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Posts Tagged ‘Argentina’

Been there, read that (CXLIII)

Historias de Cronopios y de Famas (Ilustrado/Alfaguara)

Aut. Julio Cortázar

Ilust. Elenio Pico

tapa - historia de cronopios 2014 OK.inddUn clásico entre los clásicos de la literatura latinoamericana. No hace falta decir demasiado sobre la obra, ya hace algunos ayeres tuve la oportunidad de escribir una breve reseña de mis impresiones cuando la leí por primera vez.

Lo nuevo radica en dos aspectos. Primero, las ilustraciones del Sr. Pico, que se figuran totalmente adecuadas, alegres y curiosas, tal y como las historias del autor argentino se desenvuelven. Uno se acostumbra a la idea que surgió en la mente del ilustrador y fácilmente traslada cada situación a su respectiva ilustración. Segundo, la inclusión de tres cuentos que no se incluyeron en la edición original: “Vialidad”, “Almuerzos” y “Never stop the press”, que, como se imaginarán, aportan una gran palada de arena al disparatado mundo de los cronopios, famas y esperanzas.

Para quien ya disfrutó las historias originales, siempre será un plus las historias nuevas junto con las imágenes, verificar si lo imaginado coincido con un punto de vista nuevo. Para quien nunca las leyó, es la mejor oportunidad de hacerlo.

Been there, read that (CXXIV)

La pareja en conflicto. Aportes psicoanalíticos

Aut. Miguel Alejo Spivacow

La pareja en conflictoRecientemente me he dado cuenta de la enorme escasez de experiencia que tengo en el ramo de las relaciones sentimentales. De alguna manera, entiendo que no sólo se trata de ser el novio perfecto o de ser el tipo de hombre que “cualquier mujer desearía”, no, hay más situaciones que escapan el imaginario que nos brinda una sociedad basada, actualmente, en lo que dictan las redes sociales, el internet, la televisión, la literatura mainstream y la música popular.

Precisamente, un problema por el que muchos hemos de pasar en algún momento, es el de tener esa relación que parece perfecta pero que termina de un día para otro. Tal parece que la ilusión de perfección encierra ciertas cuestiones que algunas personas no podemos o no nos atrevemos a enfrentar. Cuando caemos en estas cuentas, uno de los golpes más duros proviene del deseo de alcanzar un entendimiento que jamás llega. Pero, ¿qué hacemos entonces cuando no logramos entender algo por más que recurramos al cien por ciento de nuestra sapiencia? Carajo, !para eso están los libros! No todo se trata de novela, cuento o ensayo, también existen análisis, literatura especializada, textos científicos que, precisamente, buscan compartir conocimientos que no todo el mundo posee y que son resultados de profundas investigaciones y trabajos de campo.

Bajo estas circunstancias me topé con el ejemplar de Spivacow que se encontraba en liquidación dentro de mi librería de siempre. Mientras que el título prácticamente nos transporta a pensar en temas de autoayuda, la verdad es que hablamos de un libro que transcribe gran parte de las sesiones de un psicoanalista que se ha centrado en tratar temas de parejas en conflicto. Por supuesto, no es una literatura accesible para todos, se recurre a muchos conceptos que sólo aquellas personas familiarizadas con los temas psicológicos entendería.

Aclaro, por si no se sobreentendió en el párrafo anterior,que no hablamos de un libro de autoayuda ni de algún tipo de manual que te dice “mira, la regaste en esto y ahora tienes que hacer esto otro”, no. Ante todo, es un análisis de lo difícil que puede resultar el aplicar la teoría psicoanalítica (que tengo entendido se desarrolla principalmente para individuos y no para grupos) en temas de relaciones de pareja.

Sin embargo, sí aporta una gran cantidad de conocimiento que sirve para entender mecanismos básicos de pensamiento en la relación y de cómo podemos darnos cuenta de todo lo que ignoramos de nuestra pareja cuando pensamos que todo va bien, siendo que podría ser todo lo contrario.

Vale la pena darse la oportunidad de salir de la burbuja de la literatura favorita o de la que acostumbramos usar en nuestros campos de especialización, para meternos en temas nuevos de los cuales desconocemos. En mi caso, he podido descifrar bastantes situaciones que me mantenían en vela por las noches y que no me permitían tener un momento de descanso debido a la multitud de incógnitas que, dicho sea de paso, siguen ahí pero que ya no representan a una fiera indomable a la que no me podía enfrentar.

Been there, read that (CXII)

Rayuela

Aut. Julio Cortázar

RayuelaDespués de unas buenas clases de literatura, era inevitable ignorar esa edición de 50 aniversario que mi Señora Madre hizo el favor de obsequiarme con motivo de mi cumpleaños hace doce meses. Y qué mejor regalo pude recibir, apenas le doy vuelta a la última página y sonrío. Sonrío y me pregunto cómo es posible que le quepa tanta genialidad a alguien dentro de la cabeza, pero bueno, es Cortázar.

No voy a ponerme a criticar o a analizar o cualquier acción y efecto referido al estudio profundo de una obra como lo es Rayuela, para eso hay cientos y cientos de coloquios, mesas redondas, tesis y estudios, académicamente hablando. Sólo puedo recomendarlo y recomendar a más no poder.

Cortázar habla dentro de sus cartas y al interior de sus clases sobre el deseo que tenía de salirse de las normas estipuladas, de escribir algo que fuera en contra de lo considerado como sagrado dentro de la palabra escrita, y lo logra. Al mismo tiempo, habla también de la múltiple correspondencia que recibió por parte de tantos lectores; mientras unos alabababan, otros detestaban y había otros más que simplemente reían.

En efecto, Rayuela puede provocar las más variadas reacciones de acuerdo al lector. Mientras a mí me ha provocado risa una y otra vez, he sido testigo de cómo amistades mías han terminado odiando la actitud de los personajes y hasta sus conversaciones. Y de entre tantas sensaciones, lo genial de la obra se encuentra ahí, en lo que provoca.

Ya se había dicho, cómo podemos encontrar lo lúdico sin caer en la comicidad, cómo podemos encontrar la fatalidad sin caer en obviedades, cómo podemos jugar con el tiempo sin necesidad de forzar. Cómo poder echar abajo las estructuras tradicionales y aún así estar dentro de los círculos más altos.

Todo eso y más ha sido Rayuela, se disfruta, se ríe, se enoja, se angustia, se fallece y se revive una y otra vez más.

Been there, read that (CXI)

Clases de literatura. Berkeley, 1980

Aut. Julio Cortázar

Clases de Literatura. Cortázar.Hace algunas semanas, la encrucijada en la que me encontré fue la de elegir entre leer un libro de 1162 páginas de George R. R. Martin y éste, del que les vengo a contar. Como es debido, recurrí a la siempre poderosa opinión concisa y erudita de las redes sociales (le pregunté a mis amigos en facebook cuál leer primero); el argumento con más peso fue el de “no leas Cortázar a menos que te quieras sentir hipster” y con esos abrumadores comentarios fue que terminé leyendo Tormenta de Espadas. Después, no podía dejar abandonado a mi segunda opción y, sin arrepentirme, he disfrutado cada página de ambas obras.

En fin, como iba diciendo, le vengo a hablar de esta belleza de libro que, como tal, no está escrito por Cortázar, más bien, es el registro de un par de clases que formaron parte de un curso de literatura que el susodicho dio en la Universidad de Berkeley por ahí de 1980. Dato curioso que él haya fallecido cuatro años después, si yo fuera alumno de esa clase, cómo la atesoraría.

Por supuesto, incluye la transcripción completa de las clases con todo y comentarios de los alumnos que estuvieron presentes. De alguna manera, la informalidad se hace presente y  nos encontramos en medio de una charla entre profesor y estudiante que te hace sentir parte de la atmósfera del salón universitario.

Cortázar es sutil, sencillo en sus explicaciones (caso muy contrario a cuando escribe) y crea una atmósfera excelente y propicia para el entendimiento de los temas que maneja: el tiempo, la fatalidad, lo lúdico, la música, cronopios, famas, el libro de Manuel y, finalmente, Rayuela. Todo nos es explicado con peras y manzanas o, en su caso, con fragmentos, anécdotas, y lecturas directas de pasajes que el autor en algún momento ha escrito.

Conforme nos acercamos al final de la lectura, como cuando estamos tomando clase con un profesor al que no quisiéramos dejar de ver, nos sentiremos tristes y exigiremos más clases, un día más por lo menos, que no habrá. Julio se despide de manera veloz puesto que un avión podría dejarlo y se le hace tarde. Damos gracias por el curso y procedemos a cerrar el ciclo escolar, eso sí con más hambre que nunca de Rayuela y demás obras, ahora que hemos entendido al escritor.

Best Sellers

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En definitiva, ¿qué son los best sellers —uso la palabra best seller en el mal sentido—, esos inmensos ladrillos que cierta gente compra en los aeropuertos para empezar las vacaciones y autohipnotizarse durante una semana con un libro que carece en absoluto de calidad literaria pero contiene todos los elementos que ese tipo de lector está esperando y naturalmente encuentra? Hay un verdadero contrato entre un señor que escribe para ese público y el público que le da mucho dinero comprando los libros a ese señor, pero eso no tiene nada que ver con literatura. Ni Kafka, ni Maupassant ni yo hemos escrito así, y perdón por ponerme en el trío.

– Julio Cortázar, Berkeley, 1980

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Been there, read that (CV)

Historias de cronopios y de famas

Aut. Julio Cortázar

De cronopios y de famasNada como encontrarse una bella versión de 1986 de un libro emblemático de un escritor tan laureado como Cortázar. Con esta copia impresa del mismo año de mi nacimiento bajo el brazo, es que salí feliz de una feria del libro algo escueta. De algún modo, me cuesta trabajo leer a los autores más emblemáticos, los dejo para lo último de mis playlists de lecturas próximas y, generalmente, los termino evitando. Después de hacerme con algo de García Márquez, Baudelaire y Wilde, me hice a la tarea de leer algo de Cortázar esta semana santa, aprovechando el tiempo libre.

Historias de cronopios y de famas es surreal, no se me viene otro adjetivo a la mente. Lo es porque lo lees, lo disfrutas, lo vuelves a leer y aunque te sigue gustando, no tienes idea de lo que acabas de leer. Si bien las primeras dos partes, Manual de instrucciones y Ocupaciones raras, se sienten como algo cotidiano, no pasa lo mismo con Material plástico y la parte que recibe el mismo nombre que el libro. Precisamente, la segunda mitad del libro toma un aire poco común que se mantiene y enrarece cada vez más.

Distinguimos precisamente a estos elementos que se vuelven protagonistas de los diversos relatos: cronopios, famas y esperanzas. Nos queda claro que los famas son más sagaces y están un poco más maleados que los cronopios, que suelen ser algo inocentes, bonachones y hasta tontos. Las esperanzas se encuentran en todos lados y aunque tienen un carácter, digamos, volátil, terminan siendo presas de los otros y quedan atrapadas en las más diversas situaciones.

Pero hasta aquí, pues definiciones no encontraremos muchas y mucho menos una explicación lógica. Hay que leerlo y tratar de captar lo más que se puede de significados. Es una lectura ligera y pesada a la vez, se entiende mucho pero se comprende poco. Sin embargo, vale la pena la recomendación a menos que seas como mi Señor Padre, que detesta los textos que no tienen una estructura lógica definida.

Been there, read that (LVII)

Mein Kampf, Farsa

Aut. George Tabori

Lo último que pasó por mi mente cuando encontré este desvencijado libro en la vitrina de la librería favorita, fue el hecho de que la palabra “farsa” se refiriese al género teatral y no al adjetivo que indica un nivel de falsedad. Por tanto, mi sorpresa fue bastante grande al momento en el que hojeé la obra y me di cuenta de que estaba a punto de comenzar la lectura de un guión teatral en lugar de una crítica en contra del bien conocido manifiesto de Adolf Hitler.

Precisamente, Mein Kampf de Tabori es un agradable conjunto de escenas que nos sitúan en Viena, en una pequeña casa de huéspedes para personas sin recursos económicos ni hogar. Shlomo Herzl, nuestro protagonista, es un judío vendedor de enciclopedias que se encarga, por lo menos así lo entendí, de administrar el lugar descrito anteriormente. Herzl ha escrito un libro y no sabe cómo titularlo; gracias al consejo de un amigo, que hace las veces de Dios, no sé si así lo crea o si en verdad lo es, decide titularlo Mein Kampf; el amigo, recibe el nombre de Lobkowitz. Es durante este momento, en la gestación del nombre del libro, cuando hace su aparición un adolescente, ¿puberto?, Adolf Hitler, que ha llegado a Viena con la intención de convertirse en un gran arquitecto y pintor.

Tras la decepción de no ser admitido en la Academia, Adolf entra en un período de pesimista depresión. Comienza a gestar su odio hacia al humanidad, despotrica en el deseo de conquistar al mundo, sin dejar de ser un malcriado que hace uso de la buena fe y cariño de Herzl a modo de mayordomo. Un día, Hitler es visitado por Madame Lamuerte que, como su nombre lo indica, no es más que la representación terrenal de la mismísima ídem. Herzl se apresura a esconder a Hitler pues no desea que la señora se lo lleve; sin embargo, es Lamuerte quien afirma que Adolf no le serviría de nada muerto sino como agente personal en un futuro no muy lejano.

Y es que, precisamente, la farsa encuentra su desarrollo en esta pequeña etapa donde un Hitler berrinchudo ha decidido dedicarse a la política y, de alguna manera, nos brinda esta chusca teoría sobre la invención de la verdadera Mi Lucha del bigotón. La obra está aderezada con un par de fotografías de la puesta teatral original.

Agradable, ligera y cero negativa, la farsa del Señor Tabori logra, por momentos, que se te olvide la peor parte de la vida del dictador y brinda sonrisas furtivas debido a las muletillas de los personajes y a las ridículas teorías sobre uno u otro acontecimiento que, a la postre, fueron todo menos inocentes o chuscos.