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Archive for 31 agosto 2012

Un intento de poema escrito hace algún tiempo

¿Será?

Por Ángel Tejeda Moreno

Vuelve a una realidad alterna

En la que un tal vez se vuelve un nunca

Y los dos jugamos amoratados

En el embate de la codicia:

Egoísmo emancipado.

Labios capturados

Y tiempo encendido

Por la llama de una pasión exclusiva

De una muerte anticipada,

De su guadaña almidonada

Que reluce como el tormento

De este corazón

¡Soberano portento!

Disfrazado de solares solaces

Que insolan mi mortal cuerpo

Cuando la desolación invade

Y la parca sonríe extasiada

De mis vanos intentos

De recuperar lo que ha sido

Y no será…

¿Será?

Been there, read that (LXIV)

La Pesca de Salmón en Yemen

Aut. Paul Torday

Si hay algo que adoro más que un buen libro, es un buen libro regalado; y todavía más, si el libro es regalado a través de algún concurso. Éste fue el caso del que les vengo a hablar el día de hoy (por cierto, gracias a Letras Libres por el regalazo). La Pesca de Salmón en Yemen del inglés Paul Torday es, simplemente, bello y entretenido.

No hablamos de una novela en formato tradicional, Pesca es un libro que a través del diario del protagonista, los correos electrónicos entre los implicados, entrevistas a políticos y algunos interrogatorios, nos narra la historia (ficticia) de cómo se llegó a pescar el primer salmón en una zona desértica de Yemen.

Suena descabellado y, en general, eso es lo agradable del libro: la relación que surge entre los diversos personajes en torno a un proyecto que, está por demás decir, es una locura. Todo empieza como una visión del jeque Mohammed que desea introducir un pez de agua fría en un wadi en Yemén; bajo su visión, el jeque solicita el apoyo y asesoría del Centro Nacional para el Fomento de la Piscicultura que designa al científico Alfred Jones como encargado. Jones descarta desde un principio el proyecto; sin embargo, pronto la oficina de imagen del Primer Ministro británico ve en el proyecto una oportunidad de establecer mejores relaciones con el oriente medio, obligando a Jones a involucrarse de lleno en contra de su voluntad.

El proyecto, se convertirá en una montaña rusa emocional para Alfred que tendrá problemas en su matrimonio y encontrará en su colega Harriet un apoyo emocional que no pudo sentir antes. Harriet, por su lado, sufrirá la pérdida de su prometido en un operativo militar y encontrará en Alfred a un amigo en quién apoyarse.

La Pesca de Salmón es una historia entretenida cuyo tema principal es la fé. Pero no habla de una fé religiosa sino de una fé humana, de esa necesidad que tenemos de creer en algo y de que hasta lo imposible es capaz de ser llevado a cabo. Sin duda, es de lo que más he disfrutado y me mantuvo al pendiente mientras duró. Recientemente se publicó una película basada en el mismo libro; no la he visto y dudo hacerlo pues no quisiera romper con la magia que provocó en mí la obra escrita.

Totalmente recomendable para aquellos que buscan un descanso de la narrativa tradicional y, en general, para todo público lector. Amé la obra del Sr. Torday.

Been there, read that (LXIII)

Cartas a un Amigo Alemán

Aut. Albert Camus

Empiezo la semana escribiendo porque me he atrasado con mis lecturas (y con todo en mi vida) últimamente. En fin, hoy les manejo el comentario sobre cuatro textos del buen Albert Camus. Como el título lo indica, la obra es un compendio de cuatro misivas publicadas durante la ocupación alemana en Francia en el marco de la Segunda Guerra Mundial; siendo el día de publicación de la cuarta, el último día de la ocupación.

Al ser cuatro cartas, estamos hablando de una extensión corta y una lectura rápida. Lo cierto, es que, desde mi punto de vista, no nos encontramos aquí con algo extraordinario, hablando en sentido literario. Lo que pasa es que se pueden leer y observar como cuatro textos en los que un ciudadano del país bueno se dirige a un ciudadano del país malo, así de simple.

Y saco a colación esto del país malo y el país bueno porque, precisamente, así es como se ve; Camus, con todo el respeto que se merece, se la pasa tirando un discurso del estilo de “nosotros somos los buenos porque creemos en las cosas correctas y aunque nos tengan en el suelo, nos juntaremos con más buenos que creen en cosas correctas y les ganaremos porque ustedes son malos y están solos”. Realmente sólo le falto el clásico “booohooo” gringo.

En fin, como la historia pertenece al que la escribe, no nos queda de otra más que creerle al buen Albert. Recomendadas sólo para los aficionados a textos de la época.