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Posts Tagged ‘Vida’

Dos de mis poemas favoritos de Bukowski, animados

Me topé con este par de animaciones que dan vida a dos poemas de Charles Bukowski, The Laughing Heart y Roll the Dice, ambos forman parte de algunos textos que me han seguido a lo largo de mi vida. En especial, el segundo, tiene mucho que ver con esa filosofía que sigo cuando hago lo que me apasiona; si lo intento, me gusta ir por ese camino hasta el final, sin importar las consecuencias, sólo así alcanzaré la risa perfecta. No todo es risa, pero sonrío cuando aún en el fracaso, sé que di todo lo que podía dar. Y un poco más.

Espero los disfruten tanto como yo lo he hecho y sigo haciendo.

Been there, read that (CXXXIII)

Lugar a dudas

Aut. Guillermo Sheridan

968-7723-94-7_bigRecién terminaba de contestar el examen TOEFL, la aplicadora me dejó salir unos minutos antes, toda vez que contesté “en friega” la última parte y sólo me picaba los ojos mirando a los compañeros del aula concentrados en lo suyo. Bajando las escaleras de uno de los pisos de la Facultad de Lenguas, me topé con un botadero de libros en remate. Cuál no ha sido mi sorpresa al encontrarme con un ejemplar del maestro Sheridan que me vendieron en tan sólo 25 pesos. Hubiera pagado fácil 10 veces esa cantidad.

Ya he comentado en ocasiones anteriores las muchas virtudes que vislumbro en el autor. Pocos escritores han logrado brindarme un sonrisa genuina al leer sus textos. En Lugar a dudas, Guillermo describe a la perfección ese tipo de situaciones que, si bien no hemos vivido de forma idéntica, fácilmente identificamos en nuestras vidas o en la de los seres más allegados.

Por etapas, la ironía envuelve la vida del autor: la infancia, los viajes, la colonia, la ciudad, el trabajo, el priísmo. Cientos de emulaciones en las que hemos caído presos. El compañero trabajador que hace todo menos trabajar, el vecino escandaloso que de naco no bajamos, la eficiencia de nuestras autoridades para defender nuestros derechos y sacarnos la propina, la burocracia, la familia que nadie quiere.

Lugar a dudas es brillante, casi 300 páginas de sorna y humor negro, de esas que duelen a pesar de la risa que provocan. De esas situaciones que difícilmente podemos combatir.

Gonna fly now

21 febrero 2015 1 comentario

Rocky

Todos tenemos un par de películas que, al verlas, nos han cambiado la vida. Por lo menos, yo cuento con un par de ellas. Una de las que más me han marcado, es la de Rocky, protagonizada por Sylvester Stallone. Su estreno fue en 1976, por lo que ni en sueños pude haber tenido la oportunidad de mirarla en el cine. Tal vez tenía 5 o 6 años de edad cuando la vi por primera vez en alguna de las Trilogías de los domingos en Canal 5. De inmediato, fue una película que se convirtió en mi favorita y que, a lo largo de los años, ya he de haber visto una centena de veces, y eso es poco.

La sorpresa de la semana, consistió en haber entrado a mirar la cartelera del cine y encontrarme con que Cinemex está proyectando películas clásicas entre las que, precisamente, se encuentra Rocky. Anoche por fin la vi en cine, un sueño hecho realidad el mirarla en una sala que además resultó ser de esas VIP con butacas comodísimas y espacio de sobra para las palomitas y el refresco.

Como era de esperarse, no contuve un par de lágrimas con el final. Es de esas películas que nunca dejan de conmoverme y que despiertan muchas emociones fuertes en mi interior. De alguna manera, me identifico con el personaje (y con el actor, no hay mucha diferencia entre las dos contrapartes): un perdedor que obtiene la oportunidad de su vida por un simple azar del destino. Su forma de hablar, de comportarse ante las críticas de los demás (sonriendo, siendo indiferente en apariencia pero afectado profundamente por éstas), su deseo de amar a una mujer que está muy lejos de ser perfecta pero que para él lo es.

Esa necesidad de un triunfo que pueda dedícarselo no sólo a quien ama sino a quienes dijeron y pensaron que jamás podría hacerlo. No hablo en un sentido deportivo, hablo en el sentido de los logros de toda una vida, de saber que no era necesario ganar ese último combate, lo que era necesario era demostrar que podía estar ahí y recibir todo el castigo, ser derribado y volver a levantarse. De eso, creo que siempre se ha tratado mi vida.

Rocky Balboa soy yo y somos todos los que estamos dispuestos a aguantar los 15 rounds, no importan los puntos, no importa qué tan duro nos golpeen, no importa cuántas veces nos derriben; cuando nuestros propios amigos, hermanos y padres nos digan “quédate abajo, ya hiciste suficiente”, es cuando con más fuerza nos levantaremos. Going the distance, es la expresión.

Aprender

Después de un tiempo,

uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.

Y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender…
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes
Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.

Así es que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
uno aprende y aprende…

Y con cada día uno aprende…

– Anónimo

Been there, read that (LXXVII)

La insoportable levedad del ser

Aut. Milan Kundera

La Insoportable Levedad del SerUn clásico que realmente no requiere presentaciones (y mucho menos críticas) es lo que terminé de leer hace unas semanas. El Señor Kundera nos da una muestra de maestría en esta obra, obligada para todo amante de la literatura en general. Cuatro historias enlazadas por el amor, un amor de distinto tipo para cada una y que en ocasiones puede ser platónico, mientras que en otras no es más que el resultado de una enferma dependencia entre las personas. ¿Es el fuerte demasiado débil o el débil demasiado fuerte?

Situados en momentos claves de la invasión comunista y del fracaso de esta misma sociedad, hay fuertes críticas al régimen así como también al mundo opuesto. La clave aquí, está en lo efímero de la vida, en la imposibilidad que tenemos de vivir nuestra vida dos veces y, por lo tanto, la incapacidad que tendríamos de tomar las mejores decisiones, la incapacidad de poseer prueba y error para mejorar la existencia individual que se vuelve tan leve.

Y al final, ¿qué es lo que queda de la existencia de cada uno? Un ideal en el aire, un viejo perro con cáncer enterrado en el patio trasero, una pareja muerta en un accidente de auto, una artista que recuerda a su amante a través del sombrero de su bisabuelo. Todo esto está encerrado en La insoportable levedad del ser, y todo eso no es más que la punta de un enorme iceberg.

Higiene. Conducta. Método

Baudelarie, retrato por Courbet

Me juro a mí mismo seguir desde hoy las siguientes reglas como reglas eternas de mi vida:

     Hacer todas las mañanas mi oración a Dios, provisión de toda fuerza y de toda bondad justicia, a mi padre, a Mariette, y a Poe, como intercesores; rogarles que me transmitan la fuerza necesaria para acometer todos mis deberes, y que otorguen a mi madre una vida suficientemente larga para que disfrute de mi transformación; trabajar todo el día o, al menos, tanto como mis fuerzas me lo permitan; confiar en Dios, es decir, en la Justicia, para lograr el éxito de mis proyectos; hacer todas las noches una nueva oración para pedir a Dios vida y fuerza para mi madre y para mí; todo lo que gane, dividirlo en cuatro partes, una para la vida diaria, una para mis acreedores, una para mis amigos, y una para mi madre; obedecer a los principios de la más estricta sobriedad, y el primero es la supresión de todos los excitantes, cualesquiera que sean.

– Charles Baudelaire en sus Dibujos y fragmentos póstumos.

Been there, read that (XL)

Campo de Batalla

Aut. Francisco Prieto

Pocas novelas he leído que enfrenten un dilema moral tan real como el de la eutanasia o, como yo me refiero a ella, muerte piadosa; más si el tema ronda en torno a la decisión que desean tomar un grupo de hijos para su padre que, al parecer, no les brindó lo que muchos otras figuras paternas sí, cariño.

Francisco Prieto nos brinda, en Campo de Batalla, una historia autobiográfica o autoreferencial (hay fuentes que dicen lo uno y fuentes que dicen lo otro) sobre la relación que un grupo de hermanos establecen con un padre tirano cuando éste se encuentra en la etapa final de su vida. Es un padre tirano pues el narrador a través de anécdotas y reflexiones nos brinda la idea de un ausentismo presencial por parte de su progenitor que terminó por obligarlo a abandonar el hogar de la infancia.

El padre ahora se encuentra listo para morir pero no lo hace debido a un temor a la muerte que evita su partida y acarrea grandes dificultades a la madre del narrador. Es, precisamente, la salud de madre el tema que provoca las controversias sobre la necesidad de desconectar al anciano que yace en la cama de un hospital.

Una historia fuerte y concreta, posee muchas reflexiones que, más allá del tema de la eutanasia mismo, se centra en puntos de vista religiosos que se enfrentan a la moral, al deber y a la lógica. El desenlace no es sorpresivo, es el que muchos lectores pueden imaginarse desde el principio por la forma en que es llevada la narración; sin embargo, no deja de ser adecuado e interesante.

Un libro que encierra un gran significado sobre la vida, la muerte y la aceptación de una figura paterna dictadora y dura que finalmente resulta arrepentida y ávida de amor. No es una obra que uno se arrepienta de leer, por el contrario, se agradecen las posturas religiosas y amorosas que otorga pues, finalmente, muchas personas establecen relaciones con sus padres que resultan bélicas y que tarde o temprano se deben resolver.