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Posts Tagged ‘Puebla’

Been there, read that (CLIII)

Campeón gabacho

Aut. Aura Xilonen

campeon-gabachoAunque no lo parezca, me perturba mucho no tener la posibilidad de mantener actualizado mi blog, es como un compromiso conmigo mismo que está siempre en mi mente y que nunca puedo cumplir porque o tengo demasiado qué hacer entre mis tres “trabajos” o cuando tengo tiempo lo ocupo para otras actividades prioritarias que no puedo realizar por la causa inmediata anterior. En fin, pasaré a platicar de uno de los últimos que leí antes de verme inmerso en temas de tesis y laborales, ya tiene más de dos meses desde que lo tuve en mis manos.

Sobre la obra de Aura Xilonen, que a propósito estudia su licenciatura en un edificio contiguo a otro en el que estudio el Doctorado, puedo decir que me dejó un sabor agridulce. Dulce porque la narrativa de la historia te permite imaginar toda una producción cinematógrafica alrededor de ésta, muy al estilo de la primera película de Rocky: un perdedor que obtiene oportunidades en los lugares más insospechados, enamorado de la chica que él cree inalcanzable, mientras brinda esperanza a quienes más la necesitan. Es agria, porque a medida que te acercas al final de la historia, ésta se acelera y te deja con un estilo de “continuará” que deja todo a la imaginación y no brinda una conclusión que provoque satisfacción.

Después de tantos “camejanes” y “camaweyes”, uno jamás sabrá si nuestro héroe se queda con la chica, si obtendrá una pelea por el título, si obtendrá los medios para ayudar a los niños de la casa hogar, en resumen, nada. Aunque es obvio que no todas las historias concluyen con un “felices para siempre”, lo cierto es que se siente como algo trunco, más forzado que dejado así por elección de la escritora.

Tal vez ya no es el tipo de literatura que debería buscar. Los cierto es que la disfruté mucho, el manejo del lenguaje “de barrio” que maneja la poblana es más que excelente y te sumerge de lleno en las tribulaciones del mojado que se gana la vida como ayudante en una librería. Vale la pena, sí, mucho, lo recomiendo, aunque con algunas reservas que incluso compartí con mi padre.

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Been there, read that (CXLV)

Tabaco para el puma

Aut. Juan Hernández Luna

7477pgLo he sabido todo el tiempo, que las coincidencias no existen, sólo la ilusión de las mismas. Cuando hace un par de años me inscribí en un curso de escritura de novelas en la Escuela de Escritores de la SOGEM en Puebla, mi profesora, Beatriz Meyer, nos habló de la importancia que tenía una excelente frase de apertura para captar el interés del lector. Durante esa clase nos leyó el inicio de la novela Yodo de Juan Hernández Luna, un libro que con mucho trabajo logré conseguir pues hacía ya mucho tiempo que no se reeditaba y que disfruté de sobremanera.

Meses después, en un botadero de libros me encontré con Naufragio y con Tabaco para el puma, del mismo autor. Recién termino de leer el segundo, con tristeza me doy cuenta de que llegué a conocer la obra de uno de los que ahora considero como mis escritores favoritos cuando ya lleva 6 años de haber fallecido.

En fin, el chiste de todo esto, es que me dedicaré a cazar las obras del autor pues, si bien quedé profundamente satisfecho tras leer Yodo y Las mentiras de la luz, Tabaco para el puma es una de esas novelas que me dejaron extasiado.

Situada en Puebla, la historia nos narra las aventuras de un grupo de personas bastante peculiar: un mago, un cantinero, un carnicero espía, un escritor gringo de novelas policíacas, una estudiante de cine y un alemán con un dedo chueco que se suicida al tirarse del campanario de la catedral y cuya familia se mueve en un obscuro legado de trata de personas.

Son los años 20 en una angelópolis carrancista, las compañías extranjeras que monopolizan el abasto de luz se enfrentan a las huelgas de los usuarios que no están dispuestos a pagar un peso por foco de 40 watts; un pervertido que se autodenomina la mano furtiva ataca sin pudor a las damas incautas y un investigador retirado busca encontrar a un eterno rival de la Alemania de la Primera Guerra Mundial, que jamás pudo atrapar.

Ganadora de premios a la mejor novela policíaca y publicada en tres idiomas diferentes, la novela de Hernández Luna es una belleza: entretenida, amena, interesante, cautivante. Si logro encontrarla en algún otro botadero, seguro adquiriré cuantas copias pueda para poder regalarlas y recomendarlas. El mejor libro con el que pude iniciar mi año lector, 2016.

Been there, read that (CXXVI)

La lettre immergée, La letra immersa

Aut. Miguel Ángel Andrade

lalettreimmergeeDice el refrán, “el que con lobos anda, a aullar se enseña”, refiriéndose a las malas actitudes, costumbres y acciones que aprendemos a replicar de aquellas malas influencias con las que podemos reunirnos o juntarnos. Sin embargo, creo haber escuchado en algún lugar, que el mismo dicho aplica cuando te reúnes y haces acompañar de personas que tienen algo bueno qué compartirte o enseñarte.

A Miguel Ángel Andrade lo conocí alrededor de mi séptimo semestre de la licenciatura, cuando se me invitó a formar parte del periódico universitario. Nuevo en el arte de la escritura, me fui empapando de los conocimientos de aquellos que ya venían dedicándose a esa labor desde hacía tiempo. Lo curioso fue que a Miguel lo conocí más por ser un grandioso fotógrafo antes de saber, muchos años después, que también resultaba ser un magnífico escritor.

Cuál no fue mi sorpresa al encontrarme con un libro cuya autoría correspondía a aquel bonachón compañero de largas jornadas de edición y corrección de textos. Si hasta alguna vez me puso celoso porque la típica amiga “crush”, con la que compartía muchas cosas en esos momentos, le tenía un buen grado de admiración.

Más curioso aún, es leer estos poemas (que aparecen en versión bilingüe, español-francés) y encontrar el tipo de palabras que quisieras dedicarle a alguien y que, todavía más coincidentemente, gusta del idioma francés. Caray con la vida y sus interminables coincidencias (o por lo menos la ilusión de las mismas).

La letra inmersa es, entonces, una recopilación de poesía compleja pero intensa. Esas líneas sobre cucarachas y hormigas que se mezclan con sangre, pasión y espera, son definitivamente memorables. Es ese tipo de poesía que se debe conocer poco a poco y disfrutar palabra por palabra, idea por idea.

Lejos de la amistad y admiración que se le profesa a una persona, es una oportunidad genial encontrarte con el mundo que esa persona encierra en sus palabras e imágenes.

Been there, read that (LXXXIX)

Sucedió un cuerpo

Aut. Beatriz Meyer

Sucedió un CuerpoErotismo y naturaleza humana, naturaleza incomprensible, imposible de resumir o de diagramar, menos que imposible es predecirla; palabras e ideas que me vienen a la mente cuando recuerdo cualquiera de los cuentos que forman parte de la presente obra de Bety Meyer. Me atrevo a hablar con una familiaridad especial sobre la autora, pues he tenido el honor de ser su alumno en talleres de novela.

Sucedió un cuerpo es visceral, no encuentro una referencia más directa y honesta hacia lo que uno experimenta en su lectura más que hacia lo leído más recientemente en La Ternura Caníbal, de Enrique Serna. Y es que, precisamente, lo asombroso de textos como estos, radica en la captura de ese modo de actuar humano que muchas veces raya en lo ilógico. Ilógico pero que sabemos que pasará y que se repetirá para cientos de miles de personas diferentes.

Y sucede un cuerpo porque por encima del mismo personaje, el protagonista no es él sino su cuerpo y las debilidades, patetismos y hambres del éste. Cuando pensamos que se está abusando de alguien, nos sorprenderemos al saber que al ser abusado, ese cuerpo está realmente abusando de otros. Una suerte de desgracia consumida como droga.

Una de las principales lecciones que me costó trabajo captar como alumno de Meyer, consistió en hacer creíble al personaje, a darle sustancia, cuerpo. Pues bien, he aquí una serie de personajes verosímiles, creíbles, sorprendentemente humanos que poseen sustancia. Sin embargo, no es un libro para todos. Recomendable para todo amante de la lectura pero no para quienes gustan de se desentenderse de la crudeza sexual que habita en el ser humano.

Been there, read that (LVIII)

Los LIBRES no reconocen RIVALES

Aut. Paco Ignacio Taibo II

Viviendo en la mismísima Ciudad de los Ángeles Zaragoza, Puebla, no me tomé la mínima molestia de asistir a alguno de los eventos acontecidos en el marco de la celebración del 150 Aniversario de la Batalla de Puebla. Aclaro, no por apatía, sino por el hecho de tener compromisos fuera de la ciudad. De tal modo, una manera que consideré prudente para redimir mi falta de participación o de intención, fue la de adquirir algún libro impreso con motivo de la conmemoración; es así como me hice con una copia de la obra que les vengo a contar el día de hoy.

Los Libres, es una obra amena y de ese estilo que está muy de moda actualmente: el intransigente. Con intransigencia me refiero al hecho de abordar tanto a héroes como villanos de la historia desde un punto de vista crudo y objetivo; sin adornos, tratando de decir las cosas como son o, por lo menos, como se supone que fueron. Finalmente, como acostumbro y gusto recordar, la historia es de quien la escribe.

El Sr. Taibo II nos ofrece esta narración amena y, en ocasiones, hasta divertida de los acontecimientos previos, a priori y posteriores al memorable enfrentamiento entre mexicanos y franceses en el que las armas nacionales se cubrieron de gloria. Resalta a unos héroes nacionales desesperanzados, con la espalda contra la pared y totalmente mermados por años de guerra interna en contra de los acostumbrados traidores e intervencionistas que aprovechan la debilidad institucional, económica y moral de un país para sacar provecho de él.

No sólo eso, es muy destacable, creo yo, la justa señalización de una Ciudad de Puebla apática que lejos de apoyar parecía obstaculizar las preparaciones de la batalla que se avecinaba. Del mismo modo, plantea interrogantes sobre las motivaciones del ejército nacional de oriente y nos presenta a un Ignacio Zaragoza muy humano con errores y virtudes que dan mucho de qué hablar antes, durante y después de la pelea. Redime también a las poblaciones más pequeñas del Estado y desmiente aquel mito en el que los héroes provenían de Zacapoaxtla cuando realmente fueron de todos lados menos de ahí.

Un dato que me ha parecido interesante es el hecho de que la legislación panista insistiera en cambiar el nombre oficial de la ciudad de Puebla de Zaragoza por el colonial de Puebla de los Ángeles, cosa que no rindió frutos debido a la subyugación de la ley estatal ante un decreto presidencial. Se comprende, después de todo, el mismo Zaragoza despotricó en reiteradas ocasiones sobre la falta de apoyo y la calidad de gente que habitaba en una ciudad que no ofrecía esfuerzo alguno por apoyar a los nacionales.

Totalmente recomendable, corta, amena, ligera e interesante, la obra de Paco Nacho es obligatoria para los poblanos y para aquellos que gustan de narraciones históricas nacionales.

El viejo trotamundos

Rondando el Centro Histórico de mi ciudad actual, Puebla, me encuentro en el cruce de las calles 16 de Septiembre y Reforma a un hombre de avanzada edad que sostiene una pequeña pancarta. El mensaje es a favor de un México limpio y lo firma “El Viejo Trotamundos”; Tomás Ortiz González de 86 años, viaja, si no por el mundo, por varios Estados de la República para dar a conocer su mensaje en contra de la contaminación.

Le he pedido permiso para tomar una discreta fotografía a fin de apoyarlo en su cruzada por un México más limpio aunque sea de una forma mínima a través de la difusión de su imagen en mi blog.

Más ciudadanos como él, por favor.