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La niña se llamaba Julia

Rescato este fragmento para recordar lo cruel de la naturaleza humana, ¿a cuántos fieles cuadrúpedos hemos abandonado a su suerte que, en el mejor de los casos terminan en un albergue para ser adoptados; en el peor, atropellados, asesinados o sirviendo a los propósitos de humanos aún más crueles que los utilizan para pelear?

[…]

El labrador movió la cabeza fatigada.

—Yo me llamo Tomás —sonreía con tristeza—. Es un nombre ridículo para un perro, ya lo sé. Pero me lo puso una niña. Una pequeña humana… Recuerdo su olor tibio.

Suspiró hondo y se quedó mirando el vacío.

—Siete meses justos —murmuró tras un instante—. De cachorrillo de Navidad a estorbo para las vacaciones de verano.

—Todo un clásico —apunté.

—Cuando duermo, todavía sueño con el coche ganando velocidad mientras yo corro detrás y ellos se alejan.

—Qué vieja historia —dije, amargo—. y qué poco original.

—Sí. Durante semanas vagué por esa carretera, esperando verlos regresar.

—Claro.

Pero no regresaron.

—Por supuesto que no.

Nunca lo hacen.

Cambiamos una mirada triste. Al cabo, el labrador se volvió hacia el bodeguero.

—Morir no es tan grave, Cuco… Incluso alivia.

—Pues muérete tú, joder.

—Tranquilízate —el labrador le dio un par de lametones amables—. No vas a sobrevivir a la Barranca, así que lo mejor es que acabes rápido, como te dijimos antes. Te lanzas a las fauces del otro y acabas en un pispás.

—Con dos cojones —comenté.

—Para ti es fácil decirlo —me dijo el bodeguero, rencoroso—. Con tu estatura y tus mandíbulas. Cabrón.

—Mejor eso —dijo el labrador— que tardar un largo rato en acabar, para diversión de los humanos y adiestramiento del que te liquida… Seguro que aquí, el compañero, también está de acuerdo en eso.

—Por completo —dije.

—Callaos, maldita sea —el bodeguero se acurrucó en un rincón y se cubrió la cabeza con las patas—. Dejadme en paz.

Entonces se abrió la puerta del cobertizo. Dos humanos venían a por el labrador. Éste nos miró por última vez, alzó una pata y dejó una pequeña meada en un rincón de la jaula. Olfateé con facilidad lo que decía: “Tomás estuvo aquí”. Al acabar irguió la cabeza y se pasó la lengua por el hocico, las patas y los genitales, aseándose un poco.

—La niña se llamaba Julia —dijo.

Después se dejó llevar con un trotecillo corto y digno.

Epílogo del labrador (habla de nuevo el Negro para sí mismo):

Manteniéndome sujeto por el collar a una correa, me arrastraron a un coso circular de unas veinte patas de diámetro —la pata perruna, como saben, equivale a unos treinta centímetros— de suelo cubierto de arena: una arena removida de pisadas, que casi había absorbido, en grandes manchas pardo rojizas, la sangre vertida en ella un rato antes. Y más allá del coso, entre las piernas de los humanos, alcancé a distinguir el cuerpo inerte y ensangrentado del labrador. 

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Been there, read that (CLIV)

Los amorosos, Cartas a Chepita

Aut. Jaime Sabines

image_1165_1_212052Algo que en verdad amo de los libros, es que pareciera que el libro correcto llega en la etapa de la vida en que más lo necesitas. A Los amorosos, lo encontré en un botadero que de vez en cuando ponen en las inmediaciones de la Facultad en la que trabajo. Llegó justo cuando, al igual que Sabines, escribo misivas interminables a la que considero el amor de mi vida.

Como el título del libro lo indica, la obra es un compilado de cartas que Jaime escribió a la mujer con la que contrajo matrimonio, Chepita. Las cartas son del período previo al compromiso, cuando el poeta se encontraba en sus estudios universitarios; entre 1947 y 1951.

No hay mucho que decir o criticar. Lo cierto es que el genio poético de Sabines está impregnado en cada carta; supongo que el hecho de estar enamorado, le dio al escritor las armas que de por sí le sobraban para escribir con rigor y hábito. Lo que sí es interesante, es lo expuesto que queda el autor en sus letras; podemos ver a un Jaime temeroso y desesperado. Reclama constantemente las respuestas que no siempre recibe por correo y busca de forma periódica que su novia haga su voluntad en cuanto al aspecto físico y hábitos alimenticios.

Por supuesto, resulta difícil establecer juicios adecuados cuando sólo se tienen las cartas de una de las partes. Comprender también la época en la que se escribe, junto con los usos y costumbres, es importante pues uno se puede decantar hacia la crítica de ciertos patrones que hoy se considerarían inadecuados.

Si hay algo que no me gusta del autor y que se observa en varios de los fragmentos. Es su capacidad de mostrarse interesado en otras mujeres y contárselo a su futura esposa. Llámenme anticuado o tonto, pero no se le puede escribir tanto y con tanto amor a alguien para después presumir que besaste a tal o cual que conociste en una fiesta. 

En fin, también asumo que todas las historias de amor deberían tener los mismos ideales románticos que vemos en las películas de adolescentes. No necesariamente estoy en lo correcto. Y por cierto, hay partes sumamente intensas que sólo quienes han amado hasta con los dientes, entenderán. En verdad, me he sentido identificado todo este tiempo con tales sentimientos intensos. Con un poco de suerte, algún día podré publicar todas esas cartas que le sigo escribiendo a mi amada; y todos sabrán que a mi esposa la amé tanto o un poco más de lo que Jaime amó a Chepita.

 

Been there, read that (CLIII)

Campeón gabacho

Aut. Aura Xilonen

campeon-gabachoAunque no lo parezca, me perturba mucho no tener la posibilidad de mantener actualizado mi blog, es como un compromiso conmigo mismo que está siempre en mi mente y que nunca puedo cumplir porque o tengo demasiado qué hacer entre mis tres “trabajos” o cuando tengo tiempo lo ocupo para otras actividades prioritarias que no puedo realizar por la causa inmediata anterior. En fin, pasaré a platicar de uno de los últimos que leí antes de verme inmerso en temas de tesis y laborales, ya tiene más de dos meses desde que lo tuve en mis manos.

Sobre la obra de Aura Xilonen, que a propósito estudia su licenciatura en un edificio contiguo a otro en el que estudio el Doctorado, puedo decir que me dejó un sabor agridulce. Dulce porque la narrativa de la historia te permite imaginar toda una producción cinematógrafica alrededor de ésta, muy al estilo de la primera película de Rocky: un perdedor que obtiene oportunidades en los lugares más insospechados, enamorado de la chica que él cree inalcanzable mientras brinda esperanza a quienes más la necesitan. Es agria, porque a medida que te acercas al final de la historia, ésta se acelera y concluye con un estilo de “continuará” que deja todo a la imaginación y no brinda una conclusión que provoque satisfacción.

Después de tantos “camejanes” y “camaweyes”, uno jamás sabrá si nuestro héroe se queda con la chica, si obtendrá una pelea por el título, si obtendrá los medios para ayudar a los niños de la casa hogar, en resumen, nada. Aunque es obvio que no todas las historias concluyen con un “felices para siempre”, lo cierto es que se siente como algo trunco, más forzado que dejado así por elección de la escritora.

Tal vez ya no es el tipo de literatura que debería buscar. Los cierto es que la disfruté mucho, el manejo del lenguaje “de barrio” de la poblana es más que excelente y te sumerge de lleno en las tribulaciones del mojado que se gana la vida como ayudante en una librería. Vale la pena, sí, mucho, lo recomiendo, aunque con algunas reservas que incluso compartí con mi padre.

Been there, read that (CL)

Una cerveza de nombre Derrota

Aut. Eusebio Ruvalcaba

9789709854039-uk-300De alguna manera, siento que un libro regalado es más valioso cuando antes fue leído por la persona que lo regala. Pienso que parte de la esencia de la persona que lo leyó queda impregnada entre las páginas. Que en cierto modo, esa persona te regala no sólo el libro, sino las circunstancias que rodearon su lectura durante las horas que duró. Una cerveza de nombre Derrota acompañó a una persona durante sus tratamientos contra el cáncer. Ésta persona me advirtió que probablemente tendría un poquito de radiación al dármelo; lo primero que hice fue abrazar el libro contra mí, pues un regalo tan valioso bajo ningún concepto podría ser peligroso.

Desde que leemos el título intuimos algo que se confirmará al leer las primeras líneas: la derrota es el tema principal de la obra. No una derrota en el sentido estricto de la palabra, hablamos de una derrota de la vida, una derrota que sufrimos sin darnos cuenta, la derrota que nos impone la cotidianeidad.

Podría describir el libro con cinco palabras: alcohol, mujeres, confesiones, música e ironía. Todas mezcladas en una colección de ensayos, monólogos y crónicas, que dan cuenta de todo aquellos que observamos en la tragedia de la existencia.

Cuando lees la obra de Ruvalcaba, no lees las páginas, lo lees a él. Es inevitable entender su amor por la música y, al terminar, sientes que de encontrártelo en la calle o en alguna feria del libro, no te encontrarías a un autor, te encontrarías a ese viejo amigo que conoces de tanto tiempo atrás, serías capaz de llamarlo compadre.

El libro es irónico, es sarcástico, es vulgar en su tratamiento del término mujer, pero no deja de ser bello, gracioso, interesante, reflexivo. Por momentos despierta melancolía, por momentos no estás seguro de la cordura de quien escribe unos consejos para conquistar a la mujer tan intransigentes que cuando miras la realidad, no podrían estar tan disparatados.

Es un libro que no exige demasiado tiempo pero sí bastante reflexión al interior de las sonrisas que provoca. Llegó a mí este libro que se ha convertido ya en uno de mis favoritos y que algún otro día, en definitiva, releeré.

Been there, read that (CXLIX)

Los mejores cuentos breves

Aut. H. P. Lovecraft

978-607-14-1807-4El problema de un volumen recopilatorio es que no se puede reseñar formalmente, y si es de uno de tus escritores favoritos, menos. Por lo mismo, difícilmente podría dar una opinión crítica y me resignaré a dar algunos detalles para quien se encuentre esta edición en algún lado y decida o no hacerse con ella. Ah, y para mencionar que fue éste un regalo de una de mis alumnas que curiosamente sí suele sugestionarse al leer los mitos de Lovecraft, que le terminan provocando pesadillas (por lo menos eso me contó en algún momento).

Ante todo, sólo hay dos tipos de personas que deberían adquirir ésta edición: los que son nuevos en cuanto la lectura del autor, y los que son muy apegados a él. En primera, porque el volumen incluye si no los mejores, sí los más populares cuentos del escritor; en segunda, porque es básico si se colecciona su obra, aparte de que la edición se encuentra prácticamente en cualquier librería y a bajo costo.

Si te encuentras en el medio de las dos categorías mencionadas, no te conviene. Muy probablemente ya hayas leído la mayoría de historias en otras ediciones y la mitad del compendio incluye narraciones que generalmente se venden en tomos dedicados exclusivamente a ellas, como lo son El horror de Dunwich,o El caos reptante, entre otras.

De modo que es una buena manera de completar el hambre por lecturas de Howard Philips o para adentrarse por primera vez en las historias de terror cósmico. Fuera de eso, no hay más para el lector ocasional.

Been there, read that (CXLVIII)

Cartas de amor

Aut. Pablo Neruda

9788432212765Si hay algo a lo que no me puedo resistir, es a acercarme a un botadero de libros. Amo estos lugares porque tarde o temprano encuentras joyas a excelentes precios. En un botadero de libros encontré tres de Juan Hernández Luna, que oscilaban entre los 25 y 35 pesos por ejemplar (conseguir dos de ellos por Amazon, me hubiese costado lo mismo pero en euros), y que parecían imposibles de conseguir por medios convencionales. Fue así que me encontré con el ejemplar de Pablo Neruda que les vengo a ofrecer.

A pesar de mi aspecto rudo, jamás he dejado de ser un romántico, razón por la que gusto adquirir la más melosa poesía cuando la tengo a la mano. Mi condición de romántico me permite preferir el género epistolar como el de excelencia cuando escribo algo. Me encanta escribir cartas a las personas que más quiero, es cosa que probablemente haré toda mi vida. Siento que las cartas no sólo son las palabras que expresamos y dirigimos a la persona, son también una parte de nuestra esencia que se plasma en el papel; si son manuscritas, mejor.

El compendio de cartas de amor de Neruda, no sólo trata de los sentimientos de un hombre hacia una mujer, trata también de la historia que los envuelve, de las circunstancias. De este modo, la recopilación se divide en tres etapas: la del amor secreto I y II, y la del amor público, cuando las cortinas han caído y Neruda ha abandonado a su primera esposa por la que resultó ser su último amor.

Por momentos puede parecer cínico que incluso las amistades de ambos (Neruda y la que no es su esposa) solapen la relación y los ayuden a mantenerse en secreto contacto; sin embargo, creo que esas mismas amistades veían más allá y entendían que los sentimientos del autor trascendían a los de su primer matrimonio.

La edición es bellísima, incluye imágenes de cada una de las cartas originales junto a su versión con letra de imprenta. Es curioso observar algunas terribles faltas de ortografía que uno no se imagina que estos escritores podrían tener. Son tan naturales, tan reales, tan cargadas de amor y compromiso. Se disfrutan e incluyen algunos dibujitos realizados por el poeta, incluyen los apodos le da a su amada.

Es una obra perfecta para el romántico. Es una obra más perfecta para el romántico que le gusta escribir a la dueña de su corazón.

Been there, read that (CXLIV)

Toda una vida estaría conmigo

Aut. Guillermo Sheridan

issuu___toda_una_vida_estaria_conmigo_de_guillermo_sheridan_by_editorial_almadia54172a9eacda5_300hCierro mi año lector con uno de mis preferidos, el buen Maestro Sheridan. Hay un problema con mi columnista y ensayista mexicano favorito: que su condición de favorito propicia que en una obra recopilatoria, utilizada a modo de biografía, gran parte de su contenido ya haya pasado por mis ojos. Sin embargo, pocos textos me provocan tanto placer al leerlos como los del susodicho.

Divido en capítulos que comienzan “muy tempranito por la mañana”, pasando “por ahí del mediodía”, llegando a la “hora del cafecito” y terminando “ya en la nochecita”, el libro recopila textos que el autor ha presentado a lo largo de su carrera (algunos son inéditos) y que se relacionan con las diferentes etapas de su vida: niñez, juentud, adultez; y al mismo tiempo, su relación con la familia, con personalidades del distintas áreas, consigo mismo, con sus mentores.

Toda una vida estaría conmigo es divertida, sarcástica, seria, atinada, tal y como siempre he considerado al autor, una auténtica inspiración como hombre de éxito y como exponente de la humildad y el buen humor con elque se debe tomar la vida. Alguna vez le mandé un tuit al autor, “Maestro Sheridan, es usted la reata más peluda del desierto, a lo que contestó, “ahí pinchemente”. Y en efecto, ahí pinchemente.