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Archive for 24 julio 2012

Been there, read that (LXII)

La Vida es Sueño

Aut. Pedro Calderón de la Barca

Son curiosas ciertas coincidencias, más cuando se trata de coincidencias que rayan en lo absurdo; es decir, cuando de plano parecen todo menos lo que son. Hace un par de meses hubo una feria del libro en mi ciudad natal y por tan sólo 15 pesos me hice de un ejemplar de la obra presente y otra de Sergio Pitol, 15 pesos por cada uno y me regalaban un lapicero y un separador de libros ¡caray!

Hasta ahí todo bien, como mi librero de pendientes siempre está lleno, tardé varias semanas para comenzar a leer el libro en cuestión y, curiosamente, lo empecé a leer a inicio de mes justo cuando salía a la venta el número propio de mi revista favorita. Dentro de la revista venía un artículo que habla de cierta necedad de los gobiernos por hacer tirajes masivos de obras clásicas que superan la demanda con creces y que al pasar de los años, años de estar embodegados, simplemente no se agotan y representan un gasto inútil que no cumple con su cometido de introducir la lectura en los ciudadanos jóvenes; eso sí, sirven para justificar gastos y tener un antecedente de “impulso a la educación”.

Precisamente, se me ocurre revisar mi copia de La Vida es Sueño y encuentro que su impresión fue hace 10 años por parte del gobierno de mi estado (Veracruz). Y he ahí mi coincidencia al observar que su tiraje fue de mil ejemplares que, una década después, no se han agotado y se venden a un precio que, estoy seguro, no vale ni el papel en el que se imprimió.

Fuera de eso, no podría ponerme a criticar mucho el texto, un clásico entre los clásicos, la obra de Calderón de la Barca se compone de una serie de diálogos teatrales que toman el tema de los sueños y su asociación con la realidad; dice el autor que “la vida es sueño y los sueños, sueños son”. Atiborrado de soliloquios totalmente memorables, La Vida trata de un rey que ha decidido mantener a su primogénito, el heredero legítimo del trono, en una prisión pues éste ha sido previsto como un hombre ruín y malvado.

Segismundo, el hijo, un día es drogado y se le devuelve al castillo donde, viéndose como príncipe, se encarga de ser un déspota y tirano; comprobando su teoría, el rey Basilio lo duerme y lo devuelve a su prisión, de este modo el príncipe cree que su breve gobierno ha sido un sueño. Posteriormente, el pueblo libera a Segismundo y lo urge a reclamar su trono de forma violenta, él al pensar nuevamente que se trata todo de un sueño, se comporta de mejor manera a modo de experimento y termina convirtiéndose en un rey justo y aclamado.

Sin duda una obra excelente que maneja temas muy agradables y que posee discursos interesantes dignos de ser tomados en cuenta en el quehacer diario. Una obra obligada.

Dirty Laundry (Corto)

De esos cortos independientes que funcionan mejor que los largometrajes de las grandes productoras. Fanáticos de Punisher, ¡disfruten!

Sueña el rey que es rey

Segismundo despierta después de haber sido manipulado para creer que había soñado cuando se le dijo que era el legítimo heredero al trono de Polonia; debido a su déspota actitud, se decidió hacerle creer que todo había sido producto de una de las múltiples visitas de Morfeo. Una vez despierto, su gente ha decidido liberarle de la prisión en la que ha crecido y colocarle en el lugar de su padre, Basilio. Sin embargo, él cree en la posibilidad de estar soñando una vez más y decide comportarse de una mejor manera que en el “sueño” anterior, justo antes de aceptar la encomienda de su pueblo, recita el siguiente soliloquio:

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

– Pedro Calderón de la Barca a través del personaje Segismundo en La Vida es Sueño.

Harakiri

Hace apenas dos días, Serj Tankian, mejor conocido como el vocal de System of a Down, lanzó su nuevo material Harakiri. Junto con el lanzamiento del disco, se llevó a cabo la premier mundial del video homónimo. Lo coloco en mi blog pues es una belleza (dentro de lo que cabe la palabara belleza), nos muestra una cruda realidad y está aderezado por algunas palabras muy ad hoc pronunciadas por Ronald Reagan. Confieso que el video me ha sacado una pequeña lágrima en el momento en que lo vi. Me ha hecho reflexionar muchas cosas. ¡Disfruten!

“The last time man lived in a world without war was 2925 BC”

La última vez que un hombre vivió en un mundo sin guerras, fue en el 2925 AC

Been there, read that (LXI)

La máquina de follar

Aut. Charles Bukowski

Ya bastante he hablado, comentado o publicado sobre el buen Charles, sin embargo, es mi deber (adquirido por gusto propio) el comentar todos y cada uno de los libros que caen en mis manos y entran por mis ojos. En esta ocasión, un clásico del escritor referido: La máquina de follar, cuyo título de la edición original será mejor conocido, Erections, Ejaculations, Exhibitions and General Tales of Ordinary Madness.

Cómo la mayoría de obras impresas traducidas al español bajo el sello Bukowski, nos encontramos con un compilado de relatos más que de una sola novela. Se me hace más difícil hablar de un compilado pues no quiero aburrirles con una reseña de cada historia. Lo que sí, es que, en general y salvo que seas demasiado cerrado, santurrón o persignado, la literatura que encuentras en La máquina es sumamente sexual, pervertida, sucia y, ante todo, sumamente graciosa.

Las historias abordan los mismos temas por los que el autor es conocido: el sexo, deseo, placer, alcoholismo, marranadas, ironía, desapego, valemadrismo, entre otros poco menos recurrentes. No sólo relatos, la obra incluye también una buena dosis de ensayos y cartas del escritor que, dentro de su ensimismamiento, contienen ideas muy originales y aplicables al pensamiento actual.

Animales hasta en la sopa, La manta, El gran juego de la yerba, El malvado y Caballo florido fueron mis favoritos aunque algunos como el penúltimo mencionado abordan temas para nada graciosos o ligeros de sobrellevar. En fin, no es como para hacerla tan larga, lo recomiendo, es entretenido, genera sonrisas a cada instante y es totalmente digerible; no lo recomiendo para las personas que no gustan del humor negro ni para aquellas que son serias en demasía. 

Been there, read that (LX)

Hermano Hitler, El debate de los historiadores

Aut. Jürgen Habermas, Erich Nolte, Thomas Mann

Hace un par de textos, les entregué un fragmento del discurso escrito por Erich Nolte, en éste, el historiador atribuía las acciones nazi dentro de los campos de concentración a una reacción de temor hacia lo que podrían sufrir por parte de los rusos, demostrado en los gulags; todo, excepto “el proceso técnico de gaseado”. Pues bien, Hermano Hitler es un compilado del discurso mencionado junto con el posterior conjunto de réplicas entre el mismo Nolte y Jürgen Habermas, que critica severamente el texto original que generó la controversia.

Ahora bien, la controversia es clara; sin embargo, dentro de las discusiones se incluyen temas de mayor relevancia. Escritas en 1986, las contestaciones se hacen en nombre de Alemania, pero es una Alemania que en su nombre anteceden las palabras República Federal. Al mismo tiempo, todo surge de la necesidad que tienen los historiadores de hacer un trabajo objetivo para que las generaciones que ya no conocieron nada relacionado al periodo bélico, tuviesen siempre presente las atrocidades cometidas por el régimen del Tercer Reich y supieran no caer en las mismas tentaciones que el pueblo alemán cayó en esos entonces.

Sin duda, leer el debate escrito enriquece mucho, las opiniones, incluso las de Nolte, tienen gran poder argumentativo y brindan excelente material para ensayos y reflexiones sobre el tema. El lenguaje resulta un poco complejo pues ambos historiadores hacen alarde de su intrincado léxico y hacen uso de un formalismo que raya en lo excesivo.

Es una gran lectura para aquellos interesados en el tema a un nivel académico e histórico; sin embargo, no lo recomiendo como una adquisición basada en lectura recreativa o de relajación. Requiere de bastante concentración y conocimiento de las alusiones, así como de su lectura en condiciones libres de distracción. Por lo demás, una gran adición a mi colección de libros del tema.

Entrada de una novela

Te precipitas hacia la puerta  de ese apestoso microbús con la urgencia que te provoca el alejarte de ese conglomerado de sudor, provocado por el calor humano acumulado de gente que muy rara vez toma un baño, por lo menos así lo piensas tú. El destartalado vehículo se encuentra  atiborrado de personas que llevan tatuada en la cara la imagen de esperanza de que pronto llegarán y de que pronto llegará el viejo, repetitivo y traumatizante sueño del aumento de sueldo, de subir de puesto, de “a ver si ya me nota el secretario y me encarga nuevas comisiones”. Suena La Cumbia del Garrote a un nivel de volumen que lastima los oídos, nadie se atreve a decirle nada al chofer que más que chofer parece mara; ¿quién sabe si hasta drogado venga y se te lance a mordidas si le reclamas por su alegórica melodía?

Ya casi, ¡la próxima es tu parada! Mentalmente calculas la hora porque en la prisa olvidaste el reloj de pulso marca “Prolex” que te regaló tu primo, producto de una visita al mercado fayuquero de a la vuelta de su casa, y ni el celular descargado puede ayudarte a resolver la duda. Me quedé dormido media hora, tarde la mitad del tiempo normal para vestirme y desayunar un vaso con agua acompañado de dos rollos de jamón en lugar del habitual sándwich; como era de esperarse, el transporte de empleados ya no estaba y tuviste que abordar el público que, entre parada y parada, tarda cerca de tres cuartos de hora en llevarte a la zona donde caminarás todavía 3 cuadras más para acceder al reloj checador de la chamba. Afortunadamente, el may, así te imaginas que le dicen al centroamericano que lleva el volante de la unidad, es lo que llamarías un cafre y excede fácilmente los límites de velocidad y hasta ignora a algunos usuarios que le hacen la parada.

Con todo, máximo llegarás 10 minutos tarde y ya sabes que Tachito guarda el checador a las nueve y cuarto por aquellos despistados que, como en tu caso, se durmieron como el camarón y a punto estuvieron de ser llevados por la corriente, ¿la corriente? Más bien la chingada porque ya andabas advertido y juraste no volver a perder un trabajo debido a tus malas costumbres de desvelarte peleando con esos maullantes felinos hijos de su gata madre.

Corres las tres cuadras restantes sorteando toda clase de obstáculos: Al vendedor de tortas de tamal, al bolero que te ofrece grasa, al carrito que grita “¡¡¡empanadaaaaaaas!!!”. Por fin atraviesas la puerta electrónica y el mentado Tachito no está, son las nueve con veinte del miércoles 23 de diciembre del año del Señor, 2003. Lo lograste otra vez, un día más en tu fracasada vida de analista de datos de empresas de tercera. Te diriges a tu escritorio sin haber checado, te sientas y, mientras esperas a que la computadora ensamblada cargue el güindous, la voz de la buenérrima y alzada asistente del jefe suena por el altavoz: “Licenciado Martínez, favor de presentarse en la oficina del Ingeniero Mendoza; Licenciado Martínez, favor de presentarse en la oficina del Ingeniero Mendoza”… Aquí vamos otra vez.

– Elaborado como tarea en un curso de creación literaria de la Sogem, Puebla.

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