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Been there, read that (XVI)

26 noviembre 2010 10 comentarios

Derrota Mundial

Aut. Salvador Borrego E.

Ésta es una de esas entradas que más trabajo me cuesta comenzar a escribir. De alguna manera, no encuentro palabras adecuadas para describir la obra del Señor Borrego pues, independientemente de la forma en que llegó a mis manos, podría describirla como algo diferente y único; sin embargo, tampoco puedo describirla como un conocimiento total y definitivo, o apto para mentes cerradas o contagiadas de prejuicios que nos invaden desde las más tempranas edades.

Lo cierto es que, como toda (o casi toda) la información que a diario recibimos de noticieros, periódicos, medios digitales, etc., nada es 100% imparcial. Los libros de historia y documentales que acostumbramos ver, infunden un odio desproporcionado hacia el pueblo alemán de la década de los años 30’s y 40’s: Los nazis mataron a millones de judíos, torturaron prisioneros, rompieron los tratados de la Primer Gran Guerra, y demás barbaridades. Muy probablemente esa sea sólo una parte de la verdad.

Ninguno de esos materiales menciona las acciones que los soviéticos tenían contra los heridos, incluso los de su propia nacionalidad (A los alemanes les daban el tiro de gracia, a sus propios heridos los abandoban a su suerte y los despojaban de sus botas y abrigos). No mencionan que ellos también invadieron Polonia pero que ni ingleses ni americanos objetaron ante este hecho mientras que a Alemania se le declaraba la guerra por el mismo motivo.

¿Alguien sabe cómo llegaron 15,000 cadáveres de oficiales polacos (asesinados a sangre fría) a una fosa común en un bosque en las fronteras con Rusia? ¿Sabían que los primeros en actuar en contra de las convenciones de guerra y bombardear poblaciones civiles no militares,  fueron los ingleses en acuerdo con norteamericanos? ¿Sabían que al ser conquistada Francia por Alemania, no se le exigió territorio alguno y se honró a sus combatientes a pesar de la derrota?

Adolf Hitler, contando con los gases más mortíferos (el Sarín, por mencionar uno) creados por el hombre, dio la orden de no usarlos en contra de soldados aliados; el presidente norteamericano, Roosevelt, ordenó que todo oficial alemán capturado fuese eliminado. Los nazis, para finales de 1944, habían completado el desarrollo de la bomba atómica y por orden de Hitler no se utilizó; Estados Unidos, tras robar el secreto alemán, la lanzó en contra de dos poblaciones japonesas indefensas aún cuando esa nación ya había pedido la capitulación.

La totalidad del ejército inglés fue acorralado en el puerto de Dunkerke, los alemanes perdonaron sus vidas y los dejaron escapar sin soltar un sólo tiro con la esperanza de firmar la paz al inicio de la guerra; a cambio, recibieron burlas y bravuconadas del ministro Churchill.

¿Han escuchado que, para ascender al poder, Lenin y Stalin realizaron purgas contra la población asiática y esto llevó a la muerte de cientos de miles de su propia gente?

Así es, este es un libro que nos muestra todo aquello de lo que, los que ganaron la guerra, prefieren hacerse de la vista gorda. Y sí, omite lo malo que hicieron los alemanes; pero si ya se han omitido los hechos que acabo de mencionar líneas antes, no hay argumento que nos permita juzgar esa “parcialidad”.

Ya casi conluyendo, éste es un libro para aquellos que ya tienen un conocimiento moderado sobre el conflicto entre Eje y Aliados; lo juzgo así, pues una mente que por primea vez se interesa en este universo, podría concebir ideas equivocadas sobre nazismo, antisemitismo, marxismo o bolchevismo.

Finalmente, hay una afirmación muy cierta: “El ejército de la Alemania Nazi, es el ejército jamás vencido por ningún otro”. Para ser consumido, se requirió una superioridad numérica de 25 a 1 y una alianza de más de 15 países en su contra. Y eso es algo que nadie, a favor o en contra, puede negar.

Nadie pudo haberlo dicho mejor…

¡Guardaos también de los doctos, os odian porque son estériles! Tienen ojos fríos y secos, ante los cuales todo pájaro aparece desplumado. La falta de fiebre dista mucho de ser conocimiento. Yo no creo en los espíritus refrigerados… Son buenos relojes, siempre que se tenga el cuidado de darles cuerda. Entonces señalan la hora sin fallar y con un ruido molesto.

– Friedrich Nietzsche en Zaratustra

El poema de mi infancia

Hay personas que me han preguntado las razones por las cuales acostumbro leer tanto sin “aburrirme” de hacerlo o cómo fue que descubrí este gusto por la más variada literatura. La primera cuestión, por lo general, la respondo con un tono despectivo pues la lectura es todo menos aburrida; a la segunda cuestión, me apresuro a responder que gracias a mis padres, que desde muy temprana edad inculcaron en mi el oficio del lector, se atribuye mi búsqueda de placer en la imaginación y el conocimiento honesto de los libros.

Cuando reflexionaba sobre el tema, recordé un verso del primer poema que aprendí y recité cuando mi edad no alcanzaba para rebasar el cuarto o quinto grado de educación primaria. Obviamente, no lo aprendí muy bien; puesto que, hasta hace dos días, no recordaba más que un verso de los que componen el texto añorado.

Gracias a la magia de google y a la necesidad de inspiración para escribir un pensamiento a una chica (a la que gusto de escribirle cosas bonitas por facebook) es que recordé las siguientes palabras que, si bien gustaba recitar en los concursos de oratoria para niños, no alcanzaba a comprender en mi inmadurez latente. Todo lo anterior hasta el día de hoy en que mi sapiencia ha crecido lo suficiente para poder reflexionar:

Metamorfosis

Luis G. Urbina

Era un cautivo beso enamorado
De una mano de nieve que tenía
La apariencia de un lirio desmayado
Y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
Aquella mano suave
De palidez de cirio,
De languidez de lirio,
De palpitar de ave,
Se acercó tanto a la prisión del beso,
Que ya no pudo más el pobre preso
Y se escapó; mas, con voluble giro,
Huyó la mano hasta el confín lejano,
Y el beso, que volaba tras la mano,
Rompiendo el aire, se volvió suspiro.

Espero que lo hayan disfrutado, muchos recuerdos olvidados traen a mi mente sus palabras y también inspiración para haber escrito este breve pensamiento que dediqué a una de esas Dulcineas que todos los Quijotes tenemos el placer de conocer (y tratamos de conquistar) y que transcribo a continuación:

Tan cerca y tan lejos te encuentras,
tan cerca que mis besos cautivos de su prisión escapan;
tan lejos que estar en un confín lejano aparentas,
y mis pobres besos que tras tus manos vuelan,
un suspiro provocan mientras escribo estas letras.

Angel Tejeda Moreno

 

P.D.: Es muy triste que hoy en día la poesía  esté tan subestimada y muchas féminas prefieran frases del estilo reggaetón.

Been there, read that (XV)

Orgullo y Prejuicio y Zombis

Aut. Jane Austen/Seth Graham-Smith

Pasando de lo complejo de un análisis crítico del Libro de la Imagen de los Muertos a algo simple y sencillo como la reescritura de una novela “clásica” en forma más amena, hablo en esta ocasión de un título simple como lo es Orgullo y Prejuicio y Zombis.

Para ser honesto, fuera de la presencia de Keira Knightley, no he encontrado motivo que llame mi atención lo suficiente para haber visto la película homónima (sin la parte zombi) y, salvo que es un libro como para chicas enamoradizas del siglo pasado, tampoco he encontrado motivo alguno para leer el libro original. Ahora bien, los zombis son la excepción y, gracias a su valor agregado, decidí hacer frente a esta obra.

Por lo que he podido deducir, la historia original no se ha alterado, salvo en los eventos donde los no muertos hacen acto de presencia. No podré decir mucho, no me imagino el texto sin la poca acción que brindan los caminantes. En general, presenciaremos una historia de amor aristocrático en la que participan las Hermanas Benneth. Son cinco, aunque la narración se desarrolla alrededor de las dos hermanas mayores: Elizabeth y Jane. Pronto se mudarán cerca dos hombres que harán una gran intromisión en la vida sentimental de ambas. Y hasta ahí, todo es soso y aburrido, de no ser porque en este escrito alterno, las hermanas son expertas en las artes marciales y se encargan de eliminar enviados de Satán al por mayor.

Todo lo anterior se desarrolla en una Inglaterra del siglo XVI azotada por el surgimiento de La Plaga, que reanima los cadáveres y transforma a los infectados en máquinas hambrientas de sesos humanos. Es a través de tal escenario que el amor, el odio y, sobre todo, el orgullo dan giros inesperados (esperados) a la vida sentimental de Jane y Eliza.

Con un par de ilustraciones que describen algunas escenas destacables del escrito, el libro vale la pena sólo como uno de esos que se acostumbran digerir sentado en la taza del baño. Lo cierto es que el costo que pagué no justificó una lectura que no duró más de semana y media. Y en conclusión, pídanlo prestado o cómprenlo para regalo, no sin antes darle una lectura fugaz.

Un par de notas especiales:

– Existe toda una serie de libros con títulos similares; uno que llama mi atención, aunque muy probablemente me decepcione, es Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros; en su momento daré el veredicto.

– Mientras compraba un par de libros en una conocida tienda departamental, me topé con un libro titulado Señor Darcy: Vampiro; curioso pues es el nombre de uno de los protagonistas de la historia a la que hacemos alusión. Dudo que sea una secuela pues la casa editora no es la misma. Pienso más bien en una tendencia para sacarle jugo a algunas viejas obras; incluir monstruos, vampiros, hombres lobos o qué sé yo. ¿Tendencia o falta de imaginación y /o oportunidad para nuevos escritores?