de lo que pasó cuando Carter desapareció en aquellos paisajes montañosos de Arkham y de cómo conquistó el trono al lado de los dioses arquetípicos. 

Después desperté. Con una sonrisa en mi rostro observé el libro que yacía en el buró junto a mi cama. Lo hizo una vez más, Lovecraft me hizo soñar.

Been there, read that (XXII)

Colección Parte I:

La llamada de Cthulhu, La llave de plata, El caso de Charles Dexter Ward & El color que cayó del espacio.

Aut. H. P. Lovecraft

Uff! A pesar de mis aventuras amorosas, la travesía del inicio de una maestría, los proyectos escritos, el trabajo y el ejercicio, todavía puedo darme el lujo de recurrir a los libros para escapar un rato de este mundo cruel y su falta de justicia y libertad.

Y no tienen idea de cuánto me ha servido; siendo más específico, me alegra haber escogido un compilado de obras del maestro Howard Philips Lovecraft. Si tuviera la oportunidad, me largaría en este preciso instante rumbo Rhode Island para visitar su lugar de reposo y agradecerle por los mundos que me ha hecho visitar.

En esta primer etapa del compilado me he encontrado con obras maestras, las considero así no por su argumento o trama, lo hago porque muy muy pocas veces he leído una narrativa en la que la descripción sustituye totalmente la necesidad de los ojos para poder ver.

Son historias geniales, donde sentiremos un temor genuino. No de ese tipo donde temblamos y huimos corriendo y gritando, no, es ese tipo de temor que se siente en el fondo del corazón y te hace cuestionar sobre si deseas conocer lo que en palabras envuelve al misterio y la incertidumbre.

Las historias se hacen lentas, deseas llegar rápido al desenlace y, cuando te empiezas a acercar, entonces se vuelven demasiado rápidas y quisieras que no llegasen a la inevitable conclusión. Comenzando con el clásico de La llamada de Cthulhu, nos adentraremos en la investigación de un hombre que ha heredado un extraña estatuilla, hecho que coincide con el descubrimiento de extrañas investigaciones incompletas y que llevarán al protagonista a descubrir los avistamientos de algo que desería no haber encontrado.

La llave de plata es un gran recordatorio de lo que nos pasa cuando crecemos y dejamos de ser niños: hemos dejado de tener sueños e imaginación. ¿Se imaginan lo que pasaría si pudiesemos volver a creer en todo eso que hemos olvidado? Creo que no lo pensaríamos dos veces y, para lograrlo, necesitaríamos de una singular llave hecha de plata.

Mi historia favorita, El caso Charles Dexter Ward, es una combinación extraordinaria de la historia de un joven que descubre las extrañas circunstancias y experimentos realizados por un antepasado directo y con el que guarda un parecido increíble. Pronto la investigación se convertirá en locura y en puertas abiertas que debieron permanecer cerradas.

Por último, El color que cayó del espacio, nos devuelve ese viejo temor a extrañas entidades espaciales que podrían llegar en cualquier momento gracias a la presencia de los siempre enigmáticos meteoritos.

Para quien busca ese escape de la realidad y la oportunidad de adentrarse en historias obscuras, profundas y profanas, Lovecraft es la opción. Pero por encima de todo, Lovecraft siempre será la opción si amas la literatura clásica en general.

 

Been there, read that (XIV)

El Necronomicón

Aut. H. P. Lovecraft

¿Cómo empezar la reseña de lo que es obvio si con éste último adjetivo me refiero a lo que es grande desde el instante previo a ser o, en este caso, no ser escrito? Primeramente diciendo que, gracias a la presente obra, un servidor se ha convertido o ha elegido una corriente literaria sobre la cual desarrollarse: la corriente lovecraftiana. Y, enseguida, admitiendo y advirtiendo sobre las implicaciones que tiene el creer en la existencia del Libro de los Muertos como tal.

¿Que a qué me refiero con esta última sentencia? Pues bien, damas y caballeros, El Necronomicón NO EXISTE; cuidado, no hablo de una existencia vana pues en su inexistencia es que se encuentra. Narraba sobre un paseo por un tianguis de libros en la capital del país en mi entrada anterior; uno de los múltiples ejemplares que llamaron mi atención fue precisamente el libro que trato de explicar.

Se encontraba rodeado de basura sobre tomos de horóscopos y encantamientos para hallar el amor (sic), un gran libro con cubierta antigua y desgasta, de gran tamaño y que protegía su contenido a través de un candado. Risa me dio, el que quisieran engatuzarme con un precio de más de 4,000 monedas por un montón de papel sin el valor que quisieron dar a entender.

Y es que el gran libro existe sólo en la imaginación; precisamente, en el prólogo de la obra que recién disfruté, se menciona lo ridículo que es ver a ciertos fanáticos buscando en esos tianguis y siendo engañados al creer haber encontrado aquel libro que nos permite invocar a los seres primigenios. Lovecraft lo creó, pero sólo en su mente y como una referencia en la que basaría sus historias más horribles. El hecho de querer escribirlo es una profanación contra aquella obra que ha dado tanto de qué hablar y tanto qué buscar.

Me di cuenta de, y es grato de saber, el hecho de que cualquier otra edición que encuentre con el título Necronomicón será totalmente diferente a la anterior pues no será más que una compilación de textos de aquellos amantes de la literatura lovecraftiana y que variará de acuerdo al punto de vista del editor que las haya recopilado.

También me es obligado anunciarles, que lo que nosotros conocemos como el Libro de los Muertos, no es más que una probable e incorrecta traducción romana, después castellana, del verdadero nombre del texto y que es Al-Azif. No ahondaré mucho pues desearía que leyeran el magnífico prólogo y, posteriormente, extraordinario análisis crítico que el editor, Robert M. Price, realiza sobre el libro que ha dado paso a la creación de grandes historias basadas en los conocidos (a veces muy poco) mitos de Cthulu, Azathot, Nyarlathotep y demás seres poderosos y aberrantes.

Si encuentran esta compilación (Editorial OCEANO) se deleitarán con grandes narraciones como lo son El Pergamino Maldito, El Manto de Craag ó, mi favorita, El Muro de Settler; impresionantes obras que expanden este universo tan delicioso que es creado gracias a la incorpórea obra del maestro, Howard Philips Lovecraft.

En fin, pudiera escribir y/o hablar horas y horas de lo que ha significado la lectura de tan monumental obra en mi vida. Sin embargo, dejaré que sean ustedes mismos los jueces y testigos de todo cuanto he mencionado y que he decidido dejar hasta ahí para no aburrirlos. Mientras tanto doy un salto a una obra más ligera y menos seria, para después sumergirme en una literatura totalmente radical. Pero esto último, como ya he mencionado, es otra historia.

Been there, read that (IX)

El que susurra en la oscuridad

Aut. Howard Philips Lovecraft

Pues sigo escribiendo reseñas, en lo que sale un buen tema para escribir. En esta ocasión, escribiré acerca de un libro del que su autor no necesita la más mínima presentación. En general, ni siquiera debiera escribir una reseña, el apellido es todo lo que se necesita para saber que la obra valdrá la pena; aún así, debido a las circunstancias que me acercaron al escrito hace tanto tiempo, me tome la libertad de escribir sobre éste.

Hace muchos años, tal vez me encontraría en secundaria, decidí que sería buena idea el leer todo lo que pudiese. Caminando frente a una librería local, llamaron mi atención la portada y título de un libro que se hallaba en el mostrador. Su título, El que acecha en la oscuridad. Junté algo de dinero y procedí a comprarlo. No sé qué haya sido, tal vez el lenguaje escrito tan elaborado, la falta de “acción” en las primeras páginas, la ausencia de dibujos que pensé encontraría del estilo de la portada de ese entonces, cortesía de H.R. Giger, o qué sé yo; simplemente leí un par de páginas y dejé que el libro se perdiera en el olvido. Creo recordar haberlo regalado a algún amigo.

Mucho tiempo después, vagando en la librería de mi universidad, me dirigí a la zona de descuentos del lugar. Cuál fue mi sorpresa encontrar aquel mismo libro que hacía años había olvidado. Ahora poseía un nuevo título: El que susurra en la oscuridad, y una nueva ilustración de portada, desde luego cortesía del mismo ilustrador del libro anterior. Con un 60% de descuento, no tuve moletia alguna en adquirirlo y darle la oportunidad que mi ignorancia prefirió no darle lustros atrás.

Lo cierto, es que volví a olvidar la obra un par de años más y fue hasta hace unas semanas que lo tomé en mis manos y procedí a disfrutar. El que susurra en la oscuridad, incluye una historia extra, En las montañas de la locura; y qué puedo decir, sólo hasta ahora que mi desarrollo como lector se encuentra lo suficientemente alto, me he dado cuenta de la joya escrita que me negué a leer tanto tiempo. H.P. es simplemente brillante en su modo escrito, hablando desde un futuro en el que las historias ya narradas no son más que recuerdos, describe minuciosamente cada una las “expediciones” que con un pseudónimo recorre a través de su mente.

Ambas historias nos narran los encuentros cercanos, terroríficos debo decir, con lo desconocido. NO hablo de un desconocido en el que hallemos demonios, seres impíos y satánicos; no, hablo de eso desconocido en cuanto a verdad universal se busca, extraterrestres, individuos y civilizaciones que anteceden los tiempos humanos, tecnologías y vidas desarrolladas muy por encima de lo que conocemos. De alguna manera, como aquellos episodios de los Expedientes Secretos X de los años noventas, donde lo que daba miedo no era el extraterrestre en sí, sino la ausencia de éste y las miles evidencias de que se encontraba en algún lugar.

No hablaré más del contenido, simplemente debo decir que Lovecraft es una apuesta segura cuando se busca un lenguaje más enriquecedor y bello del que se obtiene de muchos a los que les es permitido escribir hoy en día. Sin duda un par de historias que te tendrán, de alguna manera, con los pelos de punta y te harán sentir el deseo de saber más, a través de espóradicas referencias, de los mitos de Ctulhu y sus ramificaciones con el espacio exterior y seres infernales.