Archivo

Posts Tagged ‘Sexo’

Been there, read that (LXXXIX)

Sucedió un cuerpo

Aut. Beatriz Meyer

Sucedió un CuerpoErotismo y naturaleza humana, naturaleza incomprensible, imposible de resumir o de diagramar, menos que imposible es predecirla; palabras e ideas que me vienen a la mente cuando recuerdo cualquiera de los cuentos que forman parte de la presente obra de Bety Meyer. Me atrevo a hablar con una familiaridad especial sobre la autora, pues he tenido el honor de ser su alumno en talleres de novela.

Sucedió un cuerpo es visceral, no encuentro una referencia más directa y honesta hacia lo que uno experimenta en su lectura más que hacia lo leído más recientemente en La Ternura Caníbal, de Enrique Serna. Y es que, precisamente, lo asombroso de textos como estos, radica en la captura de ese modo de actuar humano que muchas veces raya en lo ilógico. Ilógico pero que sabemos que pasará y que se repetirá para cientos de miles de personas diferentes.

Y sucede un cuerpo porque por encima del mismo personaje, el protagonista no es él sino su cuerpo y las debilidades, patetismos y hambres del éste. Cuando pensamos que se está abusando de alguien, nos sorprenderemos al saber que al ser abusado, ese cuerpo está realmente abusando de otros. Una suerte de desgracia consumida como droga.

Una de las principales lecciones que me costó trabajo captar como alumno de Meyer, consistió en hacer creíble al personaje, a darle sustancia, cuerpo. Pues bien, he aquí una serie de personajes verosímiles, creíbles, sorprendentemente humanos que poseen sustancia. Sin embargo, no es un libro para todos. Recomendable para todo amante de la lectura pero no para quienes gustan de se desentenderse de la crudeza sexual que habita en el ser humano.

Been there, read that (LXXXVIII)

Mujeres

Aut. Charles Bukowski

Anagrama

MujeresUno más del buen Buko para la colección. Siguiendo la serie, pasamos por la patética y perdedora infancia y juventud de Hank en La Senda del Perdedor; después, vimos lo que sería el inicio de un mundo laboral nefasto en Factotum; la tercera parte, Cartero, nos mandaría a una etapa de varias décadas de rutina insoportable en la oficina postal; finalmente, en Mujeres, el inicio y final de la etapa misógina del personaje.

Hank se ha despedido del mundo laboral formal, es un escritor reconocido y aclamado en el mundo literario underground. De este modo, Chinaski vive de los viáticos y la paga que le dan por leer sus poemas en público. Las lecturas lo llevan desde paisajes universitarios, hasta bares de mala muerte donde se toca rock y dentro de esta existencia de viajes, lecturas, borracheras y pleitos con el público, el protagonista lleva un conteo del aparentemente interminable desfile de mujeres que entran y salen de su vida tal y como lo hacen las latas de cerveza.

Lo cierto, es que habrá un momento donde tendremos que regresar las páginas para recordar el nombre de alguna de las muchas féminas, o incluso para corroborar si de la que se habla actualmente ya formó parte de una lectura temprana. Las hay de todo tipo aunque, generalmente, no podremos bajarlas de locas o zafadas.

En efecto, cualquier hombre que haya sufrido de las vicisitudes de una relación tormentosa, se sentirá identificado con las correrías de Hank y sus damas. Y cualquier mujer que lea la novela, también tendrá mucho que entender de la forma en que unos con otras se relacionan.

A final de cuentas, veremos como un hombre que no ha encontrado un aprecio verdadero hacia el sexo opuesto fuera de la necesidad biológica de la reproducción, termina transformándose y, de cierta forma derrotándose, ante el amor de una sola mujer entre las decenas que llegan a pasar por su vida. Habrá por ahí quien diga que todo terminará en una historia de amor adornada por el drama de las extras. Habrá quien vea otras cosas totalmente diferentes.

Been there, read that (LXXXVI)

13 agosto 2013 1 comentario

Cartero

Aut. Charles Bukowski

Anagrama

CarteroUna situación común para el hombre de clase media para abajo (que realmente en ese “para abajo” nos encontramos la mayoría), es la de quejarse del trabajo. En un país como México (y yo creo que en todos los países por igual), es fácil toparnos con las murallas burocráticas, el tráfico de influencias, los compadrazgos, los favores etc., un montón de factores que permiten que el mediocre, el escasamente preparado, el junior, el gran imbécil (o la combinación de éstos) se encuentre en el escaño elevado mientras uno, con todos sus estudios, certificaciones, actividades extracurriculares y su inteligencia, es relegado a hacerle la chamba a cambio de una nimiedad de paga.

El buen Hank Chinaski no ha sido la excepción, sin embargo, lejos de su inteligencia y su funesta preparación y actitud ante la vida, se encuentra ahora ante un nuevo trabajo y un nuevo desfilar de mujeres de las más diversas variedades. La oficina postal es el lugar deprimente en el que Hank pasará 11 años de su vida, años en los que tendrá que enfrentarse a superintendentes, supervisores, soportar el tedio que le provocan los compañeros de trabajo y memorizar un sinfín de rutas de correo para después recorrerlas bajo sol y lluvia a cambio de lo necesario para apenas cubrir sus necesidades (cerveza y alcohol).

En una narración de condiciones laborales tan inhumanas y deprimentes, Bukowski logra hacer que el lector no se sienta tan mal del trabajo que tiene. Uno llega a pensar que por lo menos hay tiempo para comer o por lo menos de mirar la televisión un rato por la noche. Al mismo tiempo, comparte habitación con diferentes féminas que inaugurarán capítulos de la más diversa índole en la narración: el amor que se marchita y fallece, la madre soltera que consiente, el nacimiento de una hija que nunca volverá a ver.

Como en muchos casos, lo único que me aqueja en las lecturas de Charles, es la traducción al español europeo que resulta repetitiva o forzada. Lamentablemente no conozco traducciones latinas y es difícil encontrar un libro en idioma original que no tenga un precio estratosférico. Un deleite leer las andanzas de Buko, como siempre.

Love without sex isn’t love

No Game

Been there, read that (LXXVI)

Un hilito de sangre

Aut. Eusebio Ruvalcaba

Un hilito de sangreDespués de La Tumba, quedé bastante picado de tramas sencillas pero bien narradas y, ante todo, divertidas, amenas. El alivio a la picadez llegó gracias al Sr. Ruvalcaba y su muy famosa novela, Un hilito de sangre. Y es que hablamos de esquemas similares, con personajes verosímiles dentro de su contexto y con un tono argumental adecuado, creíble a pesar de lo fantástico que pueda llegar a sentirse por momentos.

La historia nos narra la aventura del pequeño (o no tan pequeño, según él) L, un chamaquete que ronda los trece años de edad y que desea visitar a su “novia” que anda de vacaciones en Guadalajara. El problema surge cuando una serie de malos entendidos y giros de tuerca lo llevan a querer convertirse en ladrón para luego hacerse amigo de un chino que hará todo lo posible para que nuestro héroe pierda la virginidad como Dios manda, con prostitutas asiáticas. Y veremos después, si finalmente logra encontrar al amor de su vida, Osbelia.

Como buen personaje en la edad de la punzada, L se siente más inteligente que los demás, con un vocabulario superior, con la apariencia de Kevin Costner, un inmenso surtido de planes estratégicos que le permiten salir de cualquier apuro y la calentura típica de la edad que le hace creer que su miembro viril es el más grande de todos y que no hay hembra que se le resista.

Agradable, pícaro, vulgar sin rayar en lo soez, hilito es una novela rápida, digerible y necesaria. Mi única queja consiste en el hartazgo que me llegó a provocar el abuso de superlativos como guapérrima, buenérrima, hipercansadérrimo, entre otros, pero, ni qué hacerle si así habla el mocoso.

Been there, read that (LXXIV)

La tumba

Aut. José Agustín

La TumbaUn “escritor de la onda” es el término con el que diversos críticos se dirigen al Sr. José Agustín. Tras leer La tumba, me doy cuenta de que tal término no podría ser más acertado; la obra es, en efecto, una pieza de literatura de onda. Aclarando que, cuando me refiero a la onda, me refiero a esa onda perteneciente a la expresión “estás en la onda” (aunque hoy en día, ser la onda no sea ya tan de la onda).

Y sí, me siento como en aquel capítulo de Los Simpsons en que Homero se une a Smashing Pumpkins y a Peter Frampton en un festival de lo buena onda y después se hace esa curiosa conversación sobre ser buena onda o estar en onda. Juegos de palabras más, juegos de palabras menos. Finalmente, la obra de José Agustín se ha visto envuelta en esta buena onda burguesa o de gente pudiente en una época digna de la juventud de nuestros padres.

Muy celebrada y mencionada en los círculos de creación literaria, La tumba es una novela ligera, corta, que maneja una temática de ‘valemadrismo esnob’ en la que un protagonista adolescente con dinero, se debate entre una vida amargosa, rutinaria y desentendida, y aquella que le impulsa a, bueno, a realmente nada pues no posee una visión del futuro o de algún ideal que valga la pena.

Precisamente, el chiste aquí está en emborracharse, coger, curársela, pertenecer a un club de pseudo intelectuales, coquetear con la morra en curso y repetir una y otra vez hasta el cansancio. Agradable, aunque por momentos desesperante, La tumba es un obligado para aquellos amantes de la literatura mexicana de culto.

Been there, read that (LXVII)

Casi nunca

Aut. Daniel Sada

De vuelta a la actividad de lector (y pseudo reseñador de lo leído) me he dispuesto a hablar el día de hoy de Casi nunca del mexicano Daniel Sada; ganador del Premio Herralde de Novela 2008. Ahora bien, no sé qué hayan tenido las novelas concursantes del premio en ese año, pero me encargué de leer las tres finalistas: Temporada de Caza del león Negro, Un Lugar Llamado Oreja de Perro y, finalmente, Casi Nunca. Todas unas joyas.

Pasando al tema pertinente, debo decir que no había tenido la oportunidad de sentir tanta desesperación al leer una obra como la que me ha provocado Casi Nunca. No lo digo como algo negativo, al contrario como algo chusco debido a la temática que nos marca Sada: la lujuria contra el pudor, la calentura en contra de las buenas costumbres. Y es que precisamente, desespera de una manera chusca el ver cómo un personaje se conforma con tocarle la mano 30 minutos a la novia cada 6 meses y aún así se mantiene con la esperanza de verla desnuda. Clásicos dilemas de un romance a la antigüita, de por ahí de 1945 en el norte y centro sureste de México.

Seguro estoy haciendo bolas, mejor me explico: La novela narra las andanzas de Demetrio, un agrónomo con buena estrella que no encuentra mucho sentido a su existencia salvo la que le otorgan los burdeles de Oaxaca. En estos burdeles conoce a Mireya, una puta un poco pasada de carnes que tiene la habilidad de hacer adicto al protagonista a sus encantos. Poco después de hacerse adicto a Mireya, la madre de Demetrio lo obligará a asistir a una boda en la que conocerá a Renata, la hija de un matrimonio ultraconservador, que terminará siendo su novia, eso sí, a distancia pues ella se encuentra en un pequeño poblado de muy al norte del país. Imagínense lo que es eso sin la existencia de correos electrónicos o del facebook.

El problema nace cuando Mireya decide que Demetrio la sacará de esa vida de placer carnal pagado y pronto le anunciará estar embarazada. Demetrio abandona su trabajo y toma un tren junto a la madre de su retoño para, a medio camino, abandonarla y salir huyendo. Después, la desesperación que ofrece una novia que se ofende de un beso en la mano y que no permite contacto alguno por más de 30 minutos en una pequeña banca enfrente de su casa. Finalmente, el establecimiento de un buen negocio, los preparativos de una boda que pareciera nunca llegar y el mete-saca tan añorado por la estrella del show.

Casi nunca es entretenida, con una prosa totalmente diferente y que distingue a Sada entre los muchos escritores latinos. Retrata a la perfección los modos de pensar y actuar de las personas en los tiempos en que se sitúa y posee una temática hilarante que deja un buen sabor de boca.