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Posts Tagged ‘Pulp’

Been there, read that (CXXXIX)

8 septiembre 2015 1 comentario

Hijo de Satanás

Aut. Charles Bukowski

Hijo de SatanásSeré breve con el texto referido al buen Hank. Así como en el mes del fallecimiento de Galeano me apresté a leer alguna de sus obras, por puro homenaje, a unos días de la fecha de su cumpleaños, Bukowski recibió mi visita dentro de sus páginas (aprovechando el regalo de cumpleaños mío también).

Hijo de Satanás es una recopilación de cuentos y textos breves. Los temas ya son conocidos: carreras de caballos, vagabundos, conversaciones a través de la bebida, empleos aburridos y denigrantes, depresión, mujeres. El mundo de Bukowski se materializa a través de nuestra imaginación, desde el hombre que visita a su mujer en el manicomio mientras en el hotel lo espera la amante, hasta el grupo de vagabundos que invaden una tienda de lujo y violan a las vendedoras; desde el hombre (y son varios) que soporta los berrinches de una mujer que no tiene lo suficiente de él, hasta el escritor caído en desgracia.

Si ya se ha leído a Charles con anterioridad, no hará falta introducción alguna, la familiaridad tomará el control. Si es la primera vez, ésta es una de esas obras que pueden servir tanto para enganchar al novato, como para rechazar a aquellos que buscan una prosa adornada o bellas situaciones.

Been there, read that (CXVII)

16 septiembre 2014 1 comentario

Ellos quieren algo crudo

Aut. David Stephen Calonne

Trad. Mauricio Bares

crudoPocas cosas son aquellas de las que no me he cansado de hacer por mucho tiempo,una de ellas es leer a mi autor favorito o leer sobre él. No hay duda de que el mito de Charles Bukowski, lejos de apagarse, se encuentra hoy más vivo que nunca. Mientras que hace unos diez años no tenía idea de su existencia (por consiguiente, jamás me enteré de su muerte), hoy no sólo forma parte de mi biblioteca personal sino que escucho sobre él en muchos lugares e igual cantidad de conversaciones. Jamás he perdido la oportunidad de recomendárselo a alguno de mis alumnos o amigos, siempre han regresado a mí con críticas favorables y agradecimientos.

Es siempre una grata sorpresa encontrar algo nuevo en el estante de la librería que trate de aquello que te llama y llena tanto. Cuando encontré la compilación de entrevistas, cuyo titulo original es Sunlight, hera I am, una fuerza inevitable me hizo levantarlo y dirigirme a la caja para pagarlo. Hoy, que terminé de leerlo, puedo decir que es uno de esos gastos que realmente han valido la pena.

Traducida por Mauricio Bares e impresa gracias a la Universidad de Nuevo León, Ellos quieren algo crudo resulta ser una obra imprescindible para fanáticos y seguidores del poeta maldito. Consta de una compilación de entrevistas que van desde aquellas primeras hechas en 1967 hasta la última realizada pocos meses antes de la muerte del autor.

Los temas son variados y la selección original se aleja del tedio producido por la realización de las mismas preguntas una y otra vez. Aquí encontramos un conjunto de preguntas que difícilmente rayan en la rutina y se concentran en temas de lo más diversos. Las respuestas siempre dinámicas de Bukowski nos brindan una mejor idea del hombre detrás de la leyenda y de los gustos, tristezas, alegrías y sentimientos de un personaje que lejos de denigrar a las mujeres, realmente las amaba, al igual que amaba el alcohol, las carreras de caballo y a su máquina de escribir.

Como lo he mencionado, resulta enriquecedor y es un libro indispensable para cualquiera que se jacte de ser bukowskiano. Simplemente lo amé y disfruté.

Ser feo

bukowski

En 1971, Charles Bukowski, que recién cobraba fama a partir de 1967, recibió un listado de preguntas que un corresponsal de cierta revista le hizo a modo de entrevista. Una de las preguntas dictaba “¿Por qué eres tan feo?”, a lo que Hank respondió:

Supongo que estás hablando de mi cara más que de mi escritura. Bueno, la cara es el producto de dos cosas: con lo que has nacido y lo que te ha pasado desde entonces. Mi vida difícilmente ha sido bonita: los hospitales, las cárceles, los trabajos, las mujeres, la bebida. Algunos de mis críticos afirman que me he infligido dolor deliberadamente. Desearía que algunos de ellos hubieran estado conmigo a lo largo del viaje. Es verdad que no siempre he escogido situaciones fáciles, pero eso está muy lejos de decir que salté dentro de un horno y cerré la puerta. La cruda, la aguja eléctrica, el licor barato, las malas mujeres, la locura en pequeños cuartos, el hambre en la tierra de la plenitud, sólo Dios sabe cómo es que me volví tan feo,supongo que es resultado de haber sido aporreado y aporreado de nuevo y de nuevo, y no dejarme caer, todavía tratando de pensar, de sentir, todavía tratando de rearmar la mariposa… En mi cara está trazado un mapa que nadie quiere colgar en su pared.

A veces me miro a mí mismo en algún lugar… repentinamente… digamos en un gran espejo en el supermercado… con los ojos como bichos malvados… cara cicatrizada, torcida, sí, parezco loco, demente, un lío… vomité pellejos… Aún así, cuando veo hombres “guapos” pienso, Dios mío, Dios mío, estoy contento de no ser ellos. Ahí lo tienes.

Mis tardes de sábado a tu lado

Bukowski

Been there, read that (XCV & XCVI)

26 noviembre 2013 4 comentarios

Una de las más ardientes

Secuelas de una larguísima nota de rechazo

Aut. Charles Bukowski

Ilust. Thomas M. Müller (Secuelas)

Una de las más ardientesSiguiendo mi tradición-trauma bukowskiano, me tocó revisar dos obras que comparto en un sólo espacio debido a su corta duración en mis manos (pocas páginas finalmente). Primero, una segunda compilación de poemas a cargo de Laberinto Ediciones; segundo, un pequeño tomo ilustrado, bellísimo por cierto, de lo que sería el primer escrito publicado por Charles.

Como lo comenté previamente en otra antología de poemas del mismo autor, Una de las más ardientes es un compilado de poesía directa, ruda y cruda. El adorno escasea, la parte bonita en la que muchas personas piensan al hablar de poesía, es casi inexistente. Aquí nos topamos con un Bukowski voluble, sincero y visceral. Temas variados que giran en torno a los fundamentos del autor: amor destruido, mujeres, engaño, sexualidad, alcoholismo, pobreza, entre otros. La única desventaja que encuentro en esta edición, es la desaparición de la contraparte en idioma original, no es una versión bilingüe como lo fue Soy la orilla de un vaso que corta. Eso sí, no debemos restarle importancia al trabajo del traductor que logra transferir prácticamente la totalidad del sentimiento que el idioma original podría tener.

Secuelas de una larguísima nota de rechazoEn cuanto a Secuelas, debo decir que el trabajo ilustrativo del Sr. Müller es hermoso. De alguna manera, capta a la perfección cada una de las secuencias que engloba la narración de Bukowski e imprime la atmósfera exacta. Es bien sabido que la imaginación de cada individuo genera lugares bellísimos que no se comparan a ninguna película basada en obra escrita, en el caso de las ilustraciones, llego a pensar que tal regla no puede aplicar siempre. Por lo menos, me ocurrió que las ilustraciones generaron algo mejor que lo imaginado y ese era el objetivo de esta versión impresa. El libro es pequeño, corto, hablamos de una narración breve, cómica y con el sello inconfundible de Charles. Un ejemplar que vale su peso en oro, o tal vez un poco más.

Ambas obras valen la pena, aunque es más difícil encontrar la segunda. Es una adquisición obligada que, a pesar de su alto costo, generará gran satisfacción en quien se haga con ella. El papel en que se encuentra impreso, el forro, la tinta,  entre otras cosas, brindan una sonrisa a cualquier amante de los libros.

Been there, read that (LXXXVIII)

Mujeres

Aut. Charles Bukowski

Anagrama

MujeresUno más del buen Buko para la colección. Siguiendo la serie, pasamos por la patética y perdedora infancia y juventud de Hank en La Senda del Perdedor; después, vimos lo que sería el inicio de un mundo laboral nefasto en Factotum; la tercera parte, Cartero, nos mandaría a una etapa de varias décadas de rutina insoportable en la oficina postal; finalmente, en Mujeres, el inicio y final de la etapa misógina del personaje.

Hank se ha despedido del mundo laboral formal, es un escritor reconocido y aclamado en el mundo literario underground. De este modo, Chinaski vive de los viáticos y la paga que le dan por leer sus poemas en público. Las lecturas lo llevan desde paisajes universitarios, hasta bares de mala muerte donde se toca rock y dentro de esta existencia de viajes, lecturas, borracheras y pleitos con el público, el protagonista lleva un conteo del aparentemente interminable desfile de mujeres que entran y salen de su vida tal y como lo hacen las latas de cerveza.

Lo cierto, es que habrá un momento donde tendremos que regresar las páginas para recordar el nombre de alguna de las muchas féminas, o incluso para corroborar si de la que se habla actualmente ya formó parte de una lectura temprana. Las hay de todo tipo aunque, generalmente, no podremos bajarlas de locas o zafadas.

En efecto, cualquier hombre que haya sufrido de las vicisitudes de una relación tormentosa, se sentirá identificado con las correrías de Hank y sus damas. Y cualquier mujer que lea la novela, también tendrá mucho que entender de la forma en que unos con otras se relacionan.

A final de cuentas, veremos como un hombre que no ha encontrado un aprecio verdadero hacia el sexo opuesto fuera de la necesidad biológica de la reproducción, termina transformándose y, de cierta forma derrotándose, ante el amor de una sola mujer entre las decenas que llegan a pasar por su vida. Habrá por ahí quien diga que todo terminará en una historia de amor adornada por el drama de las extras. Habrá quien vea otras cosas totalmente diferentes.

Been there, read that (LXXXVI)

13 agosto 2013 1 comentario

Cartero

Aut. Charles Bukowski

Anagrama

CarteroUna situación común para el hombre de clase media para abajo (que realmente en ese “para abajo” nos encontramos la mayoría), es la de quejarse del trabajo. En un país como México (y yo creo que en todos los países por igual), es fácil toparnos con las murallas burocráticas, el tráfico de influencias, los compadrazgos, los favores etc., un montón de factores que permiten que el mediocre, el escasamente preparado, el junior, el gran imbécil (o la combinación de éstos) se encuentre en el escaño elevado mientras uno, con todos sus estudios, certificaciones, actividades extracurriculares y su inteligencia, es relegado a hacerle la chamba a cambio de una nimiedad de paga.

El buen Hank Chinaski no ha sido la excepción, sin embargo, lejos de su inteligencia y su funesta preparación y actitud ante la vida, se encuentra ahora ante un nuevo trabajo y un nuevo desfilar de mujeres de las más diversas variedades. La oficina postal es el lugar deprimente en el que Hank pasará 11 años de su vida, años en los que tendrá que enfrentarse a superintendentes, supervisores, soportar el tedio que le provocan los compañeros de trabajo y memorizar un sinfín de rutas de correo para después recorrerlas bajo sol y lluvia a cambio de lo necesario para apenas cubrir sus necesidades (cerveza y alcohol).

En una narración de condiciones laborales tan inhumanas y deprimentes, Bukowski logra hacer que el lector no se sienta tan mal del trabajo que tiene. Uno llega a pensar que por lo menos hay tiempo para comer o por lo menos de mirar la televisión un rato por la noche. Al mismo tiempo, comparte habitación con diferentes féminas que inaugurarán capítulos de la más diversa índole en la narración: el amor que se marchita y fallece, la madre soltera que consiente, el nacimiento de una hija que nunca volverá a ver.

Como en muchos casos, lo único que me aqueja en las lecturas de Charles, es la traducción al español europeo que resulta repetitiva o forzada. Lamentablemente no conozco traducciones latinas y es difícil encontrar un libro en idioma original que no tenga un precio estratosférico. Un deleite leer las andanzas de Buko, como siempre.