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Archive for 28 junio 2012

Revisionismo historiográfico

En 1986 surgió una disputa entre historiadores nacida de un discurso publicado por Ernst Nolte. En el discurso, se atribuía a las acciones nazis un carácter de reacción ante los procedimientos rusos en los Gulags. De esta manera, la obra de exterminio llevada a cabo en los campos de concentración, respondía al temor que los mismos alemanes tenían de una acción del mismo tipo llevada contra ellos tarde o temprano. Me sirvo de ofrecerles un pequeño fragmento del discurso que generó la polémica mencionada:

Una carencia notoria en la bibliografía sobre el nacionalsocialismo es que no registra, o se niega a registrar, la medida en que, cuanto hicieron posteriormente los nacionalsocialistas, con la sola excepción del procedimiento técnico del gaseado, ya había sido descrito en la abundante bibliografía que se produjo a principios de los años veinte… ¿No habrán cometido los nacionalsocialistas -no habrá cometido Hitler- un acto “asiático” tan sólo porque se veían a ellos mismos y a sus semejantes como víctimas de un acto “asiático”?

– Ernst Nolte, en el Frankfurter Allgemeine Zeitung del 6 de junio de 1986

Nota: Con bibliografía producida a principios de los años veinte, Nolte se refiere a los campos de trabajos forzados rusos en los que morían todo tipo de opositores políticos al régimen de Lenin y Stalin.

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Been there, read that (LVIII)

Los LIBRES no reconocen RIVALES

Aut. Paco Ignacio Taibo II

Viviendo en la mismísima Ciudad de los Ángeles Zaragoza, Puebla, no me tomé la mínima molestia de asistir a alguno de los eventos acontecidos en el marco de la celebración del 150 Aniversario de la Batalla de Puebla. Aclaro, no por apatía, sino por el hecho de tener compromisos fuera de la ciudad. De tal modo, una manera que consideré prudente para redimir mi falta de participación o de intención, fue la de adquirir algún libro impreso con motivo de la conmemoración; es así como me hice con una copia de la obra que les vengo a contar el día de hoy.

Los Libres, es una obra amena y de ese estilo que está muy de moda actualmente: el intransigente. Con intransigencia me refiero al hecho de abordar tanto a héroes como villanos de la historia desde un punto de vista crudo y objetivo; sin adornos, tratando de decir las cosas como son o, por lo menos, como se supone que fueron. Finalmente, como acostumbro y gusto recordar, la historia es de quien la escribe.

El Sr. Taibo II nos ofrece esta narración amena y, en ocasiones, hasta divertida de los acontecimientos previos, a priori y posteriores al memorable enfrentamiento entre mexicanos y franceses en el que las armas nacionales se cubrieron de gloria. Resalta a unos héroes nacionales desesperanzados, con la espalda contra la pared y totalmente mermados por años de guerra interna en contra de los acostumbrados traidores e intervencionistas que aprovechan la debilidad institucional, económica y moral de un país para sacar provecho de él.

No sólo eso, es muy destacable, creo yo, la justa señalización de una Ciudad de Puebla apática que lejos de apoyar parecía obstaculizar las preparaciones de la batalla que se avecinaba. Del mismo modo, plantea interrogantes sobre las motivaciones del ejército nacional de oriente y nos presenta a un Ignacio Zaragoza muy humano con errores y virtudes que dan mucho de qué hablar antes, durante y después de la pelea. Redime también a las poblaciones más pequeñas del Estado y desmiente aquel mito en el que los héroes provenían de Zacapoaxtla cuando realmente fueron de todos lados menos de ahí.

Un dato que me ha parecido interesante es el hecho de que la legislación panista insistiera en cambiar el nombre oficial de la ciudad de Puebla de Zaragoza por el colonial de Puebla de los Ángeles, cosa que no rindió frutos debido a la subyugación de la ley estatal ante un decreto presidencial. Se comprende, después de todo, el mismo Zaragoza despotricó en reiteradas ocasiones sobre la falta de apoyo y la calidad de gente que habitaba en una ciudad que no ofrecía esfuerzo alguno por apoyar a los nacionales.

Totalmente recomendable, corta, amena, ligera e interesante, la obra de Paco Nacho es obligatoria para los poblanos y para aquellos que gustan de narraciones históricas nacionales.

Para una mujer de ojos verdes

En esta ocasión, no incluyo un fragmento dedicado a un nombre específico; por el contrario, sírvanse de utilizarlo cuando la mujer a la que pretendan dedicarlo posea ojos verdes:

Al fin, podrás ver esos ojos de mar que fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como una ola: tú los ves y te repites que no es cierto, que son unos hermosos ojos verdes idénticos a todos los ojos verdes que has conocido o podrás conocer. Sin embargo, no te engañas: esos ojos fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sólo tu puedes adivinar y desear.

– Fragmento de Aura de Carlos Fuentes.

Been there, read that (LVII)

Mein Kampf, Farsa

Aut. George Tabori

Lo último que pasó por mi mente cuando encontré este desvencijado libro en la vitrina de la librería favorita, fue el hecho de que la palabra “farsa” se refiriese al género teatral y no al adjetivo que indica un nivel de falsedad. Por tanto, mi sorpresa fue bastante grande al momento en el que hojeé la obra y me di cuenta de que estaba a punto de comenzar la lectura de un guión teatral en lugar de una crítica en contra del bien conocido manifiesto de Adolf Hitler.

Precisamente, Mein Kampf de Tabori es un agradable conjunto de escenas que nos sitúan en Viena, en una pequeña casa de huéspedes para personas sin recursos económicos ni hogar. Shlomo Herzl, nuestro protagonista, es un judío vendedor de enciclopedias que se encarga, por lo menos así lo entendí, de administrar el lugar descrito anteriormente. Herzl ha escrito un libro y no sabe cómo titularlo; gracias al consejo de un amigo, que hace las veces de Dios, no sé si así lo crea o si en verdad lo es, decide titularlo Mein Kampf; el amigo, recibe el nombre de Lobkowitz. Es durante este momento, en la gestación del nombre del libro, cuando hace su aparición un adolescente, ¿puberto?, Adolf Hitler, que ha llegado a Viena con la intención de convertirse en un gran arquitecto y pintor.

Tras la decepción de no ser admitido en la Academia, Adolf entra en un período de pesimista depresión. Comienza a gestar su odio hacia al humanidad, despotrica en el deseo de conquistar al mundo, sin dejar de ser un malcriado que hace uso de la buena fe y cariño de Herzl a modo de mayordomo. Un día, Hitler es visitado por Madame Lamuerte que, como su nombre lo indica, no es más que la representación terrenal de la mismísima ídem. Herzl se apresura a esconder a Hitler pues no desea que la señora se lo lleve; sin embargo, es Lamuerte quien afirma que Adolf no le serviría de nada muerto sino como agente personal en un futuro no muy lejano.

Y es que, precisamente, la farsa encuentra su desarrollo en esta pequeña etapa donde un Hitler berrinchudo ha decidido dedicarse a la política y, de alguna manera, nos brinda esta chusca teoría sobre la invención de la verdadera Mi Lucha del bigotón. La obra está aderezada con un par de fotografías de la puesta teatral original.

Agradable, ligera y cero negativa, la farsa del Señor Tabori logra, por momentos, que se te olvide la peor parte de la vida del dictador y brinda sonrisas furtivas debido a las muletillas de los personajes y a las ridículas teorías sobre uno u otro acontecimiento que, a la postre, fueron todo menos inocentes o chuscos.

¿Adolf Schüttler?

HERZL

Bueno, ¡no está mal!…, pero ahora se calma. Hitler, si crees que eres el único Hitler en este valle de lágrimas, te vas a llevar muchas sorpresas. Según mis cálculos, debe haber veintitrés Hitlers en la guía telefónica de Viena, y sospecho que todos son descendientes de dos tribus gemelas, una que bajó de Odesa, y la otra de Munkachevo. A la banda de Odesa la echaron a latigazos de la ciudad hace doscientos años y se instaló en Baja Baviera. Zwi Ben Abraham Löw, nuestro antepasado comun, era el tamborcito de Holzhausen (Explica con una tiza sobre un pizarrón.) Su hijo menor, el inolvidable enano Benjamín, se ocupaba de la basura –“der Schütt” , la llamaban los aborígenes– en la región de Starnberg y lo apodaban jovialmente Ben el Schüttler; pero, debido a un error burocrático, en la alcaldía le cambiaron la “ü” por una “i”, una de las “t” se perdió durante la Guerra de los Siete años, mientras que la “c” desapareció después de un pogrom, lo que a su mujer Rebeca, que hablaba inglés, no le gustó nada. Así fue que cuando los Shitler, que estaban refugiados en Ansbach, recibieron la fausta noticia de la emancipación, Rebeca envió a Benjamín a la Oficina de Nombres Germánicos para que comprara uno melodioso. Le hubiera gustado algo así como Hohenzollern Beethoven, pero no estaban todavía en el dominio público. Rosenduft o Rosenkrantz eran demasiado caros. ¿Cuánta plata tiene?, le preguntó el empleado a Ben. Veinte centavos, le contestó. Por veinte centavos, dijo el empleado que era racista, todo lo que puedo hacer es cortarle la “s”, y basta.

HITLER

Así que esto es Viena.

– Fragmento del guión teatral Mein Kampf, Farsa de George Tabori.

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Been there, read that (LVI)

De Puño y Letra, Historias de Boxeadores

Aut. Alejandro Toledo

Desde muy chico he sido fanático de los deportes violentos, de alguna manera, si no veo en un deporte la posibilidad real de lesiones, huesos rotos, contusiones o lo que sea, entonces no me mantiene tan enganchado como al resto de espectadores. Precisamente por eso es que mi afición deportiva se reduce al contacto como lo es el fútbol americano, la lucha libre, las MMA, el rugby o el box. Es de éste último que he hecho la adquisición literario que les vengo a platicar hoy.

De Puño y Letra es un experimento periodístico que nos narra breves historias de diversas y reconocidas figuras de la escena pugilística mexicana: Ricardo López, Óscar de la Hoya, Julio César Chávez, entre otros. Historias que acontecen en momentos clave de la vida de estos deportistas como el entrenamiento previo a su gran derrota o a sus momentos cumbres y que se basan en entrevistas y conversaciones personales entre el autor y los protagonistas.

No sólo se trata de motivaciones, conflictos internos o deseos de los atletas, también se hace crítica muy directa a las asociaciones nacionales, el motivo por el que el boxeo se ha convertido más en juego de apuestas que en un deporte, por qué los boxeadores buenos deben evitar las arenas del Distrito Federal, el pirateo de talento por parte de entrenadores “tiburones”, los pleitos entre maestros y pupilos, etc.

Sin duda entretenido, ameno y sin paja que te haga perder el interés de una historia a otra. El libro incluye un ensayo fotográfico del deporte de los puñetazos a cargo de Víctor Mendiola Galván que refresca las pupilas y renueva el deseo de terminar de leer. Recomendado tanto para amantes como para recién iniciados; sin duda una obligatoriedad para el que desea revivir los momentos previos a grandes combates que hoy forman parte del recuerdo colectivo.