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Posts Tagged ‘Italia’

Yo soy payaso

Recitar! Mentre preso dal delirio,
non so più quel che dico,
e quel che faccio!
Eppur è d’uopo, sforzati!
Bah! sei tu forse un uom?
Tu se’ Pagliaccio!Vesti la giubba,
e la faccia infarina.
La gente paga, e rider vuole qua.
E se Arlecchin t’invola Colombina,
ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto
in una smorfia il singhiozzo e ‘l dolor, Ah!

Ridi, Pagliaccio,
sul tuo amore infranto!
Ridi del duol, che t’avvelena il cor!

¡Actuar! ¡Mientras preso del delirio,
no sé ya lo que digo
ni lo que hago!
Y sin embargo, es necesario… ¡esfuérzate!
¡Bah! ¿Acaso eres tú un hombre?
¡Eres Payaso!Ponte el traje
y empólvate el rostro.
La gente paga y aquí quiere reír,
y si Arlequín te roba a Colombina,
¡ríe, Payaso, y todos te aplaudirán!
Transforma en bromas la congoja y el llanto;
en una mueca los sollozos y el dolor. ¡Ah!

¡Ríe, Payaso,
sobre tu amor despedazado!
¡Ríe del dolor que te envenena el corazón!

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Been there, read that (CXXI)

Novecento

Aut. Alessandro Baricco

ImagenFelicidad es muchas cosas; en mi caso, entre otros tantos motivos, encontrar libros de Editorial Anagrama a 20 pesos en una tienda de antigüedades es sinónimo de lo mismo. Un dicho popular, “lo mejor de la vida viene en paquetes pequeños”, o algo así, tiene mucha certeza cuando de libros hablamos (también cuando hablo de la mujer de la que vivo enamorado), y en este caso sí que aplicó su rigurosa pero altamente variable ley.

La contraportada lo describe como un monólogo teatral y, en efecto, las múltiples acotaciones interrumpen (de manera agradable) el hilo de una conversación que cierto trompetista tiene consigo mismo. El tema de la conversación es su amigo Novecento, protagonista de una historia de virtuosismo y destino musical.

Novecento es un niño que al poco tiempo de haber nacido es abandonado en un barco que realiza viajes entre Europa y América en los años 30. Adoptado por la tripulación, el niño se convierte en un joven que pronto descubre una conexión con el piano. Tocando bellas melodías para quienes viajan en tercera clase, pronto obtiene una fama que llega a oídos del creador del jazz. Es éste último quien lo reta a duelo musical.

Novecento jamás ha pisado la tierra, su vida no va más allá de la que existe en el barco. El día en que intenta salir del navío, Novecento nos otorga una visión muy bella de los límites que cada quién le pone a su mundo.

La obra del Sr. Baricco es breve pero bella, para disfrutarla en ese par de horas que nos sobran durante un traslado en autobús o cuando aplicamos un examen.

Been there, read that (CVII)

Muss | El gran imbécil

Aut. Curzio Malaparte

MussEste es un gran ejemplo de información de primera mano, cuando hablamos del retrato y biografía de un personaje histórico. Curzio Malaparte, el autor, es un italiano que forma parte de la política de su país cuando el fascismo gobierna; al mismo tiempo, es colaborador y conocido personal de Benito Mussolini, sobre quien escribe esta obra.

El libro es un texto fraccionario. En general, distinguimos tres etapas de su escritura: La primera parte de Muss, que se escribe cuando el dictador ha consolidado su poder y comienza a coquetear con la idea de una alianza entre la Italia fascista y el creciente gobierno nacional socialista de Adolf Hitler, hasta el día en que el autor es aprendido y recluido en la cárcel; El Gran Imbécil, que se escribe al poco tiempo de salir de prisión; y la última parte de Muss y el apéndice Mamma Marcia, que se escribe un par de años después de la muerte de Mussolini.

La ambivalencia que el autor brinda en cuanto a Mussolini, es fácilmente identificable con la etapa de escritura. El retrato del dictador nos brinda un análisis de las características de Benito y su comparación con aquellas pertenecientes a Hitler, el porqué Adolf representa un peligro latente y la forma en que Mussolini se expresa de su contraparte alemana de modo despectivo cuando esos defectos de los que se burla podrían ser, efectivamente, las mismas ventajas que el futuro Führer posee a diferencia del Duce.

El gran imbécil, por otra parte, denota rechazo y repudio hacia la figura de un hombre que claramente ha comenzado a perder fuerza política y que se ve cada vez más ridiculizado entre el pueblo italiano. Una prosa incisiva se burla del gran imbécil que ha llegado a conquistar la ciudad de Prato, mientras el pueblo pratense se burla del conquistador desde lo alto de sus murallas, animando al hombre a conquistar una gata amarrada en lo alto del muro (una extraña costumbre pratense). Las repetidas referencias a su fealdad, a su ridiculez y a su gordo trasero dejan ver el profundo resentimiento que Malaparte guarda en contra del hombre que lo encerró en la carcel por tanto tiempo.

Finalmente, Curzio parece llegar al arrepentimiento, se encuentra con el cadáver de un Mussolini asesinado y profanado por las mismas personas que se decían sus aliados. A través del personaje de su madre, el autor despotrica en contra de todos aquellos que, llegado el momento, dieron la espalda al hombre que tantos beneficios les procuró. En efecto, Malaparte ataca incipientemente al hombre que asesinara a Benito y cuya presencia le parece repugnante: la sucia vestimenta, la mirada de vulgar ladronzuelo, el reloj de mano que se ha detenido. El autor ha pasado del rechazo a la empatía y afirma una y otra vez que el dictador tal vez debió merecer un mejor final o, por lo menos, uno a mano de alguien que valiese la pena como asesino.

Es una gran lectura, pone al Duce en la perspectiva de una persona que logra ver más allá y descubre cómo el desarrollo del dictador se ve cada vez mas obscurecido. El autor predice el final de Benito mucho antes de que estalle la guerra, lo repudia cuando se muestra débil e incapaz de mantener el orden de sí mismo durante la guerra y, finalmente lo compadece cuando ha muerto y todos le han dado la espalda. Una obra de gran importancia en el análisis histórico de una de las principales figuras del desarrollo del fascismo internacional.

Been there, read that (XXIII)

El Príncipe

Aut. Nicolás Maquiavelo

Aut. Nicolás MaquiaveloNuevamente una obra que no requiere de una revisión/reseña en sí. El nombre que corona a esta obra ya es reconocido como un clásico entre clásicos, repudiado en público y secretamente adorado por quienes buscan comprender las más antiguas bases y fundamentos del manejo del poder y el liderazgo.

El Príncipe es una obra escrita en modo de ensayo que nos habla de las medidas y características que debe cumplir un gobernante para mantenerse a flote en el mar de la política y la guerra. Es mi deber recomendarlo pues, en su rápida e interesante lectura, nos daremos cuenta de que, a pesar de haber sido escrito hace casi 500 años, su relevancia no ha cesado en lo más mínimo.

Maquiavelo es un maestro en la observancia de aquellos pequeños detalles que hicieron la diferencia en los gobiernos de antiguos reyes. Nos muestra los puntos que se cumplieron e incumplieron en los momentos decisivos, aquellas líneas que se cruzaron para después desencadenar la tragedia o la victoria de una personalidad.

El fin que justifica los medios es sólo una de las múltiples teorías que se observan en la obra; lo cierto, es que muy claramente se nos señalan las virtudes y defectos de ser amado, ser cruel o permanecer neutral. Apoyar al pueblo, al ejército o a la nobleza; cumplir las promesas o sólo hacerlo cuando nos conviene realizarlas; utilizar tropas propias, mercenarias o aliadas; desarmar al pueblo conquistado, utilizar colonias o acogerlos entre nuestros brazos.

Datos útiles para evitar la adulación, la pereza del espíritu y evitar la famosa dormidera en los laureles de nuestra pertenencia. El Príncipe, es un libro que destacará por el alto nivel de aprendizaje que nos brinde y porque, una vez leído, irremediablemente volveremos a él una y otra vez a lo largo de nuestras vidas.