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Archive for 30 septiembre 2014

Been there, read that (CXIX)

30 septiembre 2014 Deja un comentario

El club de la hipotenusa

Aut. Claudi Alsina

PORTADA-LIBRO-SPB0123398-MAXA pesar del gran amor que le profeso a todo lo relacionado con la literatura, no puedo ocultar el ser un hombre de números. Concursos nacionales de matemáticas y física en mi juventud, alguna vez un par de torneos de ajedrez en la prepa, una licenciatura que tiene sede en las facultades de ciencias exactas, profesor de programación y cálculo actuarial. Está más que justificado el hecho de que por momentos me quiera dar mi paquete y ponerme “serio” al pasar de ensayo, entrevista, novela y cuento, al mundo de la literatura matemática (aunque no estemos hablando precisamente de teoremas, corolarios y leyes).

Bien, los motivos mencionados fueron causales de mi inclinación a leer esta pequeña obra que encierra un poco más de lo que el mero título transmite. El club de la hipotenusa es, ante todo, una compilación de textos, anécdotas principalmente, que buscan despertar en el lector si no un amor, sí un cierto nivel de comprensión y hasta cariño hacia los tan temidos números. Al mismo tiempo, provee de una buena cantidad de información poco común para aquellos que sí encuentran en su vida un espacio (pequeño o grande) para la matemática.

Por momentos, el libro se siente demasiado enfocado un público de edad no muy avanzada. Por momentos, se siente acorde a un nivel universitario. Las anécdotas son graciosas y aportan conocimientos poco comúnes pero, en ocasiones, encontraremos casos en los que no se aporta nada y pareciéramos encontrarnos ante texto de relleno.

¿Es 2 elevado a la 67 menos 1 un número primo? ¿Es Bernoulli el apellido de un matemático ilustre o el legado de una familia completa? ¿Cuándo surgió el cero? ¿Qué tiene de especial el número 1607? Cientos de preguntas como éstas encuentran su respuesta a través de narraciones cortas y amenas. Vale la pena, lo vale más cuando no estás tan relacionado con las matemáticas. Ya saben, cultura numérica general.

Been there, read that (CXVIII)

26 septiembre 2014 Deja un comentario

Charles Bukowski’s Scarlet

Aut. Pamela Wood

Charles Bukowski's ScarletMemorias, ¿cuándo es que las vivencias de una persona son dignas de ser publicadas? Una respuesta obvia es cuando el escritor de las memorias es digno de ser admirado, es una celebridad o tiene esa receta del éxito que todos buscamos. En este caso, el interés nace cuando identificamos a la autora como una de las famosas novias psicópatas que Bukowski describe en su novela Mujeres.

Siendo la pelirroja que una noche aleatoria se presenta en el departamento del escritor acompañada de su mejor amiga, “cupcakes” narra gran parte de este encuentro y el resto de su relación con el escritor. Wood nos relata esta etapa de su vida desde el momento en que ella y su amiga junkie decidieron que sería buena idea visitar a Hank, hasta el momento del desmoronamiento de la relación y el impacto que ésta tuvo en el resto su vida.

Como en todo, la historia cambia cuando la persona que la cuenta es otra. Mientras Pamela narra gran parte de su historia fuera de la relación amorosa (la parte aburrida puesto que lo interesante es Bukowski), no puedo evitar el sentir a este libro como una gran necesidad de llamar la atención. “Mírenme, yo fui ‘novia’ de Bukowski” es una frase que me vino repetidamente a la mente mientras leía el texto.

Del mismo modo, resulta molesta esa etapa en la que ella afirma no creer lo cambiado que está su personaje en Mujeres, expresando que sólo fue utilizada como personaje y que lo narrado en la novela difiere demasiado de su comportamiento real como pareja. Más molesto aún, es el hecho de que ella retrate a Bukowski como un hombre que le rogó, la estuvo persiguiendo y que resultó ser un cachorrito a sus pies.

Pues bien, las memorias de esta Señora resultan agradables mientras Charles se encuentra en escena, no así la mitad del libro que narra la historia “de éxito” de esta mujer depresiva cuya vida giraba alrededor de echar la weba y atascarse de píldoras que le levantaran el ánimo.

En general, es un libro que sólo fanáticos del escritor disfrutarán (y a medias), el resto es simplemente una excusa para vender y lucrar con el hecho de haber sido parte de la vida de un hombre que da tanto de qué hablar aún después de fallecido. La historia de la autora no es nada interesante y su manejo del “yo soy la que le dio muchísima inspiración al hombre” resulta pedante y visiblemente falsa. Una pena.

Been there, read that (CXVII)

16 septiembre 2014 1 comentario

Ellos quieren algo crudo

Aut. David Stephen Calonne

Trad. Mauricio Bares

crudoPocas cosas son aquellas de las que no me he cansado de hacer por mucho tiempo,una de ellas es leer a mi autor favorito o leer sobre él. No hay duda de que el mito de Charles Bukowski, lejos de apagarse, se encuentra hoy más vivo que nunca. Mientras que hace unos diez años no tenía idea de su existencia (por consiguiente, jamás me enteré de su muerte), hoy no sólo forma parte de mi biblioteca personal sino que escucho sobre él en muchos lugares e igual cantidad de conversaciones. Jamás he perdido la oportunidad de recomendárselo a alguno de mis alumnos o amigos, siempre han regresado a mí con críticas favorables y agradecimientos.

Es siempre una grata sorpresa encontrar algo nuevo en el estante de la librería que trate de aquello que te llama y llena tanto. Cuando encontré la compilación de entrevistas, cuyo titulo original es Sunlight, hera I am, una fuerza inevitable me hizo levantarlo y dirigirme a la caja para pagarlo. Hoy, que terminé de leerlo, puedo decir que es uno de esos gastos que realmente han valido la pena.

Traducida por Mauricio Bares e impresa gracias a la Universidad de Nuevo León, Ellos quieren algo crudo resulta ser una obra imprescindible para fanáticos y seguidores del poeta maldito. Consta de una compilación de entrevistas que van desde aquellas primeras hechas en 1967 hasta la última realizada pocos meses antes de la muerte del autor.

Los temas son variados y la selección original se aleja del tedio producido por la realización de las mismas preguntas una y otra vez. Aquí encontramos un conjunto de preguntas que difícilmente rayan en la rutina y se concentran en temas de lo más diversos. Las respuestas siempre dinámicas de Bukowski nos brindan una mejor idea del hombre detrás de la leyenda y de los gustos, tristezas, alegrías y sentimientos de un personaje que lejos de denigrar a las mujeres, realmente las amaba, al igual que amaba el alcohol, las carreras de caballo y a su máquina de escribir.

Como lo he mencionado, resulta enriquecedor y es un libro indispensable para cualquiera que se jacte de ser bukowskiano. Simplemente lo amé y disfruté.

Ser feo

bukowski

En 1971, Charles Bukowski, que recién cobraba fama a partir de 1967, recibió un listado de preguntas que un corresponsal de cierta revista le hizo a modo de entrevista. Una de las preguntas dictaba “¿Por qué eres tan feo?”, a lo que Hank respondió:

Supongo que estás hablando de mi cara más que de mi escritura. Bueno, la cara es el producto de dos cosas: con lo que has nacido y lo que te ha pasado desde entonces. Mi vida difícilmente ha sido bonita: los hospitales, las cárceles, los trabajos, las mujeres, la bebida. Algunos de mis críticos afirman que me he infligido dolor deliberadamente. Desearía que algunos de ellos hubieran estado conmigo a lo largo del viaje. Es verdad que no siempre he escogido situaciones fáciles, pero eso está muy lejos de decir que salté dentro de un horno y cerré la puerta. La cruda, la aguja eléctrica, el licor barato, las malas mujeres, la locura en pequeños cuartos, el hambre en la tierra de la plenitud, sólo Dios sabe cómo es que me volví tan feo,supongo que es resultado de haber sido aporreado y aporreado de nuevo y de nuevo, y no dejarme caer, todavía tratando de pensar, de sentir, todavía tratando de rearmar la mariposa… En mi cara está trazado un mapa que nadie quiere colgar en su pared.

A veces me miro a mí mismo en algún lugar… repentinamente… digamos en un gran espejo en el supermercado… con los ojos como bichos malvados… cara cicatrizada, torcida, sí, parezco loco, demente, un lío… vomité pellejos… Aún así, cuando veo hombres “guapos” pienso, Dios mío, Dios mío, estoy contento de no ser ellos. Ahí lo tienes.

Been there, read that (CXVI)

La guerra contra los japoneses en México durante la segunda guerra mundial

Aut. Sergio Hernández Galindo

portada_guerraNunca he entendido cómo hay libros que uno compra, los comienza a leer y los deja, los retoma, los lee y los vuelve a dejar hasta que un día, se encarrera con la temática a la que pertenece el ya mencionado y, ahora sí, uno se lo avienta en “dos tres patadas”. Justo me pasó con el libro de esta semana que, gracias al anterior y a la temática del fascismo y el miedo a las potencias del eje, resultó ser un agradable complemento a la lectura de una obra mucho más generalizada.

La obra del Sr. Hernández Galindo nos brinda una visión muy pocas veces tomada en cuenta dentro del análisis bélico que encontramos por costumbre en las librerías. La visión, en este caso, es la de dos inmigrantes japoneses que habitan México durante la época de la Segunda Guerra Mundial, y es precisamente la visión de toda una comunidad de personas que sufren los embates de un conflicto en el que su país de origen se encuentra enfrascado y repercute en su forma de vida.

La parte importante de esta visión, la encontramos en el hecho de que los dos protagonistas son, al mismo tiempo, dos figuras totalmente contrarias: Kiso Tsuru, Doctor, es un empresario que vive de la importación de productos y que posee amistades diplomáticas y conexiones políticas en lo alto y ancho del país; Masao Imuro, es un joven que se gana la vida trabajando en un pequeño negocio en el centro de la capital.

De ahí lo curioso del destino de cada uno de los personajes, mientras uno se mantiene a salvo gracias a sus conexiones e inversiones en empresas petroleras (lo que mantiene al gobierno de los E.E.U.U. tras sus talones las 24 horas del día), el otro es recluido en distintas prisiones del país, incluido el mítico Palacio Negro, hasta que es liberado muchos años después de acabada la guerra sin siquiera un “usted disculpe”.

Así, el caso de miles de residentes japoneses que sufrieron el acoso, la reclusión y la exclusión durante la batalla entre el Eje y los Aliados. ¿Actos justificados? Tal vez.