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Archive for 28 mayo 2012

El viejo trotamundos

Rondando el Centro Histórico de mi ciudad actual, Puebla, me encuentro en el cruce de las calles 16 de Septiembre y Reforma a un hombre de avanzada edad que sostiene una pequeña pancarta. El mensaje es a favor de un México limpio y lo firma “El Viejo Trotamundos”; Tomás Ortiz González de 86 años, viaja, si no por el mundo, por varios Estados de la República para dar a conocer su mensaje en contra de la contaminación.

Le he pedido permiso para tomar una discreta fotografía a fin de apoyarlo en su cruzada por un México más limpio aunque sea de una forma mínima a través de la difusión de su imagen en mi blog.

Más ciudadanos como él, por favor.

Been there, read that (LV)

Las ideas de Tello Téllez

Aut. Amado Nervo

Amado Nervo siempre fue uno de los autores favoritos de mi padre, por lo mismo, desde muy pequeño tuve acercamientos con su obra. Buscando algún poemario de su autoría, me tope con Las ideas de Tello Téllez, su bajo costo me impulsó a adquirirlo de inmediato. Me topé con una obra que, por supuesto, tiene el sello del ilustre autor; sin embargo, no posee ni el ritmo ni la temática a la que estaba acostumbrado de él.

Tello Téllez es un personaje ficticio, amigo del autor, que recientemente ha fallecido. A modo de homenaje Amado Nervo se da a la tarea de publicar un compendio de ideas que Téllez ha escrito a lo largo de su vida y que le ha hecho llegar a través de cartas. No 0bstante, la última parte es obtenida de algunas notas borrosas halladas entre las pertenencias del extinto.

Tello Téllez es un hombre ensimismado que ha reflexionado mucho sobre temas como la vida, la muerte, el amor, las mujeres. Sus reflexiones no dejan estar acompañadas por el factor Dios y el catolicismo al igual que de influencia filosóficas clásicas. Sus debates internos encuentran su punto culminante en la necesidad de comprender que el hombre tiene una esencia maligna que debe combatir.

El libro es corto y de fácil digestión con reflexiones adecuadas. No es la obra común por la que se conoce al autor; más bien, se siente como un ejercicio literario que buscaba salirse de lo cotidiano. La última parte, una plegaria, es realmente hermosa y coloca una idea sobre el amor femenino muy sólida y, creo yo, correcta en nuestra cabeza.

“¡Abajo el comunismo!”

Ya bastante se habla de las elecciones: que del títere de las televisoras, que los ex priístas, que la que tiene cara de Gollum, que si somos más de 132, que no sé qué. Precisamente prefiero enfocar una de mis entradas a un hecho poco difundido y que, aunque tiene un buen rato que sucedió, merece un reconocimiento por la valentía que mostró su creador.

En la imagen, un hombre, Andrés Carrión Álvarez, es detenido por policías disfrazados de civil tras interrumpir una misa oficiada por el Papa Benedicto XVI el día 26 de marzo pasado en Santiago de Cuba. La interrupción la llevo a cabo gritando “¡Abajo el comunismo! ¡Abajo la dictadura! ¡Libertad para el pueblo de Cuba!”; siendo el comunismo la  forma de gobierno bajo la que el país se encuentra oprimido desde hace décadas.

Mientras era transportado fuera de la plaza, otro hombre, enfundado en uniforme de la Cruz Roja, agredió a Carrión y lo golpeó en la cabeza con una camilla, un instrumento utilizado para el salvamento de vidas.

Ahora bien, Carrión abandona la cárcel 20 días después y comenta sobre su creencia en que ese sería el último día de su vida. Su libertad ha sido limitada pero aún puede contarla. Y gracias a él, se hace un eco de lo que el pueblo cubano exige a gritos ahogados desde hace varios años.

La escuela de la montaña

Fragmento de ‘Un sueño de Tello Téllez’:

Yo sueño que en méxico, la montaña, el valle, el desierto mismo terregoso y blanquizco, se convierten en colmenas… es decir, escuelas.

[…]

La casita sirve de escuela. El tinglado, de comedor… Cincuenta o cien inditos, bajo el amable y frágil techo de la primera, dejan oír ese rumor peculiar que producen las abejas que trabajan y los niños que estudian, y que es tan precioso para todo oído de soñador y de patriota.

[…]

Los niños, seguidos del maestro, van alegres al comedor, y media hora después, satisfecha la primordial necesidad, retozan en torno a la escuela, para volver al estudio, hasta las cuatro de la tarde, y regresar a sus chozas, donde la madre los aguarda, antes que caiga nuestro pomposo sol…

He allí todo.

Y esto no tiene pedagogía: casi no tiene consistencia, y, sin embargo, es enorme.

Esta bendita escuela de la montaña, con unas cuantas estampas, con unos cuantos útiles, es la cuna de la patria futura, de la Patria consciente y lúcida que necesitamos.

Bien están en la metrópoli los jardines de niños, que seguramente podrán en breve competir con lso mejores de Europa y de los Estados unidos; bien están los claros y acondicionados edificios en los cuales hasta la luz ha de entrar pedagógicamente por las ventanas, y con científico sesgo ha de resbalar por los pupitres; bien están esas admirables normales; bien esas suntuosas escuelas de comercio; muy bien las nocturnas de adultos. Dios haga que crezcan y se multipliquen… pero amemos sobre todas ellas y sobre todas las cosas, a la simple, a la cándida, a la elemental (y divina, sí, divina) escuela de la montaña; al amplio jacal, con el cobertizo anexo, donde el indito come los dos panes eternos: el que alimenta al hombre y el que alimenta al ángel.

El chico podría ganar algunos centavos si no fuese a la escuela […]¡oh!, benditos presupuestos futuros de Instrucción Pública, cuando la serenidad y la paz y la riqueza vuelvan a nuestra pobre tierra atormentada, ¿no alcanzaréis a socorrer a la indígena a quien el hijo, para aprender, para hacerse hombre, priva del mínimo salario?

¡Oh, pedagogos europeos, estas cosas son inusitadas para nosotros!

[…]

Allí está en embrión toda la patria, la Patria de mañana, nuestro México grande, bueno, fuerte, sosegado, activo, feliz…

– Amado Nervo

La decepción que se hubiera llevado mi buen Amado, cuando descubriera la carísima ropa que se compran la jefa de los maestros y sus allegados con aquellos presupuesto futuros de Instrucción Pública.

Been there, read that (LIV)

Otras voces, otro ámbitos

Aut. Truman Capote

Entre lo nuevo, lo viejo y lo clásico, trato de mantener un aspecto variado en mi vida “lectoril” (así es, si el término no existe, lo acabo de inventar). Son muchos los autores aclamados que no he tenido la oportunidad de consultar; sin embargo, trato de absorber la mayor cantidad de obras posibles y de nombres tan mencionados como el del Sr. Capote que, en esta ocasión, me ha brindado la oportunidad de conocerlo y comentar.

Lamentablemente, no he podido disfrutar de Otras voces, la ópera prima del norteamericano. Y no es que no haya podido, simplemente no lo disfruté tanto como lo esperaba o, en dado caso, me hice una esperanza basada simplemente en el nombre del autor que goza de una fama considerable. Incluso, llego a pensar que no es mi tipo de lectura y por tal causa no llegué a apreciar el escrito de Capote en su totalidad.

En Otras voces, otros ámbitos el autor nos narra la historia de un muchacho de 13 años que, a la muerte de su madre, recibe la invitación de vivir con su padre, al que nunca antes ha visto. Tras un viaje relativamente corto, Joel por fin llega a la casa de su progenitor, un lugar llamado El Desembarcadero rodeado de personajes que parecen salidos de un circo de fenómenos: el enigmático primo Randolph, la madrastra Miss Amy, el ama de llaves Zoo y su papabuelo Jesus Fever, el mulo John Brown y las gemelas Idabel y Florable. Todos ellos, personajes en los que el adjetivo menos utilizado sería el de bellos o cuerdos. Es conociendo a los personajes y recorriendo los alrededores del Desembarcadero, que Joel establece conexiones psicológicas entre su realidad y la del mundo que le rodea, o parece rodearle.

El nivel de escritura, como es de esperarse, es sumamente alto; aún así, encuentro la narración demasiado floja y las descripciones del espacio demasiado abundantes y prolongadas. Hay momentos donde los diálogos dejan de tener un sentido y se transforman en largos discursos que se apartan del tema al que se suponen pertenecen y nos llevan a análisis semánticos de significados abstractos.

No podría recomendarlo para personas que buscan acción o que se distraen fácilmente de la lectura puesto que la descripción a detalle provoca un cierto déficit de atención y muchas veces se pierde el hilo cuando se atraviesa en el pensamiento alguna memoria aleatoria. Por lo demás es un muy buen libro pero que no es monedita de oro en todo el sentido de la expresión.

Been there, read that (LIII)

Crítica de la Inteligencia Alemana

Aut. Hugo Ball

Prólogo de Herman Hesse

Hegel, Lutero y Bismarck; héroes alemanes, respetados, admirados y aclamados por una nación que se ha visto a sí misma como el génesis del necesario cambio moral y religioso que a la desgastada Europa le hace falta. Héroes que no son más que detractores de la causa universal de todos los pueblos pertenecientes al viejo continente: La emancipación de la clase obrera y una verdadera libertad de creencias.

Son las ideas anteriores, la columna vertebral del panfleto escrito por Hugo Ball previo a y durante la Primera Guerra Mundial. Y es que dentro de Crítica, encontraremos, al mismo tiempo, un profundo análisis y un gran compendio de citas, ideas y reflexiones en torno a la formación del pensamiento de la Nueva Alemania, la Alemania de la Primer Gran Guerra y, posterioremente, de la Segunda. Afortunadamente (a lo mejor desgraciadamente), Ball no llegó a ser testigo del pensamiento alemán unos años después de su muerte en 1927; definitivamente hubiese tenido que replantear sus teorías de una conspiración judío-alemana en contra de la moral universal.

Precisamente, el magnífico ensayo que el autor pone en nuestras manos dirige sus embates en contra de tres puntos básicos: religión, clases sociales y moralidad. La primera amenazada por la aparición de un protestantismo que lejos de liberar al ser humano, lo esclaviza a un pensamiento egoísta de abandono de las mejores cualidades del cristianismo y apoyo de aquellas que, en cierto modo, no son para nada correctas; el segundo punto básico lo aborda desde una dialéctica que busca la liberación de las ataduras monárquicas que han sido sustituidas por ataduras hacia una nobleza basada en los antiguos regímenes prusianos; por último, la moralidad que se abandona cuando uno de los fundadores del pensamiento comunista (Ferdinand Lassalle) brinda su apoyo a un Otto von Bismarck que se encarga de despreciar todo principio moral para instaurar una mentalidad bélica alimentada por la filosofía Hegeliana.

Por supuesto, haber leído tales conclusiones en los años de publicación y haberlos leído 80 años más tarde supone la aplicación de utilizar los cristales adecuados y, de este modo, entender la urgencia y necesidad de su publicación antes y ahora. En efecto, muchas predicciones fueron cumplidas y muchas otras resultan absurdas cuando observamos los hechos acaecidos y que para nosotros no dejan de ser pretérito.

La influencia de una Revolución Francesa parece no haber sido suficiente cuando en lugar de provocar un cambio de pensamiento conservador en uno liberal, provocó que, por el contrario, se obtuviera una polarización entre la población alemana y la del resto de países europeos. Encontramos también argumentos básicos para entender el repudio “natural” que Alemania profesa hacia Francia y para entender también esa necesidad del país teutón por imponer creencias y estatutos que consideraba necesarios para los demás incluso por la fuerza.

Sin duda, Crítica de la Inteligencia Alemana es una lectura obligada para todo aquel amante de la filosofía o del conocimiento de ideologías y prácticas previas a los acontecimientos que cambiaron más tarde el futuro del planeta en un período de 40 años. Es una lectura para nada ligera, cargada de referencias y citas de obras clásicas de la época. Muchas veces existe la necesidad de releer algunas páginas para encontrar los significados y sentidos que el autor trata de darnos a entender.

Finalmente, es una obra fascinante.

Coraje es…

…observar el siguiente anuncio:

Y darte cuenta de que un pigmeo sin cerebro (como el que cargan los mameyes de la portada) ya lleva dos “libros” publicados; y tú, que llevas meses tratando de escribir algo que valga la pena leer, llevas la gloriosa cantidad de CERO.

¡Carajo! Los veo más tarde, me lanzo a escribir.

Nota: Por cierto, ya tiene cinco revisiones que lo promedian con 4.8 de 5 cuando, al momento de esta publicación, el libro todavía no sale a la venta (WTF?!)

PD: ¡¡¡¿¿¿ 20 dólares por esa madre???!!!