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Posts Tagged ‘Muerte’

Been there, read that (CXXV)

26 noviembre 2014 1 comentario

Las flores del mal

Aut. Charles Baudelaire

Las Flores del MalSi vas a leer clásicos, que sea de la mejor manera. En mi caso, la mejor manera es encontrar una de las obras cumbres de la poesía moderna en una edición antigua abandonada en un botadero de libros hallado en un bazar de antigüedades. Las hojas amarillentas, la alergia que me provoca el polvo acumulado, la cubierta maltratada, son características que permiten un gozo mayor de la obra.

No se puede decir mucho, Las flores del mal, la máxima obra del autor que incluso le provocó prohibiciones por faltas a la moral, es una delicia poética. Temas religiosos, de muerte, de amor y erotismo. Poemas dedicados a alguna amante que ya no está o que ha decidido perder el interés.

Todo crudo, atado a una realidad que se encuentra frente a nosotros y que no miramos. Prefiero no manchar la memoria de tan hermosas letras con las mías. Para entender este libro, basta reproducir el epígrafe que el mismo autor escribe:

Lector apasible y bucólico,
hombre de bien, ingenuo y sano,
tira este libro saturniano,
orgiástico y melancólico.

Si no hiciste tu retórica
con Satán, astuto decano,
¡tíralo! No comprenderás nada,
o me tomarás por un loco.

Mas si su hechizo no te inmuta,
y el abismo tu mente escruta,
léeme y aprenderás a amar, amigo;

alma curiosa que penando
buscas tu paraíso,
¡compadéceme o te maldigo!

Si yo pudiera…

te regalaría el planeta entero, Mistress Death. A ti, a la que no puedo conquistar por más esfuerzo que haga, por más universos que destruya, por más sacrificios que lleve a cabo, por más vidas que se extingan en mis manos. Tú, simplemente, te niegas a quererme o a darme la oportunidad. Pero eso qué importa, te seguiré amando, lo seguiré intentando.

For Love

Atte.       

Thanos

Been there, read that (XCIX)

Max

Aut. Sarah Cohen-Scali

maxLebensborn es el nombre del programa nazi a través del cuál se buscaba crear hijos perfectos de Alemania. Al igual que antiguas civilizaciones guerreras desechaban a aquellos recién nacidos que presentaban defectos, los nazis emprendieron la tarea de seleccionar a los mejores ejemplares de la raza aria a través de nacimientos controlados y estrictos métodos de medición, pesaje y educación. Desde niños educados bajo la doctrina del Mein Kampf y el odio en contra de la inferioridad de otras razas, los nacidos bajo el programa pronto se convirtieron en soldados perfectos, fanáticos y jurados a dar su vida por Hitler.

Max, el protagonista, es el producto por excelencia de Lebensborn, el primer nacido bajo la dirección del programa en la misma fecha en que Hitler cumpliría años y bautizado por el Führer en persona. Bajo tales antecedentes, deberemos comprender a Max pues, lejos de ser adorable e ingenuo en su infancia, resulta ser todo un desalmado a la hora de referirse a las demás personas e incluso comparar a su propia madre con una prostituta.

Precisamente, se requiere de paciencia para comprender que Max jamás ha tenido ni tendrá una figura de ejemplo y vivirá siempre como un elemento más de la maquinaria de guerra nazi. Sus expectativas y teorías sólo se verán modificadas tras la aparición de Lukas, un joven polaco que, siendo judío, logra pasar las rigurosas selecciones nazis para formar parte de la germanización. Pudiendo pasar por el hermano mayor de Max, Lukas se encargará de convertirse en una figura de influencia para el protagonista que lo hará cuestionar sus propias creencias e ideas sobre el mundo.

Acercándose el final de la guerra, un encuentro con los soldados rusos acabará con la muerte de uno de los dos “hermanos” lo que llevará al otro por un camino de vagancia hasta el día en que conocerá a los soldados americanos y, con ellos, la oportunidad de testificar contra los horrores del régimen nacional socialista.

Max es una historia que conmueve y que mueve la lupa del campo de batalla hacia el interior de una institución alemana que buscaba crear soldados perfectos sin conciencia ni libre albedrío de sus acciones. Sencilla pero intensa y cruel a momentos, vale la pena para los amantes del género de la Segunda Guerra Mundial.

Been there, read that (XCIII)

Tengo quince años y no quiero morir

Aut. Christine Arnothy

Tengo quince años y no quiero morir

El enfoque más común que se le da a las aproximaciones del sufrimiento que acarreó la Segunda Guerra Mundial, es el de los sobrevivientes que narran los horrores del conflicto y la nula humanidad que mostraban los bandos contendientes. Sin duda, el Diario de Anna Frank es una de las obras más representativas de esos enfoques y nos muestra ese lado muy alejado de lo genial que se ven las explosiones y los actos heroicos en las películas. Y estoy seguro que como Diario, hay grandes obras que no son tan reconocidas, o por lo menos no de este lado del charco. Tal es el caso de Tengo quince años y no quiero morir.

Esta narración perteneciente a una pequeña habitante de Budapest, nos cuenta las atrocidades que vivió en dos etapas: La primera, correspondiente a los días que pasó en compañía de varios vecinos en un enorme sótano, de la precariedad de su situación, del convivió entre personas de la más diversa índole, de la heroicidad de un soldado húngaro llamado Pista que nunca dejó de procurarles todo lo posible a los refugiados. La segunda parte, nos narra la desesperación que conlleva el vivir en un país ocupado y la necesidad de escapar a través de la frontera y cómo la infancia perdida se diluye cada vez más mientras la protagonista es forzada a abandonar todo aquello que le brindó la más mínima seguridad personal.

Desde el mal trato de algunos soldados nazis y los atropellos del ejército ruso, hasta la traición para con los animales atrapados en medio del conflicto, la obra de Christine es sumamente triste. Cada vez que pareciera que las cosas parecen tomar un cause pacífico, habrá un evento o serie de eventos que propiciarán un estado peor al anterior. A pesar de que sabemos que la pequeña sobrevivió, el final no es para nada feliz y, por el contrario, deja un sentimiento amargo y de desesperanza.

Esta obra es obligatoria para quienes gustan de este tipo de narraciones. Es triste, pero real. Es cruda y, en ciertos puntos, terrible; pero bellamente narrada.

Been there, read that (XCI)

El Arte de la Guerra, Novela Gráfica de Kelly Roman

Aut. Sun Tzu/Kelly Roman

Ilust. Michael DeWeese

El Arte de la GuerraColecciono conocimientos sobre estrategia militar, batallas legendarias de la humanidad, biografías de grandes generales y gobiernos de tiranos y absoultismos. No es raro que uno de los primeros libros en mi haber literario sea El Arte de la Guerra de Sun Tzu y, aunque unido a De La Guerra, de Clausewitz; El libro de los cinco anillos, de Musashi; y El Príncipe, de Maquiaveo, forma parte de mi biblioteca básica, siempre es bueno y refrescante el volver a leerlos a través de ángulos y perspectivas diferentes.

En este caso, he repasado una vez más los preceptos del maestro Sun Tzu a través de una novela gráfica ideada por el Sr. Roman, y debo decir que la he disfrutado página tras página. Muy al estilo de obras gráficas clásicas, nos encontramos en un mundo post-apocalyptico donde el planeta es dirigido por empresas de inversiones que utilizan algoritmos basados en insectos para pronosticar ganancias y pérdidas monetarias. El protagonista es un soldado de élite caído en desgracia que reemplazará a su fallecido hermano como analista en la empresa más grande del planeta. Al mismo tiempo buscará venganza de la empresa rival que se encargó de inmolar en vida a su hermano.

La historia es excelente y a lo largo de las imágenes podremos rescatar cada una de las ordenanzas del libro original. Siento que la penetración es más intensa pues iremos asociando cada una de las oraciones con la situación de la novela en la que se encuentran.

No tengo mucha experiencia con novelas gráficas por lo que sólo me limitaré a recomendarla y a decir que la he disfrutado bastante. Vale la pena tanto si conocen la obra original no gráfica como para aquellos que por primera vez la conocen. Entretenida, sangrienta, cruda e intrépida es la historia de Arte de la Guerra.

Been there, read that (LXXXI)

El suicidio de una mariposa

Aut. Isaí Moreno

El Suicidio de una MariposaTodos escondimos revistas que nuestros padres nos prohibieron mirar, todos tuvimos el titubeo cuando la primera oportunidad del beso se presentó; también tuvimos el vecino vago y rebelde sin causa al que le caíamos bien e incluso se convertiría en nuestro mentor. A muchos de nosotros nuestros propios padres nos volaron alguna lanita que llevábamos ahorrada de los domingos. También sufrimos, tuvimos pesadillas y hasta nos enfermarnos al sentirnos culpables por ciertos eventos.

Todo eso es el Suicidio de una mariposa, pero con un trasfondo obscuro, lleno de desolación, desesperanza y muerte. Ciudad del Valle es así, una ciudad como cualquier otra en la que Antonino vive su día a día. Creciendo, conociendo, temiendo, teniendo su primera erección, rodeándose siempre de la fatalidad de un mundo en el que las personas no dan un carajo. Y su mentor, o lo más cercano que podría haber a uno, Castellán, el vago al que la “gente bien” critica y tacha de malviviente.

La crueldad de la escuela y la falsedad de la sociedad se unen para atormentar a Antonino, que verá en Castellán a un guardián hasta el día de su trágica muerte y de la que el mismo Antonino será partícipe. Y la culpabilidad de este acto será el evento que marque la vida del chamaco el resto de su vida.

La obra del Sr. Moreno muestra un lado muy real de la sociedad, de la tragedia que nos acompaña todo el tiempo, de lo que vemos en la nota roja nuestra de cada día. Suicidio tiene una narrativa veloz, cruda, en momentos morbosa. Pero no por todo lo anterior deja de ser atrayente y sin duda es un platillo que se come de una sola sentada.

Been there, read that (LXXV)

El Narco

Aut. Ioan Grillo

El NarcoTenía rato de haber comenzado la lectura de la presente obra pero hubo cierto período de tiempo en el que la dejé de lado debido a que, por un lado me pareció muy floja y por otro, tenía encima varios compromisos profesionales. En efecto, hay momentos en el que El Narco peca no de flojera, sino de tener un seguimiento bastante suelto de las investigaciones que realiza y cuando por momentos pareciera ser un ensayo documental buenísimo, en otros momentos se transforma en una narrativa que busca elogiar al propio autor.

Ante todo, el libro es sumamente liviano y contiene todo lo necesario para empaparse del tema que encabeza los diarios de nuestro país desde que el Sr. Calderón declarara la guerra al narcotráfico y, con esto, inaugurara un período sumamente sangriento de la política mexicana.

Gran parte del material en el que se basa el autor, proviene de entrevistas a narcotraficantes,  y agentes de las más variadas organizaciones de seguridad pública, lo que enriquece y da un toque muy personal al texto. La descripción de las escenas del crimen se notan algo adornadas y hay momentos en que pareciera que lo que importa es la presencia del autor en el lugar más que el acto criminal en sí.

El Narco es un libro ameno, ligero y con una buena cantidad de fuentes que lo convierten en una lectura obligada para aquellas personas que desean comprender, en niveles básicos y medios, los antecedentes, el desarrollo, las expectativas y el trasfondo que existe en torno al tema de la guerra de las drogas. A pesar de algunos fallos, que quiero creer provienen más del proceso de traducción que del autor, es definitivamente literatura básica en la actualidad de nuestro país.