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Posts Tagged ‘España’

Been there, read that (CXIX)

30 septiembre 2014 Deja un comentario

El club de la hipotenusa

Aut. Claudi Alsina

PORTADA-LIBRO-SPB0123398-MAXA pesar del gran amor que le profeso a todo lo relacionado con la literatura, no puedo ocultar el ser un hombre de números. Concursos nacionales de matemáticas y física en mi juventud, alguna vez un par de torneos de ajedrez en la prepa, una licenciatura que tiene sede en las facultades de ciencias exactas, profesor de programación y cálculo actuarial. Está más que justificado el hecho de que por momentos me quiera dar mi paquete y ponerme “serio” al pasar de ensayo, entrevista, novela y cuento, al mundo de la literatura matemática (aunque no estemos hablando precisamente de teoremas, corolarios y leyes).

Bien, los motivos mencionados fueron causales de mi inclinación a leer esta pequeña obra que encierra un poco más de lo que el mero título transmite. El club de la hipotenusa es, ante todo, una compilación de textos, anécdotas principalmente, que buscan despertar en el lector si no un amor, sí un cierto nivel de comprensión y hasta cariño hacia los tan temidos números. Al mismo tiempo, provee de una buena cantidad de información poco común para aquellos que sí encuentran en su vida un espacio (pequeño o grande) para la matemática.

Por momentos, el libro se siente demasiado enfocado un público de edad no muy avanzada. Por momentos, se siente acorde a un nivel universitario. Las anécdotas son graciosas y aportan conocimientos poco comúnes pero, en ocasiones, encontraremos casos en los que no se aporta nada y pareciéramos encontrarnos ante texto de relleno.

¿Es 2 elevado a la 67 menos 1 un número primo? ¿Es Bernoulli el apellido de un matemático ilustre o el legado de una familia completa? ¿Cuándo surgió el cero? ¿Qué tiene de especial el número 1607? Cientos de preguntas como éstas encuentran su respuesta a través de narraciones cortas y amenas. Vale la pena, lo vale más cuando no estás tan relacionado con las matemáticas. Ya saben, cultura numérica general.

Been there, read that (XCII)

Autopsia de la novela negra

Aut. Víctor Bolívar Galiano

Autopsia de la novela negraUn problema con los manuales de todo tipo (y sobre todo los de literatura) es que los ejemplos o no muestran la totalidad de los casos que pretenden demostrar, o son muy cortos, o simplemente son inexistentes. Pues bien, qué mejor que el manual en sí sea un sólo y extenso ejemplo.

Autopsia de la novela negra es eso, un ejemplo que incluye todo lo que es necesario saber para comenzar a escribir aquella historia que teníamos ganas de contar. Capítulo tras capítulo, la historia muestra escenas que utilizan las diferentes herramientas a aplicar en la escritura del género negro. A través de los “Apuntes del Dr. Ernesto Barea”, esparcidos entre los capítulos, encontraremos valiosa información técnica sobre temas como el suicidio, heridas mortales, trastornos psicológicos, y demás relativos al género.

Con todo esto, la historia es entretenida, amena y explicativa de las situaciones que uno debe comprender. Chistoso es el hecho de que al final veremos que el protagonista desarrolló un papel que pudo haberlo excluido completamente de la historia, ya que sin él ésta no habría cambiado casi para nada.

Después de la divertida que me di leyendo El complot mongol, no quedaron dudas, debo escribir género negro. Qué mejor manera de guiarme que a través de la obra de Víctor Bolívar. Si no te gusta el genero policíaco o criminalista, no es para ti, advierto de una vez.

El Madrid de Lope

El Madrid de LopeRecientemente, la editorial mexicana, EDAF, sacó a la venta un par de agendas de viajero estilo moleskin muy bellas. Para celebrarlo, decidieron sortear un par de ejemplares convocando a escribir un pequeño texto o hacer un breve video en el que el concursante dijera qué significaba Madrid o Barcelona para él. Pues bien, participé, con el texto que les comparto a continuación, y también gané.

“¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas.”

Y entonces Lope pidió que ardiese Troya, qué importaba si él ya se encontraba en el lugar al que llamaba hogar y que lo vio nacer… Madrid. Capital de aquella a la que llamamos “Madre Patria” y que, a veces, pareciera que no la conocemos más que por un simple equipo de balompié; pero hay más: catedrales, sus calles de cristal que deslumbra con el amanecer y se vuelve ámbar con el anochecer.

No me gusta el deporte de las patadas, por eso prefiero pensar en Madrid como el centro de una detestada nación(cuando utilizamos el argumento de una conquista que dio origen al mexicano que somos en la actualidad). La mitad del insumo de nuestra creación se encuentra allá, la otra mitad aquí.

No puedo decir que amo a Madrid cuando no la conozco del todo, sólo por una que otra referencia y algunas fotografías viejas; otras, no tanto. Es imposible sentir cariño por lo desconocido, mas cuando escucho su nombre es imposible no sentir apego, si nunca ha dejado de formar parte de lo que soy.

Algún día pisaré tus suelos, Madrid. Encontraremos entonces reconciliación y, tal vez, veamos nacer una clase de amor como la del papagayo que no deja su jaula aún cuando la puerta esté abierta y se conforme con posarse en ella, por fuera, pero aún en ella.

Been there, read that (LXII)

La Vida es Sueño

Aut. Pedro Calderón de la Barca

Son curiosas ciertas coincidencias, más cuando se trata de coincidencias que rayan en lo absurdo; es decir, cuando de plano parecen todo menos lo que son. Hace un par de meses hubo una feria del libro en mi ciudad natal y por tan sólo 15 pesos me hice de un ejemplar de la obra presente y otra de Sergio Pitol, 15 pesos por cada uno y me regalaban un lapicero y un separador de libros ¡caray!

Hasta ahí todo bien, como mi librero de pendientes siempre está lleno, tardé varias semanas para comenzar a leer el libro en cuestión y, curiosamente, lo empecé a leer a inicio de mes justo cuando salía a la venta el número propio de mi revista favorita. Dentro de la revista venía un artículo que habla de cierta necedad de los gobiernos por hacer tirajes masivos de obras clásicas que superan la demanda con creces y que al pasar de los años, años de estar embodegados, simplemente no se agotan y representan un gasto inútil que no cumple con su cometido de introducir la lectura en los ciudadanos jóvenes; eso sí, sirven para justificar gastos y tener un antecedente de “impulso a la educación”.

Precisamente, se me ocurre revisar mi copia de La Vida es Sueño y encuentro que su impresión fue hace 10 años por parte del gobierno de mi estado (Veracruz). Y he ahí mi coincidencia al observar que su tiraje fue de mil ejemplares que, una década después, no se han agotado y se venden a un precio que, estoy seguro, no vale ni el papel en el que se imprimió.

Fuera de eso, no podría ponerme a criticar mucho el texto, un clásico entre los clásicos, la obra de Calderón de la Barca se compone de una serie de diálogos teatrales que toman el tema de los sueños y su asociación con la realidad; dice el autor que “la vida es sueño y los sueños, sueños son”. Atiborrado de soliloquios totalmente memorables, La Vida trata de un rey que ha decidido mantener a su primogénito, el heredero legítimo del trono, en una prisión pues éste ha sido previsto como un hombre ruín y malvado.

Segismundo, el hijo, un día es drogado y se le devuelve al castillo donde, viéndose como príncipe, se encarga de ser un déspota y tirano; comprobando su teoría, el rey Basilio lo duerme y lo devuelve a su prisión, de este modo el príncipe cree que su breve gobierno ha sido un sueño. Posteriormente, el pueblo libera a Segismundo y lo urge a reclamar su trono de forma violenta, él al pensar nuevamente que se trata todo de un sueño, se comporta de mejor manera a modo de experimento y termina convirtiéndose en un rey justo y aclamado.

Sin duda una obra excelente que maneja temas muy agradables y que posee discursos interesantes dignos de ser tomados en cuenta en el quehacer diario. Una obra obligada.

Sueña el rey que es rey

Segismundo despierta después de haber sido manipulado para creer que había soñado cuando se le dijo que era el legítimo heredero al trono de Polonia; debido a su déspota actitud, se decidió hacerle creer que todo había sido producto de una de las múltiples visitas de Morfeo. Una vez despierto, su gente ha decidido liberarle de la prisión en la que ha crecido y colocarle en el lugar de su padre, Basilio. Sin embargo, él cree en la posibilidad de estar soñando una vez más y decide comportarse de una mejor manera que en el “sueño” anterior, justo antes de aceptar la encomienda de su pueblo, recita el siguiente soliloquio:

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

– Pedro Calderón de la Barca a través del personaje Segismundo en La Vida es Sueño.

Cobardía en acción

Si en alguna ocasión le dieron clic a la pequeña auto-reseña que se encuentra del lado derecho, sabrán que soy una persona de contrastes y en constante conflicto interno. Hablando de gustos políticos, la mitad de mi corazón adora el totalitarismo y la imposición; la otra mitad, liberal, me atrevo a decir que hasta hippie y promotora del amor por encima de todo.

Hoy me llegó una imagen a través del face y, si bien soy 50/50, hay algo que sobrepasa los límites de ambos lados de mi ser: el odio hacia la gente cobarde. Sí, la que ataca por la espalda, la que avienta una piedra y esconde la mano o se refugia en la multitud, la que habla pero no tiene valor para ponérselo a sus palabras, los que realizan actos como el que muestra la imagen a continuación:

Desearía haber estado ahí, hubieran quebrado mis huesos entre todos, pero ese cabrón no salía por su propio pie después de tenerlo en mis manos un par de segundos.

Sin novedad en el Alcázar mi general

El Contexto:

Ya sea como inspiración o locación, la Guerra Civil Española, no sólo le dio forma al país que actualmente se conoce por el equipo de futbol, también sirvió como un campo de prueba previo al inicio de la Segunda Gran Guerra. Los Nacionalistas (Encabezados principalmente por Francisco Franco) se enfrentaron en desigualdad numérica y de condiciones contra los comunistas que ya ostentaban el poder.

La Escena:

Antes de que se libraran grandes batallas la atención se centró en el Alcázar de Toledo, donde el coronel José Moscardó resistía con mil hombres el sitio de doce mil rojos que dominaban la ciudad. El jefe de los sitiadores hizo enlazar las líneas telefónicas y le habló al coronel Moscardó: “Le exijo – Manifestó – que rinda el Alcázar en un plazo de diez minutos, y de no hacerlo así fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí en mi poder… Para que vea que es verdad, ahora se pone a su hijo al aparato”. El coronel Moscardó oye la voz de su hijo de 17 años, y le pregunta: “¿Qué hay, hijo?” – “Que dicen que me van a fusilar si no rindes el Alcázar”…

El coronel Moscardó le contesta: “Pues encomienda tu alma a Dios, da un grito de ¡Viva España! Y muere como un patriota”… “Un beso muy fuerte papá”… Exclama Luis.

El jefe comunista vuelve a tomar el aparato y el coronel Moscardó le dice: “Puede ahorrarse el plazo que me ha dado, puesto que el Alcázar no se rendirá jamás”.

Poco después Luis era fusilado en un suburbio de Toledo, casi a la vista del Alcázar donde su padre seguía combatiendo.

Después de dos meses y seis días de sitio, el Alcázar convertido parcialmente en ruinas fue liberado con la llegada de las tropas franquistas del general Varela y se convirtió en un símbolo de la contienda que iba a costar cerca de un millón de vidas.

Cuando Moscardó se encontró con sus aliados, pronunció la célebre frase: “Sin novedad en el Alcázar mi general”.

El Epílogo:

Una vez culminada la Guerra Civil, con la derrota de los comunistas, José Moscardó vivió formando parte de las delegaciones olímpicas del país, en calidad de jefe. Fue nombrado por el dictador Franco, en 1948, Conde del Alcázar de Toledo y, posterior a su muerte, elevado al más alto cargo del ejército español: Capitán General.