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Archive for 30 abril 2013

El traductor amixer

Amixer

Ésto realmente requería un post en mi blog. A través de un querido amigo, llegó a mi perfil de facebook el traductor amixer, cuya genialidad consiste en traducir de una buena escritura a una escritura digna del más bajo nivel cultural y educativo al que se podría aspirar.

De tal modo, una cita del buen Bukowski como la que presento a continuación:

Qué gran triunfo hubiera sido. Besar esos labios ceceantes, acariciar sus piernas abiertas mientras Hitler devoraba Europa y codiciaba Londres.

Queda traducida de la siguiente forma:

k(u)é GrAN Trii(u)Nf0o H(u)BiieErA zhiid0o. BeEzhAr eEzh0ozh lABii0ozh ceEceEANTeEzh, AcAriiciiAr zh(u)zh piieErNAzh ABiieErTAzh miieENTrAzh HiiTleEr deEV0orABA eE(u)r0opA y c0odiiciiABA l0oNdreEzh. ׺°”˜`”°º×

¡Genial! ¿O no?

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Been there, read that (LXXVIII)

La mujer rota

Aut. Simone De Beauvoir

La Mujer RotaConsiderado como un regalo originalmente, me permití preguntar al futuro dueño si podría abrir el libro para leerlo rápidamente antes de entregarlo (pues no era un regalo sorpresa, ciertamente), tras recibir la respuesta afirmativa, me hundí en uno de los textos básicos de la compañera del buen Sartre. Justo cuando comenzaba, un buen amigo me advirtió “ten cuidado que podrías quedar atrapado en el feminismo de ese libro” y, aunque no quedé atrapado por feminismo alguno, sí quedé prendado de la temática y dolor al que Simone nos enfrenta.

La obra se compone de tres historias: La edad de la discreción, Monólogo y La mujer rota. La primera, habla de ese sentimiento que surge cuando una mujer empieza a perder la confianza en sí misma y cuando sus errores se vuelven estigmas que le impiden sacudir el polvo que se acumula sin que ella se dé cuenta cegada por su ego, de cómo piensa que su inteligencia, belleza y hasta su compañero la abandonan sin darse cuenta de que lo que falla es su percepción y no lo que tiene realmente a su alrededor. Monólogo, es precisamente el discurso de una mujer que se enfrenta a la soledad y a la necesidad que tiene de obtener la custodia de un hijo y después del propio marido a quien reprocha y al mismo tiempo añora. Finalmente, La mujer rota es la historia de otra mujer, que es traicionada por su esposo y al que le acepta sus infidelidades bajo la bandera de que tarde o temprano se cansará de las amantes y regresará con ella; creerá sus mentiras, tomará las sobras y no se rendirá, para finalmente saber que ha sacrificado sus propias oportunidades cuando hubo de tomarlas.

Las historias tienen algo en común: desesperación, crisis de la edad, inseguridad. Mujeres que han tenido sus errores y que no saben cómo enfrentarlos y que también reciben golpes que no merecen o que simplemente no esperan. Su necesidad de creer y sostenerse de causas e ideas perdidas. La esperanza que no se rompe a pesar de que no haya un sólo viento a su favor.

Debo admitirlo, bajo mi panorama actual (laboral, profesional, sentimental), me he sentido identificado en más de una ocasión con las protagonistas; hay conversaciones que llegan al alma, sobre todo cuando uno ha sufrido decepciones o traiciones de un ser amado. Sin duda, Simone ha logrado retratar el sentimiento de muchas mujeres en su época y de muchos lectores, hombres y mujeres, en la época actual. Finalmente, todos sufrimos por igual.

Sospechar todo es intolerable

Simone De Beauvoir

¡Ah!, mejor hubiera sido callarme. Pero nunca tuve nada oculto para Maurice; en fin, nada serio. No pude ocultar en mi corazón su mentira y mi desesperación. Golpeó la mesa: “¡Todos esos chismes!” Su rostro me impresionó. Le conocía ese rostro de cólera, me gusta; cuando a Maurice le piden un compromiso, su boca se crispa, su mirada se endurece. Pero esta vez yo era el objetivo, o casi. No, Noéllie no estaba en Roma con él. No, no se acostó con ella antes de agosto. La veía de vez en cuando, habían podido verlos juntos, no quería decir nada.

—Nadie los ha visto; pero te confiaste a Couturier que le contó todo a Luce.

—Dije que veía a Noéllie, no que me acostara con ella. Luce deformó todo. Llama a Couturier, enseguida, pregúntale la verdad.

—Bien sabes que es imposible.

Lloré. Me había prometido no llorar pero lloré. Dije:

—Mejor harías contándomelo todo. Si conociera verdaderamente la situación, podría tratar de encararla. Pero sospechar todo, no saber nada, es intolerable. Si te limitabas a ver a Noéllie, ¿por qué habérmelo ocultado?

—Bueno. Voy a decirte la completa verdad. Pero entonces créeme. Me acosté tres veces con Noéllie el año pasado y verdaderamente no contaba. No estuve en Roma con ella. ¿Me crees? 

No sé. ¡Me has mentido tanto!

Hizo un amplio gesto de desesperación:

¿Qué quieres que haga para convencerte?

 —No puedes hacer nada.

 

– Fragmento de La Mujer Rota, escrita por Simone De Beauvoir.

Been there, read that (LXXVII)

La insoportable levedad del ser

Aut. Milan Kundera

La Insoportable Levedad del SerUn clásico que realmente no requiere presentaciones (y mucho menos críticas) es lo que terminé de leer hace unas semanas. El Señor Kundera nos da una muestra de maestría en esta obra, obligada para todo amante de la literatura en general. Cuatro historias enlazadas por el amor, un amor de distinto tipo para cada una y que en ocasiones puede ser platónico, mientras que en otras no es más que el resultado de una enferma dependencia entre las personas. ¿Es el fuerte demasiado débil o el débil demasiado fuerte?

Situados en momentos claves de la invasión comunista y del fracaso de esta misma sociedad, hay fuertes críticas al régimen así como también al mundo opuesto. La clave aquí, está en lo efímero de la vida, en la imposibilidad que tenemos de vivir nuestra vida dos veces y, por lo tanto, la incapacidad que tendríamos de tomar las mejores decisiones, la incapacidad de poseer prueba y error para mejorar la existencia individual que se vuelve tan leve.

Y al final, ¿qué es lo que queda de la existencia de cada uno? Un ideal en el aire, un viejo perro con cáncer enterrado en el patio trasero, una pareja muerta en un accidente de auto, una artista que recuerda a su amante a través del sombrero de su bisabuelo. Todo esto está encerrado en La insoportable levedad del ser, y todo eso no es más que la punta de un enorme iceberg.

En un mundo sin héroes

Desafortunadamente, en este mundo nada es como debiera ser. La justicia es para quien puede pagarla y la libertad sólo es un concepto que imaginamos poseer. El amor está retorcido y la esperanza es una ilusión que nos permite engañarnos a nosotros mismos.

Entre la crítica y el dogma

Marxismo

Por eso Octavio Paz solía distinguir entre el marxismo como crítica y el marxismo como dogma. El primero, decía, “nos ayudó a pensar libremente”; el segundo, “es un obstáculo que impide el pensamiento”. Su relación con el legado de Marx, a lo largo de su amplia trayectoria intelectual, fue un testimonio de dicha distinción: simpatizó con él por lo que tuvo de utopía, lo rechazó por lo que tuvo de ideología.

– Carlos Bravo Regidor, Letras Libres No. 172, abril de 2013.

El Madrid de Lope

El Madrid de LopeRecientemente, la editorial mexicana, EDAF, sacó a la venta un par de agendas de viajero estilo moleskin muy bellas. Para celebrarlo, decidieron sortear un par de ejemplares convocando a escribir un pequeño texto o hacer un breve video en el que el concursante dijera qué significaba Madrid o Barcelona para él. Pues bien, participé, con el texto que les comparto a continuación, y también gané.

“¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas.”

Y entonces Lope pidió que ardiese Troya, qué importaba si él ya se encontraba en el lugar al que llamaba hogar y que lo vio nacer… Madrid. Capital de aquella a la que llamamos “Madre Patria” y que, a veces, pareciera que no la conocemos más que por un simple equipo de balompié; pero hay más: catedrales, sus calles de cristal que deslumbra con el amanecer y se vuelve ámbar con el anochecer.

No me gusta el deporte de las patadas, por eso prefiero pensar en Madrid como el centro de una detestada nación(cuando utilizamos el argumento de una conquista que dio origen al mexicano que somos en la actualidad). La mitad del insumo de nuestra creación se encuentra allá, la otra mitad aquí.

No puedo decir que amo a Madrid cuando no la conozco del todo, sólo por una que otra referencia y algunas fotografías viejas; otras, no tanto. Es imposible sentir cariño por lo desconocido, mas cuando escucho su nombre es imposible no sentir apego, si nunca ha dejado de formar parte de lo que soy.

Algún día pisaré tus suelos, Madrid. Encontraremos entonces reconciliación y, tal vez, veamos nacer una clase de amor como la del papagayo que no deja su jaula aún cuando la puerta esté abierta y se conforme con posarse en ella, por fuera, pero aún en ella.