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Archive for 31 diciembre 2015

Been there, read that (CXLIV)

Toda una vida estaría conmigo

Aut. Guillermo Sheridan

issuu___toda_una_vida_estaria_conmigo_de_guillermo_sheridan_by_editorial_almadia54172a9eacda5_300hCierro mi año lector con uno de mis preferidos, el buen Maestro Sheridan. Hay un problema con mi columnista y ensayista mexicano favorito: que su condición de favorito propicia que en una obra recopilatoria, utilizada a modo de biografía, gran parte de su contenido ya haya pasado por mis ojos. Sin embargo, pocos textos me provocan tanto placer al leerlos como los del susodicho.

Divido en capítulos que comienzan “muy tempranito por la mañana”, pasando “por ahí del mediodía”, llegando a la “hora del cafecito” y terminando “ya en la nochecita”, el libro recopila textos que el autor ha presentado a lo largo de su carrera (algunos son inéditos) y que se relacionan con las diferentes etapas de su vida: niñez, juentud, adultez; y al mismo tiempo, su relación con la familia, con personalidades del distintas áreas, consigo mismo, con sus mentores.

Toda una vida estaría conmigo es divertida, sarcástica, seria, atinada, tal y como siempre he considerado al autor, una auténtica inspiración como hombre de éxito y como exponente de la humildad y el buen humor con elque se debe tomar la vida. Alguna vez le mandé un tuit al autor, “Maestro Sheridan, es usted la reata más peluda del desierto, a lo que contestó, “ahí pinchemente”. Y en efecto, ahí pinchemente.

Been there, read that (CXLIII)

Historias de Cronopios y de Famas (Ilustrado/Alfaguara)

Aut. Julio Cortázar

Ilust. Elenio Pico

tapa - historia de cronopios 2014 OK.inddUn clásico entre los clásicos de la literatura latinoamericana. No hace falta decir demasiado sobre la obra, ya hace algunos ayeres tuve la oportunidad de escribir una breve reseña de mis impresiones cuando la leí por primera vez.

Lo nuevo radica en dos aspectos. Primero, las ilustraciones del Sr. Pico, que se figuran totalmente adecuadas, alegres y curiosas, tal y como las historias del autor argentino se desenvuelven. Uno se acostumbra a la idea que surgió en la mente del ilustrador y fácilmente traslada cada situación a su respectiva ilustración. Segundo, la inclusión de tres cuentos que no se incluyeron en la edición original: “Vialidad”, “Almuerzos” y “Never stop the press”, que, como se imaginarán, aportan una gran palada de arena al disparatado mundo de los cronopios, famas y esperanzas.

Para quien ya disfrutó las historias originales, siempre será un plus las historias nuevas junto con las imágenes, verificar si lo imaginado coincido con un punto de vista nuevo. Para quien nunca las leyó, es la mejor oportunidad de hacerlo.

Been there, read that (CXLII)

31 diciembre 2015 1 comentario

Tus zonas erróneas

Aut. Wayne W. Dyer

Tus-Zonas-Erroneas-PortadaSoy el tipo de persona que acostumbra a decir “nunca” cuando lo que dicta la sabiduría popular es “nunca digas nunca”, “no digas de esa agua no he de beber”, y demás. Pues bien, me volví a tragar mis palabras en el momento en que entré a un Sanborns, me encontré un libro de autoayuda (que juré nunca compraría algún libro de esa sección), lo ojeé, lo compré y lo leí.

Ahora bien, no me arrepiento y esa es la verdad. Y la verdad es que aprendí a no menospreciar este tipo de obras (al menos no todas) y supongo que tarde o temprano llega alguien que lejos de creer cualquier solución milagrosa que le pongan enfrente, podrá sacar algo bueno de entre toda la paja que se suele encontrar en un estado de desesperación.

Lo que el autor nos enseña a lo largo de la señalización de aquello que hay mal en nuestro interior y que puede repararse, se resume en una palabra: decisión. Se trata de entender que los sentimientos no son irremediables y que no somos esclavos de lo que sentimos; por el contrario, somos nosotros quienes decidimos qué sentir y cuándo sentir.

El ejemplo más claro que pude entender en una situación real fue el de la ira. Sí, podemos escoger entre dejar salir la ira, o podemos escoger guardárnosla con las consecuencias obvias de no externalizar todo aquello que nos afecte; sin embargo, hay un tercer camino que nadie explora: elegir no sentir esa ira. En efecto, después de dejar que la ira se adueñara de mis acciones, entendí que lo mejor era simplemente controlar mis pensamientos y elegir no sentir la ira. En fin, historia para otra entrada del
blog.

Me encantaría recomendar el libro, vale la pena que nos guíen a través de un par de situaciones en las que, pienso, todos estamos, estuvimos o estaremos en algún depresivo momento de nuestra vida. Salud.

Been there, read that (CXLI)

La Ley de Say, Debates sobre el origen de la crisis

Aut. Adolfo Rodríguez Herrera

La Ley de SaySí, desde que se me ocurrió la brillante idea de entrar a estudiar un doctorado (léase con y sin sarcasmo), he tenido que leer mil y un libros relacionados con alguna de mis materias; pocas han sido las obras que leí por gusto y muchas menos las que leí por gusto como complemento de la ya de por sí inmensa cantidad de tarea.

El presente título abarca un tema inacabable en el debate económico internacional: pobreza y desigualdad. Uno de los pilares del tema se encuentra en las formulaciones de Say, Mill y Ricardo a través de lo que se conoció como Ley de Say. El autor busca brindar una explicación consistente de la ley, así como traer a la luz las distintas discusiones que en torno a ésta se dan.

Lo cierto, es que se necesita de algunos conceptos básicos de economía para entender la mayor parte del libro, a pesar de que está redactado de una forma sencilla y didáctica. Aún así, no lo recomiendo para alguien que no haya llevado por lo menos un curso básico de micro o macroeconomía en su vida.

Fragmentos: Mis mantras

Dícese de aquellos versos que nos repetimos neuróticamente para programar nuestra mente y así reforzar la creencia de que podemos lograr algo.

He traducido mis mantras en acciones.

Por ejemplo, he vuelto a entrenar a diario, pienso que si obtengo un cuerpo perfecto, entonces querrás tocarme de nuevo; paso el doble de horas estudiando, tal vez así me convierta en ese doctorante que despierte tu erotismo provocado por el conocimiento en mi cabeza; leo todo lo que puedo, y entonces querrás platicar de los más diversos temas, conmigo, una vez más. Entre otras cosas.

Me repito, neuróticamente.

Me recito lo mucho que puedo mejorar. Que puedo ser mejor que él. Que tal vez ya lo soy pero sólo siéndolo todavía más, es que me puedas notar otra vez.

Que tal vez ya no estarás, pero mi mantra es que regresarás. Tal vez ya no estés, tal vez nunca estuviste. Pero me sirve.

Que aunque la motivación es incorrecta, las consecuencias sean siempre las mejoras aunque los resultados sean imposibles de alcanzar.

Que aunque me dañe, me sirva.

Me repito, neuróticamente. Que puedo dejarte. Que por fin podré dar la vuelta y marcharme.

Si lo repito, quizás aprenda a decirte adios, y así, tal vez, y sólo tal vez, aprendas a pedirme que me quede.

Te repito, neuróticamente.

Mi mantra, eres tú.