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Posts Tagged ‘Cartas’

Been there, read that (CXLVIII)

Cartas de amor

Aut. Pablo Neruda

9788432212765Si hay algo a lo que no me puedo resistir, es a acercarme a un botadero de libros. Amo estos lugares porque tarde o temprano encuentras joyas a excelentes precios. En un botadero de libros encontré tres de Juan Hernández Luna, que oscilaban entre los 25 y 35 pesos por ejemplar (conseguir dos de ellos por Amazon, me hubiese costado lo mismo pero en euros), y que parecían imposibles de conseguir por medios convencionales. Fue así que me encontré con el ejemplar de Pablo Neruda que les vengo a ofrecer.

A pesar de mi aspecto rudo, jamás he dejado de ser un romántico, razón por la que gusto adquirir la más melosa poesía cuando la tengo a la mano. Mi condición de romántico me permite preferir el género epistolar como el de excelencia cuando escribo algo. Me encanta escribir cartas a las personas que más quiero, es cosa que probablemente haré toda mi vida. Siento que las cartas no sólo son las palabras que expresamos y dirigimos a la persona, son también una parte de nuestra esencia que se plasma en el papel; si son manuscritas, mejor.

El compendio de cartas de amor de Neruda, no sólo trata de los sentimientos de un hombre hacia una mujer, trata también de la historia que los envuelve, de las circunstancias. De este modo, la recopilación se divide en tres etapas: la del amor secreto I y II, y la del amor público, cuando las cortinas han caído y Neruda ha abandonado a su primera esposa por la que resultó ser su último amor.

Por momentos puede parecer cínico que incluso las amistades de ambos (Neruda y la que no es su esposa) solapen la relación y los ayuden a mantenerse en secreto contacto; sin embargo, creo que esas mismas amistades veían más allá y entendían que los sentimientos del autor trascendían a los de su primer matrimonio.

La edición es bellísima, incluye imágenes de cada una de las cartas originales junto a su versión con letra de imprenta. Es curioso observar algunas terribles faltas de ortografía que uno no se imagina que estos escritores podrían tener. Son tan naturales, tan reales, tan cargadas de amor y compromiso. Se disfrutan e incluyen algunos dibujitos realizados por el poeta, incluyen los apodos le da a su amada.

Es una obra perfecta para el romántico. Es una obra más perfecta para el romántico que le gusta escribir a la dueña de su corazón.

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Been there, read that (CXXXVI)

Himmler según la correspondencia con su esposa (1927-1945)

Aut. Katrin Himmler, Michael Wildt

[…]

Los ancestros y sobre todo el valiente pueblo alemán nos protegerán y no dejarán que nos hundamos.

Os mando, a ti, mi querida mami, y a ti, mi querida Muñequita, muchos abrazos y besitos.

Heil Hitler! Con amor,

Vuestro papi

La-ultima-carta-de-Heinrich-Himmler--Heil-Hitler-Con-amor--vuestro-papiFueron éstas, las última palabras que Heinrich dirigió a su esposa y a su hija, un 17 de abril de 1945, cuando el final de la guerra se avistaba. Después de esta despedida, en la que era claro que la victoria final de Alemania sólo sería factible en las manos de Dios, Himmler trataría de negociar con los aliados por cuenta propia para después fracasar, ser capturado y, finalmente, tragar una píldora de cianuro que daría fin a su existencia durante su estancia en la cárcel.

La historia de Himmler a través de cartas, es todo menos previsible. Es fácil imaginar textos llenos de odio y palabras que profetizasen el exterminio que se cerniría sobre el pueblo judío a partir de 1939; sin embargo, lo que encontramos son misivas llenas de cariño hacia los seres queridos del jefe supremo de las temibles SS. Utilizo la palabra cariño porque amor no es el adjetivo con el que podrían describirse, de alguna manera se siente la ausencia del sentimiento.

No era para menos, las cartas comienzan apenas un par de días desde que Marga y Heinrich se conocen en una estación del tren en 1929 y no paran hasta abril de 1945, mes en el que la victoria aliada ya era una realidad. Siempre preguntando por su hija, siempre enviando regalos (libros, álbumes, chocolates), observamos a un Himmler que se deshace en tratos especiales para su esposa y que no deja de escribirle aún en los días más ajetreados. Es curioso ver qué tan detallista puede ser el monstruo que todos imaginan como líder y administrador de los terribles campos de concentración. Tal parece que supo encontrar la perfecta división entre familia y trabajo.

Debo admitir que por aquello que menciono en el párrafo anterior, la lectura de las cartas puede llegar a ser tediosa cuando no se mencionan detalles importantes de la guerra y toda comunicación se reduce a la cuestión de qué regalos dar en navidad o cómo se podría resolver algún problema con respecto a las gallinas de la granja; no por esto, deja de ser un título que complementa el conocimiento biográfico del personaje que nos proporciona un punto de vista distinto: el del hombre de familia que se toma su tiempo aún en la tormenta para llenar de besos y cariños escritos a su familia.

Fragmentos: ¿Por qué no me amas, Dulcinea?

[…] Pienso en mi similitud cada vez más fuerte con el Quijote. Ese viejo tonto que vivía en un mundo de fantasía, llevando a cabo afrentas en el nombre de una mujer que jamás lo consideró en su corazón, por lo menos no tanto como él a ella, Dulcinea. Pienso en cómo llegó el día en que ella le buscó pero él ya había recobrado la cordura y al ver a su amada en este nuevo estado de lucidez, la desconoció. Poco después la vida del ingenioso hidalgo llegó a su fin.

Me embarga una amargura intensa, pensar en el día en que mi locura por ti llegue a un término. Que cuando ese plazo se cumpla, nos habremos perdido para siempre, justo cuando tú te des cuenta de todo eso que no me he cansado de hacer en nombre de nuestro amor intermitente. Más amargo es el pensamiento en el que posiblemente nunca te des cuenta y que cuando una lágrima descienda sobre mi rostro al recordarte, tú ya tengas muchos años de haber olvidado hasta mi rostro.

¿Por qué no me amas, Dulcinea?

Fragmentos: Mi segundo primer día sin ti

[…]ahora sí sé que el tiempo se terminó, que no hay otro semestre, otra oportunidad. De acuerdo a los esbozos de planes realizados, el próximo semestre sólo tendrás que llevar una materia, tu tesis y nada más. Con un poco de suerte y de tu propia habilidad, te encontrarás haciendo el servicio social en una gran empresa; probablemente conozcas a más personas, alguno que tenga lo que a mí me hizo falta y que te hará reír.

Sigo sin entenderlo, probablemente siga el resto de mi vida sin entenderlo. ¿Cuándo terminaré de escribirte estas cartas? Tal vez el día en que sepa que te vi por última vez. Cuando vuelva a gritarte, sin que te des cuenta, que no te vayas de mi vida, mi amor.

Fragmentos: Un beso en la mejilla

12 agosto 2014 1 comentario

[…] te levantas y de forma inesperada te diriges hacia mí para despedirte: un sencillo y común beso en la mejilla; por lo menos, estoy seguro de que para ti es algo que ya no tiene importancia. Por el contrario, para mí, ese beso es algo más grande. Y es cierto, como en las películas, el tiempo se detiene y aspiro tu aroma, siento la piel delicada de tu rostro y cierro los ojos durante ese justo e insignificante instante. No te vayas, quédate un poco más así, a milímetros de mi rostro. Quédate, quédate, quédate.

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Estúpidas cartas de amor

Cartas de Amor Ridículas

Todas las cartas de amor son

ridículas,

No serían cartas de amor si no fuese

ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,

como las demás,

ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,

tienen que ser

ridículas.

Pero, al fin y al cabo,

sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor

sí que son

ridículas.

Quién me diera en el tiempo en que escribía

sin darme cuenta

cartas de amor

ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos

de esas cartas de amor

sí que son,

ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,

como los sentimientos esdrújulos,

son naturalmente

ridículas).

– Fernando Pessoa

Been there, read that (LXIII)

Cartas a un Amigo Alemán

Aut. Albert Camus

Empiezo la semana escribiendo porque me he atrasado con mis lecturas (y con todo en mi vida) últimamente. En fin, hoy les manejo el comentario sobre cuatro textos del buen Albert Camus. Como el título lo indica, la obra es un compendio de cuatro misivas publicadas durante la ocupación alemana en Francia en el marco de la Segunda Guerra Mundial; siendo el día de publicación de la cuarta, el último día de la ocupación.

Al ser cuatro cartas, estamos hablando de una extensión corta y una lectura rápida. Lo cierto, es que, desde mi punto de vista, no nos encontramos aquí con algo extraordinario, hablando en sentido literario. Lo que pasa es que se pueden leer y observar como cuatro textos en los que un ciudadano del país bueno se dirige a un ciudadano del país malo, así de simple.

Y saco a colación esto del país malo y el país bueno porque, precisamente, así es como se ve; Camus, con todo el respeto que se merece, se la pasa tirando un discurso del estilo de “nosotros somos los buenos porque creemos en las cosas correctas y aunque nos tengan en el suelo, nos juntaremos con más buenos que creen en cosas correctas y les ganaremos porque ustedes son malos y están solos”. Realmente sólo le falto el clásico “booohooo” gringo.

En fin, como la historia pertenece al que la escribe, no nos queda de otra más que creerle al buen Albert. Recomendadas sólo para los aficionados a textos de la época.