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Archive for 26 noviembre 2014

Been there, read that (CXXV)

26 noviembre 2014 1 comentario

Las flores del mal

Aut. Charles Baudelaire

Las Flores del MalSi vas a leer clásicos, que sea de la mejor manera. En mi caso, la mejor manera es encontrar una de las obras cumbres de la poesía moderna en una edición antigua abandonada en un botadero de libros hallado en un bazar de antigüedades. Las hojas amarillentas, la alergia que me provoca el polvo acumulado, la cubierta maltratada, son características que permiten un gozo mayor de la obra.

No se puede decir mucho, Las flores del mal, la máxima obra del autor que incluso le provocó prohibiciones por faltas a la moral, es una delicia poética. Temas religiosos, de muerte, de amor y erotismo. Poemas dedicados a alguna amante que ya no está o que ha decidido perder el interés.

Todo crudo, atado a una realidad que se encuentra frente a nosotros y que no miramos. Prefiero no manchar la memoria de tan hermosas letras con las mías. Para entender este libro, basta reproducir el epígrafe que el mismo autor escribe:

Lector apasible y bucólico,
hombre de bien, ingenuo y sano,
tira este libro saturniano,
orgiástico y melancólico.

Si no hiciste tu retórica
con Satán, astuto decano,
¡tíralo! No comprenderás nada,
o me tomarás por un loco.

Mas si su hechizo no te inmuta,
y el abismo tu mente escruta,
léeme y aprenderás a amar, amigo;

alma curiosa que penando
buscas tu paraíso,
¡compadéceme o te maldigo!

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El beso en Gotham

Selina and Bruce

Recuerdo cuando después de ver el tercer capítulo, decidiste que no era el tipo de serie que te hubiese gustado seguir viendo. En efecto, ese tercer capítulo “The balloon man” resultó todo un fiasco y parecía ser que la serie terminaría siendo un churrazo. Decidí seguir viendo el programa, son demasiadas las referencias al cómic y ya sabes que soy un nerd/geek irremediable.

Definitivamente, la serie tuvo su redención, en un capítulo la trama giró alrededor de una droga, Viper, que resultó ser el antecesor de Venom, la misma droga que Bane se inyecta para tener esa fuerza que le ayudó a, prácticamente, romperle la columna al héroe.

Los útlimos dos capítulos fueron todavía mejores. Un Batman que todavía no lo es, Bruce Wayne, un niño que trata de hacerse fuerte y rudo ante una Gatúbela (que todavía no lo es) que ya es ruda y fuerte. Como tú y yo. Yo tratando de ser el mejor, de ser el fuerte, de ser rudo, de ser el que puede con todo en un mundo que me aplastaría; tú, siendo fuerte, testaruda y ruda, como lo has sido desde quién sabe cuándo, que ya lo eras cuando te conocí.

Muchas son las ocasiones en que ella le insinúa la idea de un beso, cuando por ser testigo del asesinato de los padres del niño, se le otorga asilo en la misma mansión de la víctima. Él la mira con deseo y con temor, ella actúa indiferente antes sus negativas y su pavor.

Después de tanto ajetreo, por fin, el beso. El mismo beso que seguramente nos dimos la primera vez. Yo tan temeroso, tan estúpido e ingenuo. Tú tan decidida, tan deseosa de mis labios. Hoy, yo tan meditabundo de las razones por las que no estamos viendo series juntos, tú tan arraigada a esas costumbres que te negaste a abandonar.

Su cabello corto, el tuyo; su peinado ñoño, el mío… ya entenderás el resto de la analogía.

Been there, read that (CXXIV)

La pareja en conflicto. Aportes psicoanalíticos

Aut. Miguel Alejo Spivacow

La pareja en conflictoRecientemente me he dado cuenta de la enorme escasez de experiencia que tengo en el ramo de las relaciones sentimentales. De alguna manera, entiendo que no sólo se trata de ser el novio perfecto o de ser el tipo de hombre que “cualquier mujer desearía”, no, hay más situaciones que escapan el imaginario que nos brinda una sociedad basada, actualmente, en lo que dictan las redes sociales, el internet, la televisión, la literatura mainstream y la música popular.

Precisamente, un problema por el que muchos hemos de pasar en algún momento, es el de tener esa relación que parece perfecta pero que termina de un día para otro. Tal parece que la ilusión de perfección encierra ciertas cuestiones que algunas personas no podemos o no nos atrevemos a enfrentar. Cuando caemos en estas cuentas, uno de los golpes más duros proviene del deseo de alcanzar un entendimiento que jamás llega. Pero, ¿qué hacemos entonces cuando no logramos entender algo por más que recurramos al cien por ciento de nuestra sapiencia? Carajo, !para eso están los libros! No todo se trata de novela, cuento o ensayo, también existen análisis, literatura especializada, textos científicos que, precisamente, buscan compartir conocimientos que no todo el mundo posee y que son resultados de profundas investigaciones y trabajos de campo.

Bajo estas circunstancias me topé con el ejemplar de Spivacow que se encontraba en liquidación dentro de mi librería de siempre. Mientras que el título prácticamente nos transporta a pensar en temas de autoayuda, la verdad es que hablamos de un libro que transcribe gran parte de las sesiones de un psicoanalista que se ha centrado en tratar temas de parejas en conflicto. Por supuesto, no es una literatura accesible para todos, se recurre a muchos conceptos que sólo aquellas personas familiarizadas con los temas psicológicos entendería.

Aclaro, por si no se sobreentendió en el párrafo anterior,que no hablamos de un libro de autoayuda ni de algún tipo de manual que te dice “mira, la regaste en esto y ahora tienes que hacer esto otro”, no. Ante todo, es un análisis de lo difícil que puede resultar el aplicar la teoría psicoanalítica (que tengo entendido se desarrolla principalmente para individuos y no para grupos) en temas de relaciones de pareja.

Sin embargo, sí aporta una gran cantidad de conocimiento que sirve para entender mecanismos básicos de pensamiento en la relación y de cómo podemos darnos cuenta de todo lo que ignoramos de nuestra pareja cuando pensamos que todo va bien, siendo que podría ser todo lo contrario.

Vale la pena darse la oportunidad de salir de la burbuja de la literatura favorita o de la que acostumbramos usar en nuestros campos de especialización, para meternos en temas nuevos de los cuales desconocemos. En mi caso, he podido descifrar bastantes situaciones que me mantenían en vela por las noches y que no me permitían tener un momento de descanso debido a la multitud de incógnitas que, dicho sea de paso, siguen ahí pero que ya no representan a una fiera indomable a la que no me podía enfrentar.

Yo soy payaso

Recitar! Mentre preso dal delirio,
non so più quel che dico,
e quel che faccio!
Eppur è d’uopo, sforzati!
Bah! sei tu forse un uom?
Tu se’ Pagliaccio!Vesti la giubba,
e la faccia infarina.
La gente paga, e rider vuole qua.
E se Arlecchin t’invola Colombina,
ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto
in una smorfia il singhiozzo e ‘l dolor, Ah!

Ridi, Pagliaccio,
sul tuo amore infranto!
Ridi del duol, che t’avvelena il cor!

¡Actuar! ¡Mientras preso del delirio,
no sé ya lo que digo
ni lo que hago!
Y sin embargo, es necesario… ¡esfuérzate!
¡Bah! ¿Acaso eres tú un hombre?
¡Eres Payaso!Ponte el traje
y empólvate el rostro.
La gente paga y aquí quiere reír,
y si Arlequín te roba a Colombina,
¡ríe, Payaso, y todos te aplaudirán!
Transforma en bromas la congoja y el llanto;
en una mueca los sollozos y el dolor. ¡Ah!

¡Ríe, Payaso,
sobre tu amor despedazado!
¡Ríe del dolor que te envenena el corazón!

Been there, read that (CXXIII)

Apuntes de un escritor malo

Aut. Mauricio Bares

apuntes-de-un-escritor-malo-cover-210x300Más que apuntes, me encuentro con las memorias de Anónimo Hernández, un escritor malo, no sólo malo, feo, sin talento, pobre, alcohólico y que todavía vive con su mamá. Estas memorias constituyen, ante todo, un curso completo sobre cómo ser un escritor malo: de la apariencia que debemos dar, de cómo pagar el menor número de servicios básicos en nuestro hogar, de las siempre necesarias cucarachas que deben poblar nuestra habitación, de cómo ahorrar papel, de cómo no defender nuestra obra de la crítica de los demás.

En efecto, no siempre es necesario ser bueno, ¿de qué nos serviría ser bueno si no hubiera malos? He ahí el meollo del asunto, en la necesidad de formar parte del espectro literario no sólo como el que acapara las mesas de novedades o como el que es tema de conversación entre los círculos intelectuales.

Se vale ser malo, se vale aún más disfrutar el ser malo, el que te cierren las puertas de las más grandes casas de cultura, el que tengas que sobrevivir vendiendo ejemplares mal mecanografiados. Es un estilo de vida y como tal, se tiene que cuidar de él.

El autor nos divierte con sus narraciones y teorías a través del uso de un lenguaje accidentado que no deja de ser inteligente. Para nosotros, los que escribimos sin esperanzas de un Nobel o reconocimiento alguno, resultará una bella fuente de inspiración; para el que sólo lee, sonrisas no le faltarán.

Es necesario recordar la importancia que tiene todo escritor, que aporta con cada palabra a la construcción de un mundo al que muchos vivimos pegados. La conclusión, que toma un carácter serio dentro de las inmediaciones jocosas del autor, nos dicta y nos promete todo aquello que se esperaba de un viejo manuscrito que habla de recuerdos que se han borrado de la cabeza de quien los apuntó. Nos dan ganas de pedir más.

Finalmente, dirían que no hay peor lucha que la que no se hace, no es necesario ser bueno, es necesario amar lo que se hace. Aunque lo hagamos mal.

We’re not broken just bent

7 noviembre 2014 2 comentarios

I’m sorry, I don’t understand
Where all of this is coming from
I thought that we were fine
(Oh, we had everything)
Your head is running wild again
My dear we still have everythin’
And it’s all in your mind
(Yeah, but this is happenin’)

You’ve been havin’ real bad dreams, oh, oh
You used to lie so close to me, oh, oh
There’s nothing more than empty sheets
Between our love, our love
Oh, our love, our love

Been there, read that (CXXII)

Viaje al centro de mi tierra

Aut. Guillermo Sheridan

Viaje al centro de mi tierraConocí a Sheridan (en letras) hace un par de años, trabajaba como becario en el Departamento de Publicaciones de mi universidad. En aquellos entonces, recibíamos en el área de acabado todo lo que eran las publicaciones (libros, folletos, volantes, trípticos) con el sello universitario, nos encargábamos de revisarlo y de separar los elementos defectuosos; finalmente, los empaquetábamos para su posterior envío.

Una de las obras que pasó por mis manos, fue un libro titulado El Encarguito, cuya autoría pertenecía a Guillermo Sheridan. Me quedé con un par de ejemplares defectuosos, leí uno y quedé maravillado y extasiado con las risas que me hizo pasar. Años más tarde, comencé a comprar la revista Letras Libres y decubrí que el autor tenía ahí una columna que trataba temas varios de una manera divertida e inteligente.

Viaje al centro de mi tierra es, pues, un compendio de columnas y entradas de blog que aparecieron en esa revista y en el sitio web del escritor entre 2007 y 2012. Política y cultura propia de nosotros, los mexicanos, son los temas en los que Sheridan hace ver el punto ridículo y que puede llegar a ser molesto y estresante sobre cómo dejamos que se dirija un país y de los gastos estúpidos que se hacen a costa de nuestros impuestos.

Más de una persona podría resultar susceptible y se enojará mientras lee, de verdad resultan molestas algunas cosas. Al mismo tiempo, reiremos. Es un libro agridulce, más dulce que agrio, que provocará risa y sonrisas involuntarias. Es, de verdad, una genialidad.