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Posts Tagged ‘Poemas’

Tú eres el color del que me enamoré

Bluets (fragmentos)

Maggie Nelson

1. Supongamos que empiezo diciendo que me he enamorado de un color. Supongamos que digo esto como si se tratara de una confesión; supongamos que rasgo mi servilleta mientras hablamos. Empezó lentamente. Una apreciación, una afinidad. Un día se volvió más seria. Luego(miro la taza vacía, al fondo una mancha café enroscada en forma de caballito de mar) se volvió, de algún modo, personal.
6. El semicírculo de océano turquesa que ciega es el escenario primordial de este amor. Que ese azul exista, el simple hecho de haberlo visto, hace a mi vida extraordinaria. Haber visto cosas tan hermosas. Encontrarse en esa niebla. Sin elección. Ayer regresé y me paré otra vez frente a la montaña.
7. ¿Pero qué tipo de amor es realmente? No te engañes llamándolo sublime. Admite que te has detenido frente a una pequeña pila de pigmento ultramarino en polvo dentro de un vaso de vidrio en un museo y has sentido un deseo punzante. ¿Pero un deseo de hacer qué? ¿De liberarlo? ¿De comprarlo? ¿De ingerirlo? Hay tan poca comida azul en la naturaleza –de hecho el azul tiende a marcar la comida que debe evitarse (moho, bayas venenosas)– que los asesores culinarios recomiendan no usar luz azul, pintura azul o platos azules al servir comida. Pero mientras el color puede, en el sentido más literal, minar el apetito, en otro sentido lo alimenta. Querrías alcanzar el pigmento para desordenarlo, por ejemplo, manchando primero tus dedos y luego al mundo. Querrías diluirlo y luego nadar en él, tallarte con él los pezones, querrías usarlo para pintar el manto de una virgen. Pero ni así accederías al azul del pigmento. No realmente.
36. Goethe describe al azul como un color vivo, pero desprovisto de alegría. “Diría que trastorna más de lo que alegra.” ¿Estar enamorado del azul es entonces estar enamorada de un trastorno? ¿O es el amor mismo un trastorno? Y de cualquier modo, ¿qué clase de locura es esa de enamorarse de algo constitucionalmente incapaz de amarte de vuelta?
98. Vincent van Gogh, cuya depresión, dicen algunos, se relacionaba con un padecimiento de epilepsia, vio y pintó célebremente al mundo en colores insoportables de tan vívidos. Tras su intento casi exitoso de quitarse la vida disparándose los intestinos, ante la pregunta de por qué no debía salvarse, respondió: “porque la tristeza no terminará nunca”. Yo creo que tenía razón.
229. Escribo esto en tinta azul para recordar que todas las palabras, no solamente algunas, se escriben en agua.
239. Pero ahora hablas como si el amor fuera una consolación. Simone Weil nos advirtió lo contrario: “el amor no es consuelo”, escribió. “Es luz.”
240. Entonces bien, permíteme tratar de reformularlo. Mientras estuve vivo, aspiré a ser estudiante no de la nostalgia, sino de la luz.
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La Fuga

20 noviembre 2013 2 comentarios

huir de una araña viuda negra
es un milagro comparable al del arte.

ella teje sus telas de araña
con las que atrae lentamente
utilizando toda su astucia
te envuelve
y al sentirse satisfecha, te matará.
en su mortal abrazo
succionará toda tu sangre.

yo logré escapar de mi viuda negra
porque había muchos machos
en el entramado de sus telas de araña
y al tiempo que abrazaba a uno
luego a otro y a otro y a
otro
pude zafar
salir de ahí.

ella me extrañará
lo sé
no a mi amor
sí el sabor de mi sangre,
pero siendo ella de lo mejor, encontrará
otras sangres tan buena en lo suyo que casi extraño mi
muerte,
pero no del todo;
he logrado escapar.
ahora contemplo
nuevas
telas de araña.

– Charles Bukowski

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Cartas

ella se sienta en el piso

hurgando en la caja de cartón

leyéndome las cartas de amor que le he escrito

mientras su hija de 4 años yace en el piso

envuelta en una cobija color rosa

dormida 3/4

 

nos hemos vuelto a juntar después de una separación.

me siento en su casa

una tarde de domingo

 

los carros suben y bajan por la colina,

allá afuera

cuando estemos dormidos esta noche, juntos

escucharemos a los grillos

 

¿dónde están los tontos que no viven

tan bien como yo?

 

amo sus paredes.

amo sus niños.

amo su perro.

 

escucharemos a los grillos.

mi brazo rodeando su cadera,

mis dedos contra su barriga

 

una noche como esta le gana a la vida

y este rebosar se las arregla con la muerte.

 

me gustan mis cartas de amor,

eran verdaderas.

 

¡Ah, ella tiene un hermoso culo!

¡Ah, tiene un bello espíritu!

 

– Charles Bukowski

Been there, read that (LXXXIV)

Soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre: Antología poética

Aut. Charles Bukowski

Soy la orilla de un vaso que cortaLa verdad es que no puedo reseñar mucho de una antología y menos si se trata de la autoría de uno de mis escritores favoritos. De cualquier manera, es muy difícil ponerse a escribir sobre poesía cuando uno no es un gran escritor de la misma o, por lo menos, lector de ella. Sin embargo, sí puedo hacer algunos comentarios.

Antes que nada, para leer poesía de Bukowski o de cualquier otro autor, es necesario leerla en su idioma original. Ya me ha pasado que las traducciones no siempre son buenas, dejé constancia de ello en una entrada anterior en la que elegir entre “topo” y “verruga” cambiaba el sentido de un verso totalmente.

Ahora bien, ya de por sí es difícil encontrar las obras de algunos autores si no es porque tenemos librerías como el Péndulo, Gandhi o el Sótano; y más difícil es encontrar esas obras en sus idiomas originales. Por tanto, es viable siempre o encontrar las versiones con traductores adecuados o aquellas que incluyen los dos idiomas, como la presente.

Finalmente, de Bukowski, puedo decir que su poesía es igual a su narrativa: directa, dura, cruda, sin adornos, con remates extraordinarios y sencillos. Encontrarás un amor sincero, que no endulza y que simplemente cumple su cometido. Versos sencillos, escritos literalmente por un borracho amante de las mujeres y enemigo del trabajo. Uno no se arrepiente de leer lo que lee a través de las palabras del buen Hank.

Been there, read that (LXVI)

24 septiembre 2012 Deja un comentario

Lascas

Aut. Salvador Díaz Mirón

Hace muchos muchísimos años, por ahí de mediados de primaria, mis profes me mandaron a dos o tres concursos de declamación. De esos tiempos, mi padre me transfirió su gustos por la poesía y dentro de tal gusto, el amor por las que son sus favoritas. Entre las favoritas, me complazco de recordar A Gloria, de Salvador Díaz Mirón y aunque en la era de internet es fácil encontrar poesía de nuestros autores favoritos sin dificultad alguna, no quise privarme de adquirir un pequeño volumen titulado Lascas.

Tengo entendido que muchas obras tuvo Salvador pero, en sus propias palabras, Lascas fue su único libro formal. La obra forma parte de la segunda de tres etapas identificadas como poeta, la etapa interna, personal y sentimental de sí mismo. Incluye poesías basadas y dedicadas hacia su hija, hacia sus propios versos y hacia su situación actual y lo que llegó a vivir.

Destaca un famoso y reconocido poema Paquito, que muchos conocieron (o esa es mi apreciación) gracias a un conductor de televisión de los 90’s que solía ser muy popular y murió asesinado por presuntos nexos con el narcotráfico. Díaz Mirón es uno de esos autores obligatorios dentro de la literatura mexicana, sus textos son realmente agradables con una métrica impresionante. Sin duda es una recomendación que extiendo a los amantes de la poesía nacional.

Un intento de poema escrito hace algún tiempo

¿Será?

Por Ángel Tejeda Moreno

Vuelve a una realidad alterna

En la que un tal vez se vuelve un nunca

Y los dos jugamos amoratados

En el embate de la codicia:

Egoísmo emancipado.

Labios capturados

Y tiempo encendido

Por la llama de una pasión exclusiva

De una muerte anticipada,

De su guadaña almidonada

Que reluce como el tormento

De este corazón

¡Soberano portento!

Disfrazado de solares solaces

Que insolan mi mortal cuerpo

Cuando la desolación invade

Y la parca sonríe extasiada

De mis vanos intentos

De recuperar lo que ha sido

Y no será…

¿Será?

Been there, read that (LI)

Pasiones Desde Ring Side, Literatura y Lucha Libre

Selección y Prologo, Daniel Téllez / Carlos Maldonado

Si hay algo que considero realmente mexicano, es la lucha libre. Si hay un deporte que no he dejado de mirar desde que tengo uso de razón, es la lucha libre. Si hay algo que por más teatro que sea no deja de emocionarme, señores, es la lucha libre. Es por las anteriores razones (y otras muchas más) que me es realmente difícil ignorar obra impresa alguna que tenga que ver con el deporte del pancracio nacional.

Fue así como me hice con esta ligera, agradable y bastante digerible compilación de textos basados en el deporte ídem. Pasiones es un conglomerado de textos de autores nacionales de las más diversas procedencias y que brindan un homenaje escrito e ilustrado con imágenes de ensoñación.

Los textos son adecuados y sumamente entretenidos para quien disfruta desde la primera fila o desde la tercera cuerda. Se adicionan anécdotas de rendiciones legendarias, nombres inolvidables y máscaras olvidadas. El archivo fotográfico es excelente y nos muestra el lado ese que sólo se puede observar con la más grande pasión. Narrativa, poesía, prosa y crónica se dan cita en el pequeño compilado.

Si acaso sentí que la magia se terminó demasiado pronto en sus escasas 100 páginas, considero que es una extensión recomendable a pesar de que el tamaño de fuente es bastante grande y la mayor parte del tiempo una página tiene más imagen que texto. Hay referencias que sólo entenderán aquellos que tengan estrecha relación con el deporte en cuestión. Fuera de eso, se disfruta y se siente como devorar una cemita de la Arena Puebla (teniendo hambre claro está), es decir, si no lo hiciste, no asististe.

Totalmente recomendado para fanáticos de la de a caballo, la tapatía o el tirabuzón.