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La escuela de la montaña

Fragmento de ‘Un sueño de Tello Téllez’:

Yo sueño que en méxico, la montaña, el valle, el desierto mismo terregoso y blanquizco, se convierten en colmenas… es decir, escuelas.

[…]

La casita sirve de escuela. El tinglado, de comedor… Cincuenta o cien inditos, bajo el amable y frágil techo de la primera, dejan oír ese rumor peculiar que producen las abejas que trabajan y los niños que estudian, y que es tan precioso para todo oído de soñador y de patriota.

[…]

Los niños, seguidos del maestro, van alegres al comedor, y media hora después, satisfecha la primordial necesidad, retozan en torno a la escuela, para volver al estudio, hasta las cuatro de la tarde, y regresar a sus chozas, donde la madre los aguarda, antes que caiga nuestro pomposo sol…

He allí todo.

Y esto no tiene pedagogía: casi no tiene consistencia, y, sin embargo, es enorme.

Esta bendita escuela de la montaña, con unas cuantas estampas, con unos cuantos útiles, es la cuna de la patria futura, de la Patria consciente y lúcida que necesitamos.

Bien están en la metrópoli los jardines de niños, que seguramente podrán en breve competir con lso mejores de Europa y de los Estados unidos; bien están los claros y acondicionados edificios en los cuales hasta la luz ha de entrar pedagógicamente por las ventanas, y con científico sesgo ha de resbalar por los pupitres; bien están esas admirables normales; bien esas suntuosas escuelas de comercio; muy bien las nocturnas de adultos. Dios haga que crezcan y se multipliquen… pero amemos sobre todas ellas y sobre todas las cosas, a la simple, a la cándida, a la elemental (y divina, sí, divina) escuela de la montaña; al amplio jacal, con el cobertizo anexo, donde el indito come los dos panes eternos: el que alimenta al hombre y el que alimenta al ángel.

El chico podría ganar algunos centavos si no fuese a la escuela […]¡oh!, benditos presupuestos futuros de Instrucción Pública, cuando la serenidad y la paz y la riqueza vuelvan a nuestra pobre tierra atormentada, ¿no alcanzaréis a socorrer a la indígena a quien el hijo, para aprender, para hacerse hombre, priva del mínimo salario?

¡Oh, pedagogos europeos, estas cosas son inusitadas para nosotros!

[…]

Allí está en embrión toda la patria, la Patria de mañana, nuestro México grande, bueno, fuerte, sosegado, activo, feliz…

– Amado Nervo

La decepción que se hubiera llevado mi buen Amado, cuando descubriera la carísima ropa que se compran la jefa de los maestros y sus allegados con aquellos presupuesto futuros de Instrucción Pública.

Been there, read that (XLVIII)

Ausencia del héroe, Relatos y ensayos inéditos (1946-1992)

Aut. Charles Bukowski

¿Qué podría decir que no esté dicho ya sobre Bukowski? Que me da gusto haber recibido el gran regalo de su más reciente e inédito compendio de narraciones; que no podía estar enfrascado en su lectura sin mantener una sonrisa durante todo el tiempo en que permaneciera haciéndolo; que disfruté todos y cada uno de los textos; que me vi ahí, viviendo esas borracheras y esas noches de lujuria; que me emborraché las veces que él se emborrachó, a través de sus letras, claro está.

Lo cierto es que soñaba con tener el libro en mis manos y darle una leída de aquellas. No hubo la mínima decepción, Ausencia se compone de los más variados relatos: del primer recital, de los lujuriosos amores, de la poesía barata, de un par de auto reseñas, de la vida mundana, de lo que podemos encontrar en el fondo de una botella cuando sabemos buscarlo y de todo lo que deseamos leer cuando de etilismo (ojo, no elitismo), cachondería y dejadez hablemos.

Aunque suene feo, debo admitir que muchas veces cerré el libro, debido al término de la hora de la comida, y lo única frase que venía a mi mente era “méndigo viejo briago, no tuvo madre el cabrón”. Pero de eso se trata Chinaski, de literatura inapropiada no apta para moralistas. ¡Carajo! Hasta el relato de un chango que se traga un dedo humano hay.

En fin, no puedo seguir escribiendo sin seguir alabando éste, uno de mis libros favoritos. Por tal motivo, simplemente lo recomendaré y atesoraré.

PD Jesucristo en barbacoa y Golpea a sus mujeres, de lo mejor.

Si Dios fuera mujer

A las mujeres en su día: 

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos 
no dijéramos no con la cabeza 
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar 
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible, 
prodigiosa blasfemia.

– Mario Benedetti

Qué no leer

13 septiembre 2011 2 comentarios

Si un libro los aburre, déjenlo. No lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lo lean porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo, aunque ese libro sea El paraíso perdido, que para mí no es tedioso, o El Quijote, que para mí tampoco es tedioso. Pero si un libro es tedioso para ustedes, no lo lean, ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad.

– Jorge Luis Borges

Lástima que no aplique cuando una calificación de la escuela depende de la lectura de un libro tedioso, ¿no lo creen?

Been there, read that (XXXIV)

Mariscal Rommel, Memorias: Los Años de Derrota.

Aut. Erwin Rommel (Notas de: Manfred Rommel, Lidell Hart y Fritz Bayerlein)

Tengo esta teoría en la que ciertos libros esperan ser encontrados por una persona en particular. Éste es un ejemplo de tal teoría; junto con un par de joyas, que más tarde reseñaré, lo encontré arrumbado en un estante de ejemplares viejos en el último local de una feria del libro, hace un par de meses. Por tan sólo 100 pesos me hice con esta edición de 1955 de los textos redactados por uno de los más grandes generales de la historia militar moderna, el Zorro del Desierto, Erwin Rommel.

No sé si el aroma de las páginas amarillentas y el conocimiento de poseer uno de los únicos 5,000 ejemplares que se imprimieron hace más de 50 años influyeron, pero pocas veces una lectura ha sido tan agradable y tan relajante para un servidor. En Los años de derrota, Rommel narra cada una de las campañas, planes y movimientos que realizó con su ejército desde la derrota de El Alamein, en el Norte de África, hasta los primeros días del desembarco del Día D; justamente, desde la primer gran derrota del ejército alemán hasta los primeros días del derrumbamiento total del régimen del Tercer Reich.

Fotografías que no había tenido la oportunidad de observar, mapas y esquemas de los movimientos que se realizaron, adornan esta obra de primera mano. Aquí no hay una bibliografía al final del libro, todo es obtenido directamente de la mano del mariscal considerado uno de los más grandes en su natal Alemania.

Es increíble caer en la cuenta de lo mucho que hubiese cambiado la historia por el simple hecho de colocar un pequeño contingente armado en un punto u otro del mapa; los “hubiera”s de realizar una campaña con un enfoque diferente centrada en el abastecimiento o el exterminio de los primeros contingentes ingleses; las ventajas que el clima ofrecía para retiradas impresionantes y que muy pocos hubieran realizado con éxito; los grandiosos planes que se fraguaban siempre sin perder la esperanza.

A pesar de la cifras, elementos técnicos y referencias burdas que se llegan a obtener, es un libro que hasta la persona menos letrada en el tema de la estrategia militar podría disfrutar. Hay un aura de tristeza que envuelve a cualquier lector que imagina los últimos momentos del zorro antes de morir. 

Sin duda, agradecido me encuentro de haberme topado con este destartalado ejemplar, vale su peso en oro.

El Zorro del Desierto

Norte de África, Erwin Rommel con Oficiales

Era maravilloso observar la reacción de las tropas durante los últimos días, mientras (Rommel) recorría las columnas. Cuando, en medio del ataque, aparecía en una de las divisiones que antes no estuvieron bajo su mando, marchaba con las vanguardias frente a las puntas de lanza de los tanques, o se tendía en el barro entre sus hombres, bajo el fuego de la artillería, a la manera de otros tiempos, sus ojos brillaban de entusiasmo. ¿Qué otro jefe ha demostrado nunca tal confianza en sí mismo?

– Carta del Capitán Alfred Ingemar Brendt a la esposa del General (fragmento), fechada el 26 de febrero de 1943.

El can anarquista

Entre el recorte de personal de mi empresa, los trabajos colaborativos a distancia de la maestría, y el poco tiempo que tales situaciones dejan para hacer cualquier otra cosa, me he quedado con pocos temas sobre los cuales escribir.

Ahora que lo pienso, por si no lo han notado, el mundo está hecho un carajo: Que los mototaxis invadiendo el Centro Histórico de Puebla, que el paro de transportistas a nivel nacional, que la protesta pacífica española en el Parlamento, que si cuelgan a una mujer y la prenden en Monterrey (junto a la cuota diaria de muertos), que a Chuchita la bolsearon, que los pájaros atacan seres humanos en China, que las protestas en Grecia por el déficit, etc., etc., etc..

En fin, para qué arruinarle el día a los optimistas (a los que no lo son también); dentro de las múltiples noticias que suenan hoy, me llama la atención una que se me hizo lo bastante “agradable” a pesar del contexto en el que encuentra su existencia: La reaparición del (ahora) legendario Kanellos, el perro anti-sistema, the riot dog, el can anarquista.

Resulta que este fino ejemplar del mundo canino se ha aparecido en todas y cada una de las manifestaciones populares que han tomado lugar en Atenas, Grecia. Hoy lo ha hecho nuevamente durante las sesiones de huelga general en Grecia. Es curioso cómo dentro del mar de violencia, ocurren situaciones como la del mejor amigo del hombre al que suscribe esta entrada.

No hay mucho qué decir, Kanellos, como fue nombrado por el color de su pelo, es ya un animal legendario por su aparición y agresión en contra de las fuerzas de granaderos que se hacen presentes en toda manifestación, desde 2007. Se dice que el perro original murió en 2008 pero, por algún motivo, el día de hoy un nuevo can con la misma apariencia ha hecho acto de aparición para continuar el legado.

Los dejo con un pequeño video homenaje al chucho que con un fondo musical muy acorde a ésta, su casa, dará bastante para hablar.