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Archive for 30 marzo 2011

Maloik!

Me encontraba revisando las estadísticas del blog, el día de hoy, cuando observé el siguiente comportamiento gráfico de la cantidad de visitas de los últimos días:

¿Coincidencia?

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La lista se redujo

27 Marzo 2011 – Salón José Cuervo

Con un excelentísimo, poderoso, caluroso y disfrutable slam al ritmo del último solo de la noche, Paradise City, de Slash, se terminó un conciertazo que me hizo reafirmar mi creencia casi religiosa en el rock.

La hermandad, las mujeres, el alcohol, las mujeres, el slam, las mujeres, el sonido de la guitarra como sólo Dios la ha de poder tocar, las mujeres, los rolones de Guns retumbando en mis oídos, las mujeres, el estilo, las mujeres, y la presencia de uno de mis ídolos del rock, es algo que jamás olvidaré.

Hoy, más tranquilo, alivianado y sonriente, tacho un nombre más en la lista de bandas y/o personajes que tengo que ver en vivo antes de morir. Y queda (sin ningún orden específico o de importancia) así:

Kiss

Rammstein

System of a Down (o Serj Tankian)

Metallica

Gothminister

Moonspell

Limp Bizkit

Héroes del Silencio

Pantera

Motörhead

Rob Zombie

Slayer

Guns n Roses (o Slash)

Apocalyptica

HIM

Black Sabbath (u Ozzy Osbourne)

Therion

Lacrimosa

Soilwork

Aerosmith

Lacuna Coil

Iron Maiden

Alice in Chains

Combichrist

Stone Temple Pilots (o Velvet Revolver o Scott Weiland)

Pearl Jam

Megadeth

Vamos por menos, aunque hay algunos miembros de la lista que está cañón verlos en México. En fin, sigo al pendiente; vida, me queda bastante (eso espero) aunque algunos de los personajes estén ya algo viejos, no pierdo la esperanza de verlos.

Nota: Por lo menos me conformaría con los que están en negritas.

¡Tigre! ¡Tigre!

 El Tigre

William Blake

¡Tigre! ¡Tigre! Ardiendo brillante

En los bosques de la noche,

¿Qué ojo o mano inmortal

Pudo idear tu terrible simetría?

 

¿En qué abismos o cielos lejanos

Ardió el fuego de tus ojos?

¿Con qué alas osó elevarse?

¿Y qué mano osó ese fuego sujetar? ¿Y que hombro y qué arte

Torció las fibras de tu pecho?

Y al comenzar tu corazón a latir,

¿Qué mano terrible o pie terrible?

 

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?

¿En cuál horno tu cerebro?

¿Qué yunque? ¿Qué puño terrible

osó ceñir su terror letal? Cuando los astros arrojaron sus lanzas

Y humedecieron sus lágrimas el cielo,

¿Sonrió al contemplar su obra?

¿Aquel que creó al Cordero, te creó a ti?

 

¡Tigre! ¡Tigre! ardiendo brillante

En los bosques de la noche,

¿Qué ojo o mano inmortal

Pudo idear tu terrible simetría?

 

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¿Por qué fallamos en el amor?

Y me contó de un adolescente que estaba enamorado de una estrella. A la orilla del mar extendía los brazos hacia ella, la adoraba, soñaba con ella y le dedicaba todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que un hombre no puede enlazar con sus brazos una estrella. Imaginaba que su destino era amarla siempre sin esperanza y construyó sobre esta idea toda una vida de renunciamiento y dolor, callado y fiel, que habría de purificarle y ennoblecerle. Una noche se hallaba de nuevo sentado junto al mar, sobre un acantilado, contemplando a su amada y ardiendo en amor por ella. Y en un instante de profundo anhelo saltó al vacío, hacia la estrella. Pero todavía entonces pensó en la imposibilidad de alcanzarla y cayó, destrozándose contra las rocas. No sabía amar. Si en el momento de saltar hubiese tenido fuerza de alma suficiente para creer fija y seguramente en el logro de su deseo, hubiese volado cielo arriba para reunirse con su estrella.

– Herman Hesse en Demian

Nota: No emprendamos una lucha si desde el principio creemos que podemos perderla, es un error personal y común que nadie debería de cometer.

Categorías:Citas

Been there, read that (XXV)

Colección Parte II:

La Búsqueda Soñada de la Oculta Kadath, El Horror de Dunwich, La Sombra Sobre Innsmouth & Más Allá de la Llave de Plata.

Aut. H. P. Lovecraft

Terminé de leer y cerré el libro, me dirigí a la cocina y apresuré un buen vaso de agua; retorné al lecho, me acomodé, cerré los ojos y comencé a soñar…

El primer sueño me puso en los pies de aquel hombre que en sus sueños viajaba a través de maravillosos mundos; conocía a los más inimaginables personajes. Su objetivo era uno: encontrar el templo de los dioses que podrían escuchar personalmente su petición de hallar aquella hermosa y eterna ciudad que sólo cuando era un niño pudo visitar, Kadath. Ya sea viajando a la luna acompañado de un ejército de gatos; navegando secuestrado por servidores del Caos Reptante, Yog Sothoth; acompañando a los gules y las descarnadas criaturas de la noche en una guerra contra los comerciantes cornudos; o siendo perseguido día y noche por un obscuro personaje, ¿podría en algún momento contemplar las grandes murallas y los hermosos jardines que alguna vez creó? No lo pude saber, mi sueño cambió…

Entonces soñé que era un habitante más de aquella pequeña comunidad de Dunwich. El ambiente era tranquilo pero ya nadie se acercaba a nosotros, no después de los rumores y leyendas surgidos de aquella historia que decidimos ocultar y olvidar. De aquel terror que ese niño, nacido en el seno de una familia de obscuras tradiciones, provocó. Decían que tenía patas de cabra y que a sus 6 años ya se veía como de 16; también dijeron que aquel invisible monstruo que devoraba ganado, y a alguna que otra familia, fue invocado y criado por él. Nunca sabremos realmente, sólo de los esfuerzos del trío de catedráticos que vino a tratar de librarnos de aquel horror.

Una vez más cambió el panorama, ahora era un curioso turista en un pueblo que tenía la fama de ser odiado y aborrecido, el pequeño puerto de Innsmouth. Los locales me miraban con recelo y todo parecía normal (hasta donde se puede utilizar el término “normal”) pero odié encontrarme con ese borracho que me contó del pacto que sus habitantes con seres no pertenecientes a la raza humana hicieron. Cómo sacrificaban personas a cambio de abundancia y piezas de oro; tuve que huir. Perseguido por el lugar entero, hallé una mezcla de razas que me hizo gritar, y justo en el momento decisivo, en el que no sabía si escaparía o lo lograría, mis sueños me llevaron a otro lugar.

Se aproximaba la hora de despertar, el último fue rápido y borroso. Me encontraba en ese pequeño cuarto donde nos sería repartida la herencia de Carter, aquel que desapareció hacía ya algunos años y llevaba una llave de plata entre sus manos. Un extraño árabe está sentado a mi lado, nos oponemos a esa repartición, creemos que Randolph está vivo y tratamos de evitarlo. El extraño personaje junto a mi, comienza su participación y nos narra la verdadera historia de lo que pasó cuando Carter desapareció en aquellos paisajes montañosos de Arkham y de cómo conquistó el trono al lado de los dioses arquetípicos. 

Después desperté. Con una sonrisa en mi rostro observé el libro que yacía en el buró junto a mi cama. Lo hizo una vez más, Lovecraft me hizo soñar.

A las mujeres en su día

Dedicado a todas las mujeres que han sido, son y serán parte de mi vida y que poseen un fragmento de mi corazón. Ustedes me impulsan a ser mejor:

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.

Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes…Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un hombre… Un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así… Que se siente orgulloso de tenerla como compañera… Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento… Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes… La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser ‘Muy machas’ nos llevan gran recorrido…

¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque… ¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitito manjar en casa!

– Gabriel García Márquez

Been there, read that (XXIV)

Pedro Páramo

Aut. Juan Rulfo

Aut. Juan RulfoMientras mantengo mi presente racha lectora en el camino de las obras clásicas, llegué recientemente a la conclusión de una de las mejores obras, orgullosamente mexicana, que he leído en mi vida. Damas y caballeros, Pedro Páramo.

Como me ha sucedido con las obras de Lovecraft, me siento pequeño e ínfimo al hablar de libros como el presente. No me siento lo suficientemente bueno (y aunque lo fuera) como para hacer una crítica como tal. Pero, ¿qué puedo decir? Si verdaderos maestros como García Márquez o Benedetti han coincidido en decir que el texto de Juan Rulfo es una de las creaciones más bellas, importantes e influyentes de la literatura latinoamericana.

La narración nos coloca en la época acontecida entre una o dos décadas antes del inicio de la Revolución Mexicana y un poco ya adentro de ésta. Juan Preciado llega al pueblito de Comala tras recibir el encargo de su agonizante madre para localizar a su padre, un tal Pedro Páramo. Lo que parece una búsqueda simple de la cruz de la parroquia, se convertirá en una serie de relatos de amor, odio, traición y adulterio, narrados por las miles de almas sin descanso que en aquel pueblo tienen su hogar.

Debo admitir que hay momentos donde la misma narrativa pone los pelos de punta pues ya no sabrás distinguir lo real de lo surreal; lo muerto de lo vivo o lo justo de lo merecido. Y es que de eso se trata la obra, de una temática que deja enorme espacio para la suposición a pesar de lo concreto de los diálogos y la tangibilidad de los personajes.

Sin duda, el libro es un reflejo perfecto de la cultura del pueblo mexicano y de la forma en que los mexicanos se desarrollan no importando la época, los lugares o las circunstancias. Es una obra corta en extensión, pero que contrasta enormemente en profundidad.

Su lectura no le llevará más de un par de días a quien se aventure a descubrir el legado de Rulfo; su impacto, sin embargo, persistirá por mucho tiempo y les aseguro que querrán volver a leerla, por lo menos,  una vez más.