Archive

Posts Tagged ‘Rock’

Y tú no me ves

Datos “metallicos” de un 30 aniversario

Fuente: Sonos Infographic

Algunas acotaciones de conciertos pasados

6 octubre 2011 2 comentarios

Lo mío, lo mío, es el Rock y no es ningún secreto. Desde el pasado 24 de septiembre he tenido una muy buena racha de asistencias a conciertos de bandas que, si bien algunas no son mis favoritas pero sí respetables, simplemente han hecho bien su trabajo y me han dejado con un súper sabor de boca. Un pequeño y breve recuento:

Corona Music Fest (Puebla, 24 de septiembre)

Muchas bandas y la compañía de buenos amigos orizabeños. Los Daniels, deconocidos para mí, trajeron buen ritmo y agradables tonadas; Jumbo, entretenido como siempre, se aventaron la única rola que les conozco y la cerveza comenzaba a hacer efecto. Los Amigos Invisibles simplemente prenden, ahí vino la decepción cuando tocaron tan sólo por media hora mientras que Sussie 4 recibió el doble de tiempo. No es por nada, pero esta última agrupación simplemente aburre en vivo y se las dan de muy pros. Fobia, espectáculo para mujeres que se desprendían en gritos e insinuaciones hacia el buen Leonardo. No me quedé a Molotov, pero se dice por ahí que decepcionaron por su nula interacción con el público y su falta de ganas al momento de interpretar, ¿será que ya se sienten demasiado o que ya están cansados?

System of a Down (Palacio de los Deportes, 28 de septiembre)

¡Oh sí! Si hay una banda que yo considere por encima de cualquier otra, es ésta. Poca interacción por parte de los armenios que compensaron con una serie de casi 30 canciones, una tras otra tras otra, así de simple, así de poderosas. No hubo una sóla de la que no supiera la letra, mi garganta me pasó la cuenta días después. Serj Tankian es de esas personas que cuentan con mi total admiración por cómo se desenvuelven no sólo en el escenario sino como seres que llevan a cabo sus ideales. A medio concierto, se tomó unos minutos para dirigir un breve discurso liberal del que recuerdo muy poco a excepción de la primera frase, mientras sonaba música de circo, él recitaba “Come! come! come to see the man that kills the man!”, como si en un show de rarezas se presentara al ser humano actual cuya habilidad es matar a otros seres humanos, a sí mismo. Sin duda el mejor concierto del año, se me hizo ver a mi banda adorada tan sólo una vez.

Whitesnake (Palacio de los Deportes, 30 de septiembre)

Una banda casi legendaria que abría el concierto para una legendaria. Empezaron temprano y por tal motivo me perdí Is this love. Sin embargo, ¿qué más podría decir? Hard rock de la vieja escuela, romántico, nostálgico, poderoso. Se aventaron solos que pusieron a todos de pie. David Coverdale, carismático cedió el escenario varias veces para que sus compañeros recibieran ovaciones una y otra vez. Mis respetos especiales para Brian Tichy que brindó un solo de batería tan genial, que terminó tocando sin baquetas a mano desnuda. Su depedida totalmente emotiva dejó ver en los miembros de la banda un verdadero sentimiento de agradecimiento.

Judas Priest (Palacio de los Deportes, 30 de septiembre)

The priest is back; así es, regresaron para despedirse del público mexicano. Rob Halford reafirmó su posición en el círculo de los dioses del metal, a sus 60 años de edad, demostró tener la voz, la actitud y la energía que reggaetoneros y poperos, con la mitad de su edad, ya no tienen ni tendrán (y ojalá les duela). Hubo de todo, una motocicleta en el escenario, Halford cubriéndose con la bandera mexicana y besándola para el beneplácito de la audiencia, Breaking the law, Painkiller, You’ve got another thing commin’ y demás elementos que hicieron de esa, una velada especial y magnífica. No olvidaré una frase que Rob, en algún momento, recitó: “Hoy, tenemos black metal, death metal, speed metal, nu metal; pero lo importante es que, al final de cuentas, todos somos heavy metal y nadie, absolutamente nadie, puede ni podrá quitarnos eso”.

Me faltan todavía tres grandes eventos a los cuales asistir, pero de esos ya les contaré en su momento.

Keep rockin’!

Maloik!

Me encontraba revisando las estadísticas del blog, el día de hoy, cuando observé el siguiente comportamiento gráfico de la cantidad de visitas de los últimos días:

¿Coincidencia?

Categorías:Fumadeces, Ocio Etiquetas: , , ,

La lista se redujo

27 Marzo 2011 – Salón José Cuervo

Con un excelentísimo, poderoso, caluroso y disfrutable slam al ritmo del último solo de la noche, Paradise City, de Slash, se terminó un conciertazo que me hizo reafirmar mi creencia casi religiosa en el rock.

La hermandad, las mujeres, el alcohol, las mujeres, el slam, las mujeres, el sonido de la guitarra como sólo Dios la ha de poder tocar, las mujeres, los rolones de Guns retumbando en mis oídos, las mujeres, el estilo, las mujeres, y la presencia de uno de mis ídolos del rock, es algo que jamás olvidaré.

Hoy, más tranquilo, alivianado y sonriente, tacho un nombre más en la lista de bandas y/o personajes que tengo que ver en vivo antes de morir. Y queda (sin ningún orden específico o de importancia) así:

Kiss

Rammstein

System of a Down (o Serj Tankian)

Metallica

Gothminister

Moonspell

Limp Bizkit

Héroes del Silencio

Pantera

Motörhead

Rob Zombie

Slayer

Guns n Roses (o Slash)

Apocalyptica

HIM

Black Sabbath (u Ozzy Osbourne)

Therion

Lacrimosa

Soilwork

Aerosmith

Lacuna Coil

Iron Maiden

Alice in Chains

Combichrist

Stone Temple Pilots (o Velvet Revolver o Scott Weiland)

Pearl Jam

Megadeth

Vamos por menos, aunque hay algunos miembros de la lista que está cañón verlos en México. En fin, sigo al pendiente; vida, me queda bastante (eso espero) aunque algunos de los personajes estén ya algo viejos, no pierdo la esperanza de verlos.

Nota: Por lo menos me conformaría con los que están en negritas.

You wanted the best, you got the best!

Y ahí estaba yo, con los pies amoratados, las piermas entumidas, la playera negra con el logo amarillo totalmente húmedos por la excesiva sudoración que, incluso, podía no ser sólo mía, las botas más que pisoteadas y la garganta dando los últimos destellos de voz del día debido al sobreuso de la voz en sus niveles más altos. Me encontraba a unos cinco pasos del límite en forma de valla  que impedía acercarse a más de tres o cuatro metros de distancia del escenario, que se elevaba poco más de la mitad de la estatura de un hombre promedio.

Una lluvia de papel picado color blanco inundaba, en su totalidad, tanto  la visión como al recinto deportivo en el que hacía acto de presencia un servidor. Explosiones, luces, fuego y chispazos encendían el ambiente por doquier mientras los miles de presentes entonabamos a nuestra mejor manera esa simple pero grandiosa frase: Iiiii wanna rock and roll all niiiite, and party everyday!!! Las miradas disfrutaban de todo lo que he mencionado, pero la atención se centraba en un solo hecho: La figura de los cuatro que, siendo uno solo, nos entregaban todo el poder de la única magia en la que yo he creído, el rock.

Era el último día del noveno mes del año 2010; tras obtener la autorización de mi jefe para salir temprano de mis actividades laborales, subía a un autobús que me llevaría al lugar en el que, tras una espera indefinida pues nunca existió la oportunidad, se presentaría el grupo que me definió desde mi infancia hasta el día de hoy y los días por venir, the hottest band in the world, Kiss.

Debido a la distancia que me separa de los amigos, me aventuré en esta pequeña travesía por cuenta propia y, sin embargo, me vi rodeado de personas que compartían esa misma pasión aquel día. Pronto compartimos un par de tragos de whisky, mezcal, piña colada y cerveza, alternándolos sin importarnos las consecuencias pues ese día era EL día. Bromas con respecto a los amantes de otros géneros musicales, insultos amistosos y sobrenombres graciosos llenaron el ambiente  durante un par de horas antes de descender del vehículo y, con el corazón retumbando de la emoción, pisar el suelo que ese día se convertiría sagrado.

Me apuré a ingresar en el recinto y formar parte del conglomerado que crecía en torno del escenario, me localizaba tal vez a unos diez o quince metros de aquella zona que esperaba ver ocupada por los dioses del rock que esa noche se presentarían. Faltaban tan sólo tres horas para ese clímax.

Una banda local se presentó; respondían al nombre de Ruido Rosa, el público la recibió muy bien aunque no estoy seguro si por su música, que yo consideré bastante prometedora, o por el hecho de no contar entre sus filas con un sólo integrante del sexo masculino; tras cinco o seis  temas, se retiraron para dar paso a un grupo más: The Envy; a mi gusto, una presentación bastante olvidable. Sin una propuesta visible y audible que valiese la pena, el público no dejo de abuchearlos un sólo instante. La espera ya era insoportable.

Y tras un rato más, que no fue tan largo en realidad, la gran cortina negra que protegía el escenario cayó, las luces desaparecieron y una luz negra iluminó ligeramente el lugar donde un gran logo con el nombre de nuestra adoración se iluminaba. Un video los mostró en su pequeño camino hacia el escenario y la frase, ya clásica, nos extasió: All right Mexico!!! You wanted the best, you got the best: the hottest band in the world, KISS!!!

Acto seguido, Eric Singer marcaba el ritmo y detrás de él aparecerían Gene Simmons, Paul Stanley y Tommy Thayer que se elevarían en una plataforma que los colocaría en el centro del escenario, listos para dar la función que todos esperábamos. Modern Day Delilah abría el camino para una serie de rolas que ansiábamos: Shock me, Black Diammond, Deuce, Crazy Cracy Nights, Lick It Up, I was made for lovin you, Detroit Rock City, y más.

Lejos de describir cada una de las etapas del concierto, sólo puedo decir que el sentimiento de ver a la banda con la que uno creció y gracias a la cual un servidor se volvió seguidor del género por excelencia, es lo mejor del mundo: Ver que Gene Simmons no es el mismo del reality estando en el escenario, el show de la sangre; Paul Stanley colocándose en el centro del recinto para entonar I was made; los solos de Tommy y Eric que disiparon las dudas en torno a su inclusión en los zapatos de Ace y Peter; en fin, una presentación que dejó los pelos de punta y las sonrisas de oreja a oreja en cada uno de los que asistimos.

El día de hoy, volteo a ver el tambor autografiado por Eric y no me queda de  otra más que sonreir y sentir ese pequeño estremecimiento que sube por mi columna al recordar esos momentos que atesoraré el resto de mi vida. Gracias Kiss, gracias.

 

 

Categorías:Anécdotas, Vivencias Etiquetas: , ,

All you need is Rock!!! (I)

24 febrero 2010 4 comentarios

Así es, como el título lo indica, inauguraré esta pequeña sección para hacer mi parte en la campaña contra la mala música (léase reggaeton y rock pop que inunda Mtv hoy en día). En la presente sección recomendaré un par de canciones acordes a temas variados; ¡En el rock tenemos de todo y para todos caray!

Y sólo por aclarar, con rock no me refiero a porquerías como Tokio Hotel o Panda, aquí hablaremos de música de verdad. Calidad, sonido, notas estudiadas y acordes genuinos; de esa música que vale la pena escuchar y por la que, los que tenemos el gusto de ser parte de las legiones del rock, moriríamos.

En fin, comencemos. El tema de hoy: Rammstein.

En un par de salidas cantinescas recientes, comentaba con uno de mis mejores amigos de toda la vida, la importancia que Rammstein ha ejercido en nuestras vidas. Para los que nacimos entre el 83 y el 89 (por dar un intervalo arbitrario), pasar la etapa de la secundaria y el inicio de la prepa fue algo que llevamos de la mano con ver Mtv y sus famosos Top 10 de cada día.

En esos entonces Limp Bizkit, Korn y Blodhound Gang nos invadían video tras video. En lo personal, nunca dejé de adorar Rollin’ o Fallin’ Away From Me. Y sobre todo, cuando andas en las edades que rayan los 14 o 16 años, poco a poco defines un gusto musical exacto; y aunque crecí con Kiss y Guns, fue hasta ver por primera vez el video de Links 2,3,4 del grupo alemán, que descubrí que el poder destructivo del rock existía en verdad.

Hoy en día, no puedo sentarme en un bar con rockola, sin tener que levantarme y colocar la moneda de 5 pesos que, en un ambiente dominado por banda o duranguense, me brinda esa satisfacción de hacer que los asistentes muevan su cabeza de arriba hacia abajo, aún cuando no entiendan palabra alguna de lo que Till Lindemann canta.

Y es que esa es la esencia de un grupo como Rammstein, no necesitas saber alemán para disfrutar el sonido industrial que llena tu cabeza y te hace recurrir al headbangin’ de inmediato. La crítica especializada es dura y tachan a Rammstein de ser un grupo muy pop. Pues bien, yo digo que al carajo con eso. No hace falta ser genio para descubrir temas complejos y líricas elaboradas en la discografía rammsteniana.

Basta escuchar un tema como Waidmanns Heil o Frühling in Paris para encontrar lo que ya desde hace tiempo no se puede encontrar en los canales de música populares. Y qué decir de los temas de amor, de destrucción, de odio o sexuales que no rayan en lo vulgar a excepción, claro está, del tema Te Quiero Puta!.

Sobre los discos, qué decir, mencionaré los que más han marcado mi corta existencia: Mutter y Sehnsucht son los discos que todos deberían conocer gracias al grueso de videos provenientes de éstos, Ich Will, Du Hast, Engel y Zwitter nos dan el claro ejemplo del sonido con el que Rammstein nace y se identifica. El mejor disco, sin duda alguna, es Rosenrot, que implementa un sonido más limpio y acústico, Benzin en su versión original y con Apocalyptica es el claro ejemplo de poderío destroza madres (por así decirlo) y Stirb Nicht Vor Mir la canción de amor ideal. El más reciente, Liebe ist Für Alle Da, es lo que llamaríamos un disco consolidación: poder, acústica, ritmo y letras geniales lo adornan, Rammlied manifiesta el poder del nombre de la banda y Pussy es la canción sexual que nada le pide a temas como I touch myself de los Divinyls. Si hablamos de compilaciones, Kein Engel es una mezcla grandiosa de temas del pasado remasterizados y B-sides con colaboraciones externas y de figuras de la escena gótica y metalera.

Al final, lo que importa en una banda, es el nivel de identificación que tenemos con ella y, en mi caso, estoy orgulloso de formar parte del ejército de Rammstein. Dada por concluida mi contribución del día, espero agrade la combinación de rolas que les ofrezco y, por supuesto, espero comentarios y demás monerías en caso de que no les guste lo que escribí.

Categorías:Sin categoría Etiquetas: , ,