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Archive for 30 diciembre 2011

¿Antisemitismo kafkiano?

De entre los múltiples  motivos del lobo, Hitler reprochaba a la raza judía el hecho de haber vendido Alemania durante la Primera Guerra Mundial; se refería al hecho de que muchos oficiales judíos, que formaban parte del ejército alemán, y ciudadanos de la misma procedencia, ofrecieran armisticios y apoyos a la política en pro de la capitulación alemana y se cambiasen de nacionalidad convenientemente durante el conflicto; apoyando así a las fuerzas aliadas y beneficiándose al mismo tiempo. En pocas palabras, que la derrota de Alemania y la firma del Tratado de Versalles obedecía a interéses judaicos y a la movilización de habitantes judíos de un país a otro, tomando la nacionalidad alemana como un mero trámite.

Todo ésto lo recordé anoche mientras leía un fragmento que aparece en el libro titulado Dibujos de Franz Kafka. Cito a continuación el fragmento donde encuentro una relación directa entre el antecedente del párrafo anterior y lo que Kafka plasma en palabras:

Manifestación patriótica. Discurso del alcalde. Desaparición, regreso y la exclamación alemana: “¡Viva nuestro querido monarca! ¡Arriba!”. Me quedo aparte con mirada agria. Estas manifestaciones son una de las expresiones más repugnantes de la guerra. Viniendo de comerciantes judíos, que un día son alemanes y al otro son checos, y aunque lo admiten nunca lo han gritado tan alto como ahora. Por supuesto atrae a muchos. Estaba bien organizado. Parece que va a repetirse cada tarde – y mañana domingo, dos veces.

– Franz Kafka, Diarios, 6 de agosto, 1914

Llama mucho la atención el hecho de que tal pensar era generalizado en ese entonces y, desde mi punto de vista, fue uno de los motivos por los que el pueblo alemán llegó a consentir la persecución de esos mismos comerciantes judíos que un día apoyaban a Alemania y otro día parecían ser ciudadanos de otra nación.

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Propósitos 2011: Resultados

En menos de 72 horas habrá terminado el año del Señor, 2011; es hora de hacer una pequeña retrospectiva y revisar aquellos deseos o propósitos que hice hace 12 meses para el resto del período que se encuentra a punto de terminar. He aquí los resultados:

1. Más horas de sueño. El propósito consistía en dormir por lo menos siete horas diarias, lamentablemente no he logrado alcanzarlo y creo que cada vez duermo menos; eso sí, hallé un nuevo trabajo que me obliga a dormir un poco más y aunque no son 7 horas, por lo menos duermo unos 45 minutos más que el promedio diario durante el año. Status Final: No Cumplido.

2. Torso de gladiador. El objetivo de tener el torso de un gladiador, digno de aparecer en la serie Spartacus, en definitiva no se cumplio. Sin embargo hubo algo interesante, gracias a la dieta otorgada por la nutrióloga de mi anterior trabajo, logré bajar más de 10 kilos en apenas un mes, me he dado cuenta de que se puede lograr algo. Status Final: Cumplido con Reserva.

3. Ahorrar. No fue gracias al ahorro sino al finiquito del cambio de trabajo y a unos días extra que se cumplió. Status Final: Cumplido.

4. ¡Escribir!. Sigo en las mismas, me esfuerzo por hacer algo bueno y comienzo a escribir pero todo se queda a medias, tal vez sea demasiado autocrítico y nada me termina gustando; eso sí, a mediados del año conseguí publicar un brevísimo relato en un concurso de Librerías Gandhi titulado El Último Libro del Mundo, fui muy feliz. Status Final: No Cumplido con Avances.

5. La maestría. Cumplido al 100% llevo el avance óptimo de materias y un promedio de 95. Status Final: Cumplido.

6. Bailar salsa. Ni me pregunten, no he aprendido a bailar. Status Final: No Cumplido.

7. De vuelta al ring. Lamentablemente, los horarios laborales no me han permitido acceder a clases de ningún tipo de arte combativo, he encontrado una escuela que se ajusta a mi horario pero será hasta el próximo año. Status Final: No Cumplido.

8. Cambio de búnker. Sigo viviendo en el mismo lugar y cada vez quepo menos. Status Final: No Cumplido.

9. A bloggear se ha dicho. En hora buena, he mantenido un buen nivel de publicaciones con un promedio mayor a una entrada por semana. Status Final: Cumplido.

10. No olvidemos la lectura. La meta era leer 12 libros este año, leí 22 libros sin contar que algunos eran compilaciones, voy por buen camino. Status Final: Cumplido con Honores.

11. Tolerancia. He realizado avances, sin embargo, hay personas que simplemente no soporto y no puedo evitar el mostrar mi desprecio incluso de frente. Status Final: A medias.

12. Reducir los vicios. Según ésto, reduciría mi ingesta de bebida alcohólicas; tristemente, mi nueva afición a la cerveza artesanal no ha ayudado en nada y me ha creado un nuevo hobby: coleccionar botellas de cerveza. Status Final: No Cumplido.

En fin, 4.5 de 12, pésima calificación. Lejos de la falta de compromiso, los desaciertos del año tuvieron más que ver con las condiciones laborales que se me han planteado; sin embargo, es cuestión de comenzarlos y después dejarme llevar por la inercia. He visto que muchos deseos sí se pueden y sólo debo dar el primer paso. Ya viene un año mucho mejor.

Been there, read that (XLII)

27 diciembre 2011 1 comentario

Factotum

Aut. Charles Bukowski

Conocí a Bukowski gracias a la fama de escritor borracho que poseía en algunas obras que compilaban frases célebres de escritores clásicos. Cuando por fin tuve la oportunidad de leerlo, no pude sentir otra cosa más que culpabilidad y autorechazo por no haberlo hecho antes. Sin embargo, mi primer acercamiento a su obra no fue gracias a los libros sino a una película que vi hace unos tres o cuatro años.

Precisamente la película de la que hablo lleva por título aquel que la presente entrada subscribe: Factotum. Agradezco a mi falta de memoria el no recordar prácticamente nada sobre la película a excepción de la apariencia del protagonista, Hank Chinaski, pues siento que habría partes de la novela que se me hubiesen echado a perder.

Pasando ya a materia reseñística, Factotum es una genialidad, sin duda la contraportada del libro no miente al mencionar al autor como uno de los últimos escritores “malditos”. No soy gran conocedor de esta corriente, sin embargo, me imagino que se refieren a este género narrativo basado en alcohólicos, mujeres promiscuas, vagancia y escasa sed de triunfo o ambición.

Chinaski es un sujeto que consigue un trabajo y lo puede perder de mil maneras, pero siempre con estilo: puede emborracharse y quedarse dormido en el cumplimiento de sus labores; puede un día salir del trabajo, caminar y terminar en otra ciudad; puede tener un amorío con la amante del jefe; puede hacer eso y muchas cosas más. Hank no tiene necesidades, vive al día, es vago un rato, después es un magnate apostador, a veces golpea a la mujer que le hace siempre volver antes de pegarle las ladillas y evitar que llegue temprano al trabajo de turno.

De eso se trata Factotum de ese andar de un ser humano que no encuentra sentido en una existencia donde lo único que importa es trabajar para poder comer, follar y tal vez beber, aunque la prioridad no se encuentre precisamente en ese orden. Mientras lees las andanzas de Chinaski irremediablemente nacerá ese sentimiento de mandar todo a volar y encaminarte sin rumbo hacia lo primero que el destino incierto te tenga preparado.

Factotum es un obra obligada, no creo que haya lector que se digne de serlo si no se ha tomado un par de días para disfrutar la labor de Bukowski y, al terminar, ansiar un poco más.

Un árbol de navidad perfecto

22 diciembre 2011 4 comentarios

El ocio sirve para muchas cosas, entre ellas, para planear el árbol de navidad familiar que deberá hallar su existencia en mi hogar el próximo año. ¡Épico!

¡Felices Fiestas!

 

And I think to myself… What a wonderful life?

Nació como una actualización de estado en facebook, pero creo que vale la pena publicar aquí mi reflexión mañanera y agria de la vida. Recién cambié de trabajo, y el background actual es el siguiente:

– Originalmente, en entrevistas me dijeron que no trabajaría sábados y creí que era bueno, podría visitar a mis padres y amigos el fin de semana que yo desease, el sueldo era un poco más grande y, en general todo pintaba bien. Tomé el trabajo.

– La realidad fue diferente, tengo que trabajar los sábados y ese día no hay transporte laboral por lo que debo moverme con mis medios para llegar a un lugar que se encuentra en una zona donde no pasa un sólo autobus.

– El jefe me ha dado este discurso donde se debe trabajar mucho y desde muy chico, que el dinero lo es todo. Idea totalmente contrario a la visión que tengo de mi vida a mediano y largo plazo.

Las estadísticas de nuevo trabajo son:

– De lunes a viernes, trabajo de 8 am a 6 pm, son 1o horas que multiplicadas por 5 días, dan un total de 50 horas laborales;

– El transporte para trabajadores se hace 1 hora de ida y 1 hora de venida, 2 horas que multiplicadas por 5 días, dan un total de 10 horas igual dedicadas al trabajo, tiempo muerto;

– Los sábados, en que no hay transporte, hago 2 horas 15 minutos para llegar tras utilizar 3 transportes públicos diferentes y caminar muchos metros más, 4 horas y 30 minutos de tiempo muerto los sábados;

– El mismo sábado trabajo de 9 am a 2 pm, 5 horas más agregadas al horario laboral;

– Si sumamos todo, obtenemos un gran total de 70 horas dedicadas a un trabajo que me mintió sobre las condiciones en que laboraría.

Ahora bien, las conclusiones son las siguientes:

– Si una semana semana se compone de 168 horas y utilizo 8 diarias para dormir (que es lo que se recomienda para tener una vida sana) me quedan 112 horas en las que no estoy durmiendo, por ende, útiles;

– De 112 horas útiles, ocupo 70 para dedicarle a un trabajo que enriquece a su dueño, un vato de familia poderosa y yerno de uno de los hombres más ricos de México;

– El sujeto me paga una cantidad tal que una cuarta parte de ella se va en renta y lo demás sirve para comprar lo que necesite para sobrevivir y una que otra cosa que me llegue a gustar, como un libro de dibujos de Franz Kafka que cuesta 300 pesos, ustedes hagan las cuentas;

– Por supuesto, no he mencionado que, por ser empleado de confianza, se me puede solicitar quedarme dos o tres horas después de mi horario normal sin gozo de sueldo extra; por supuesto, lo último implica perder el transporte y moverme nuevamente con mis medios;

– No hay vales de despensa y entre Seguro Social e Impuestos, termino ganando lo mismo que en el trabajo anterior;

– Por tanto estoy dando aproximadamente un 80% del tiempo de mi vida a un trabajo que detesto por haberme engañado y al que no le interesa si tengo una maestría en proceso;

Finalmente me pregunto:

¿EN QUÉ MOMENTO… visito a mis padres, convivo con mis amigos, estoy con mi novia, leo, escribo, hago ejercicio, juego xbox, me baño, como, rindo culto religioso, estudio… VIVO?

Sí, éste es un mundo maravilloso!

Been there, read that (XLI)

Payaso de Agosto

Aut. Günter Grass

Hace algunos años, el autor, un premio Nobel alemán, publicó una novela autobiográfica titulada Pelando la Cebolla; en tal obra, Grass, confiesa (yo utilizaría el verbo “declara”) haber formado parte de la Waffen SS al término de la Segunda Guerra Mundial. La reacción, que me parece obvia mas no justificada, consistió en la detracción por parte de muchos lectores y el abandono por parte de los amigos. Como era de esperarse, Grass se sumergió en una etapa de depresión que dio como resultado la colección de poemas Payaso de Agosto, Dummer August.

Precisamente como uno se imagina la obra al tener el antecedente anterior, es como resulta el libro: sombrío, decadente, arrepentido y, sobre todo, decepcionado. Hago alusión a este último sentimiento pues no resulta difícil encontrar las referencias y dedicatorias indirectas que abundan en las palabras de Günter. En lo personal, llego a comprender lo difícil de la situación que le aquejó en agosto del año 2006; la espalda de los amigos, el boicot de quienes se consideraban sus seguidores. Y debo aclarar también que considero injusto tal trato debido a que un soldado no escoge el ejército al que pertenece, por lo menos no en un conflicto como al Segunda Gran Guerra.

Como mencioné, las referencias y señalizaciones son comunes en esta compilación de poemas y no sólo incluyen letras, también dibujos, bocetos ligados directamente con los versos que Grass escribió en esta dificultosa etapa de su vida. Naturaleza muerta, alimentos, hayas y animales deformados son temas recurrentes en la prosa del premio Nobel alemán.

De alguna manera siento que la obra se presta para un gran análisis del contexto de su escritura, la forma en que están escritos los textos y los dibujos que incluyen las mismas palabras que se pueden leer e intentar comprender tanto en la lengua materna del escritor como en español.

Último Asalto, Mi Oprobio, Héroes de Hoy, Daños a la Larga, entre otros, son poemas crudos y duros que encierran un gran contenido referencial; cuando se leen, es casi imposible no tener en cuenta a todas aquellas personas que repudiaron a Grass al momento de leer esa confesión en forma de novela. Es tan bien triste de leer y, al mismo tiempo, memorable.

Ellos, sin embargo, no conocen la vergüenza,

sólo los mueve la ambición del verdugo

de poder herir.

(Fragmento de Héroes de Hoy)

Sin duda, Payaso de Agosto es un libro que deja mucho a su término y que se encuentra escrito con verdadero sentimiento y honestidad. Se disfruta, se siente y se absorbe; como buena colección de poemas, posee ese gancho que te hará volver a leerlo algún otro día y muchos más.

Todo lo que un hombre necesita

10 diciembre 2011 1 comentario

[…] Pero tenía una idea. Pediría un crédito. Yo contrataría y despediría a la gente. Tendría un escritorio de caoba lleno de botellas de whisky. Tendría una mujer con pechos de la talla 40 y un culo que haría que el chico de los periódicos de la esquina se corriese en los pantalones cuando la viera contonearse. Yo la engañaría con otras y ella lo sabría y no diría nada para poder seguir viviendo en mi casa gozando de mi fortuna. Despediría a hombres sólo por advertir una leve sombra de disgusto en sus caras. Despediría a mujeres que no esperaban que yo las fuese a despedir.

Eso era todo lo que un hombre necesitaba: esperanza. Era la falta de esperanza la que hundía a un hombre.

– Charles Bukowski a través del personaje Hank Chinaski en Factotum.