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Archive for 31 enero 2011

Been there, read that (XXII)

Colección Parte I:

La llamada de Cthulhu, La llave de plata, El caso de Charles Dexter Ward & El color que cayó del espacio.

Aut. H. P. Lovecraft

Uff! A pesar de mis aventuras amorosas, la travesía del inicio de una maestría, los proyectos escritos, el trabajo y el ejercicio, todavía puedo darme el lujo de recurrir a los libros para escapar un rato de este mundo cruel y su falta de justicia y libertad.

Y no tienen idea de cuánto me ha servido; siendo más específico, me alegra haber escogido un compilado de obras del maestro Howard Philips Lovecraft. Si tuviera la oportunidad, me largaría en este preciso instante rumbo Rhode Island para visitar su lugar de reposo y agradecerle por los mundos que me ha hecho visitar.

En esta primer etapa del compilado me he encontrado con obras maestras, las considero así no por su argumento o trama, lo hago porque muy muy pocas veces he leído una narrativa en la que la descripción sustituye totalmente la necesidad de los ojos para poder ver.

Son historias geniales, donde sentiremos un temor genuino. No de ese tipo donde temblamos y huimos corriendo y gritando, no, es ese tipo de temor que se siente en el fondo del corazón y te hace cuestionar sobre si deseas conocer lo que en palabras envuelve al misterio y la incertidumbre.

Las historias se hacen lentas, deseas llegar rápido al desenlace y, cuando te empiezas a acercar, entonces se vuelven demasiado rápidas y quisieras que no llegasen a la inevitable conclusión. Comenzando con el clásico de La llamada de Cthulhu, nos adentraremos en la investigación de un hombre que ha heredado un extraña estatuilla, hecho que coincide con el descubrimiento de extrañas investigaciones incompletas y que llevarán al protagonista a descubrir los avistamientos de algo que desería no haber encontrado.

La llave de plata es un gran recordatorio de lo que nos pasa cuando crecemos y dejamos de ser niños: hemos dejado de tener sueños e imaginación. ¿Se imaginan lo que pasaría si pudiesemos volver a creer en todo eso que hemos olvidado? Creo que no lo pensaríamos dos veces y, para lograrlo, necesitaríamos de una singular llave hecha de plata.

Mi historia favorita, El caso Charles Dexter Ward, es una combinación extraordinaria de la historia de un joven que descubre las extrañas circunstancias y experimentos realizados por un antepasado directo y con el que guarda un parecido increíble. Pronto la investigación se convertirá en locura y en puertas abiertas que debieron permanecer cerradas.

Por último, El color que cayó del espacio, nos devuelve ese viejo temor a extrañas entidades espaciales que podrían llegar en cualquier momento gracias a la presencia de los siempre enigmáticos meteoritos.

Para quien busca ese escape de la realidad y la oportunidad de adentrarse en historias obscuras, profundas y profanas, Lovecraft es la opción. Pero por encima de todo, Lovecraft siempre será la opción si amas la literatura clásica en general.

 

A better man

Este es un post corto y desde el fondo de mi ser:

Me han roto el corazón una vez más, esta vez dolió con el doble de intensidad. Desde el momento en que inició el presente año del Señor, 2011, noté que la mala fortuna me seguiría. Tal vez la subestimé y ahora estoy hundido (estaba hasta hace unos minutos) en un pozo realmente profundo.

He perdido a dos personas que eran parte enorme del todo que es mi vida, felicidad y alma (En fin, la verdad es que para mi no están perdidas pero la lógica y la razón dictan lo contrario). No sé cómo pasó, fue demasiado rápido; aún así, tengo que levantar el rostro, erguir mi espalda y sacar el pecho por todos los que me apoyan y creen en mi.

El día de hoy, soy más fuerte. Y soy un hombre mejor, les diré el por qué: Soy mejor porque no importa cuantas veces me traicionen, yo seguiré confiando en los demás; no importa cuantas veces me rompan el corazón, yo seguiré amando como pocos seres en este planeta; no importa cuanto duela, yo seguiré intentando y luchando; no importa cuantas veces me caiga, me seguiré levantando; y, sobre todo, no importa cuánto me lastimen, yo nunca consideraré enemigos y nunca de los nuncas les desearé el mal, por el contrario, los seguiré queriendo y deseando lo mejor.

Me parto el alma queriendo ser mejor y, tal vez, sí estoy siendo mejor sin darme cuenta. Algún día cumpliré mis sueños y todos estarán invitados a compartir la alegría a mi lado. Mientras tanto le doy gracias a todas esas personas que, a lo largo de este olvidable período de tiempo, me han apoyado y brindado consejo, cariño y un soporte gracias al cual estoy saliendo del bache donde caí.

Todo lo mencionado y otras cosas, que seguro han de conocer, me hacen ser un verdadero hombre y estoy orgulloso de ser quién soy.

Gracias! Sieg Heil! Scemper Fi! Y hasta la victoria siempre!!!

Espero no olvidar a nadie.

Albano Torres, Ramiro Aguirre, Pedro Flores, Adriana González Martínez, Erika Ramirez, Carlos Diaz, Aaron de Castilla, Mauricio Neme, Nacho Trujillo, Miroslava Castro, Alma Huerta, Xavyer Martin Moral, Itzy Contreras, Elzy Rojas, B-To Ibanez, Nancy Romero, Julián Rojas, José Julian Miranda, Ulises Medina y todos los demás que la memoria no me permite recordar justo ahora.

 

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El Cisne Negro (Que todos llevamos adentro)

Nunca he escrito una reseña cinematográfica antes y no comenzaré el día de hoy; prefiero dejarle esa labor a compañeros escritores que ven en el cine aquello que yo veo en los libros. Aún así, después de haber asistido al estreno de la obra cuyo título encabeza parte de la presente entrada, debía escribir una reflexión que ésta película me ha dejado (y probablemente les deje a otras personas que se tomen el tiempo de verla).

Para empezar, traduciré la breve sinopsis que Imdb nos da sobre la proyección en cuestión: Una bailarina de ballet gana el rol protagónico en la obra “El Lago de los Cisnes” y es perfecta para el rol del delicado Cisne Blanco – La Princesa Odette – pero lentamente perderá la cordura al ritmo en que se transforma en Odile el Cisne Negro, hija de un malvado hechicero.

Nuestra protagonista se encuentra en el conflicto que muchos entramos en algún momento: Decidir entre un lado de luz o un lado de obscuridad. Precisamente, ella es una chica criada por una madre soltera que la trata como niña a pesar de su mayoría de edad. En un mundo amoldado donde su vida gira en torno a la disciplina y la búsqueda de perfección, no se da cuenta de todo aquello que implica el mundo externo, retrayendo todo aquello que en su educación se considera tabú.

Es elegida pues es perfecta en un rol de delicadeza, bondad y belleza. Sin embargo, cuando toca el momento de convertirse en la contraparte de la blancura, el conflicto surge del temor y trauma que causa el no poder dejarse llevar, el de ser lo que no es pero que tiene muy dentro y nunca ha salido. Es ahí cuando una transformación se crea, y la locura se apodera de un deseo inconciente de evitar una evolución que, a ojos de su bondad, es totalmente negativa.

El final impactante, nos muestra que la perfección sólo se alcanza cuando atravesamos ese límite que todas las cosas en la naturaleza tienen. Sólo cuando vamos más allá, cuando nos dejamos llevar por nuestra naturaleza verdadera y cruda es que podemos resaltar y obtener el resultado que los demás alabarán.

Nos pasa lo mismo, creo yo, cuando no deseamos lastimar a las personas. Amamos demasiado, buscamos ser los salvadores de la humanidad y, aún así, no obtenemos resultados; nos esforzamos y obtenemos frustración a cambio. La razón lo sabe, a veces no es del todo bueno ser solamente luz, necesitamos de la obscuridad para poder realizar esa gran actuación, para obtener ese punto en el que la audiencia se pondrá de pie y gritará nuestro nombre.

No es algo tan fácil como decir un día “A partir de hoy seré un maldito con los demás”, es más complejo pues conlleva la responsabilidad de no dejarse dominar por ese lado negativo. Es encontrar un balance, no podemos vivir de un sólo lado.

Me pasa lo mismo, desearía ser un desgraciado, alguien a quien no le importase los sentimientos de los demás y obtuviese siempre lo que desea. ¿Pero qué precio estamos dispuestos a pagar? Que pasaría si conociéndonos, sabemos que podría surgir algo que no sólo no le conviene a los que nos rodean, sino a nosotros mismos.

¿Qué hacer si el lado que mantenemos reprimido es aún más fuerte que nosotros mismos? ¿Estamos dispuestos a cruzar el límite y dejar salir aquello que podría convertirse en lo que más tememos e incluso juramos combatir?

Yo mismo no lo sé.

Been there, read that (XXI)

El Llano en Llamas

Aut. Juan Rulfo

Aut. Juan RulfoHe llegado al punto que muchas veces tememos descubrir: El tiempo no nos alcanza. Y es verdad, el trabajo se incrementa cuando tu experiencia y antigüedad aumentan; la maestría exige tiempo considerable de lectura a la semana; el corazón impulsa al cuerpo a buscar tiempo de calidad con quien añoramos; la imaginación requiere de más Lovecraft y Xbox; el cuerpo no quiere engordar, y los deseos ansían cumplirse.

Aún así, de que se puede, se puede. Hoy vengo a contarles del primero del año: El Llano en Llamas.

Aún recuerdo mis clases de español y redacción en la secundaria, nos daban a leer fragmentos literarios variados de acuerdo al tema de estudio pertinente. Entre los nombres que recuerdo de antaño, está el de Juan Rulfo. Y es que, hasta hace algunas semanas, el nombre volvió a clamar un espacio en mi mente, cuando una amiga mencionó que aquel apelativo correspondía a uno de sus autores favoritos.

Como me preocupa leer obras clásicas antes de seguir leyendo nuevas, de inmediato aproveche el envío gratis de una librería en línea, para hacerme de las dos obras de este nacional inmortal: Pedro Páramo y El Llano en Llamas, dos joyas de la literatura mexicana y latinoamericana.

No me voy a poner a hacer una crítica de una obra maestra. Me esforzaré en recomendar el contenido a aquellos que no hayan tenido la opotunidad de leer a tan genial escritor. Ya de por sí, el puro nombre nos dice todo, leerlo, es un viaje a través de la reflexión de un México revolucionario, reformista y, también, un poco de porfirista.

La presente recopilación de cuentos es una fotografía escrita de las épocas, donde sus principales temas son el amor familiar, muchas veces roto y terminado en tragedias que se pintan no tan trágicas pues invitan a la continuidad. Un espejo de costumbres y pensamientos mexicanos, una exaltación a imaginar y crear aquellos futuros que no sabríamos esperar de los protagonistas de tan vívidas historias.

En fin, leerlo no debería ser una recomendación, debería ser una obligación; sobre todo, si te jactas de ser mexicano y de profesar tu nacionalidad a través de la lectura y la palabra escrita, cultura en general. Si simplemente te gusta leer, no sé qué demonios estás esperando para hacerlo con esta obra tan magistral.

El Código

Favor de recitar todos los días, de seguirlo al pie de la letra y de no titubear al momento de ejercerlo…

There is no peace, there is anger.
There is no fear, there is power.
There is no death, there is immortality.
There is no weakness, there is the Dark Side.

I am the heart of the darkness.
I know no fear, but I instill it in my enemies.
I am the destroyer of worlds.
I know the power of the Dark Side.
I am the fire of hate, all the universe bows before me.


I pledge myself to the Darkness, for I have found true life in the death of the light.

 

El día en que SIEMPRE NO (usted disculpe) dejé de confiar

Pues como luego hacen los de seguridad pública cuando te liberan de prisión porque te metieron por equivocación, usted disculpe.

Lo cierto es que, hasta hace un par de horas, no dejaba de llorar, de pensar cómo pudo alguien lastimarme así y, ya saben, lamiendo heridas y sopesando sentimientos. Lo que pasó, pasó y nada se le puede hacer.

No sé si fue una buena sesión de lectura del maestro Lovecraft o si fue el baño con agua fría que me di o lo que me dijo un amigo sobre lo que yo representaba para él; lo cierto es que yo me levanto no importando la fuerza o la cantidad de golpes. Sí, a veces me derroto y me rindo, lo hago, créanme, pero nunca me dura demasiado tiempo ese sentir.

En unas horas comenzaré a estudiar la maestría y, con esto, estaré dando un paso más en el cumplimiento de mis sueños. No hay porqué pensar que la vida se nos acaba. Gracias a Dios y como lo dijo mi amigo Ramiro, tengo trabajo, vivo solo, me alimento solo, soy independiente y soy actuario; tengo más de lo que podría pedirle al Señor y eso debe bastarme; aunque no me conformo y deseo ser más y mejor.

Ella me quiere y yo la quiero a ella, lamentablemente se enteró de mis sentimientos de mala manera y pues las cosas ya no funcionaron como se esperaba en algún momento. Estamos bien y no pasó nada. Justo terminé de platicar con ella y es obvio que el cariño que nos tenemos es más fuerte. No seremos pareja, pero no significa que no podamos seguir divirtiéndonos juntos y pasando buenos ratos.

 A mi amigo lo perdono, dice que yo le he hecho cosas peores y que ni sé cuáles son. Ni modo, creía que si eres amigo de una persona y esa persona te ofende, puede decírselo para arreglar las cosas. No es necesario guardar  resentimientos para después tener excusas cuando las necesites.

En fin, seguimos de pie como siempre. Seguimos luchando por los sueños. Seguimos siendo nosotros mismos aunque le duela a quien le duela. Seguimos peleando por cada centímetro de territorio que podamos ganar. Y seguimos obteniendo pequeñas victorias que, algún día, nos hagan ganar la guerra. 

El día en que dejé de confiar

¿Qué puedo decir? No soy una mala persona (a pesar de lo que muchos piensan por mi sóla apariencia), trato de llevarme bien con la mayoría de personas; hasta donde tengo entendido, enemigos no los tengo, tal vez un par de personas con las que he tenido riñas o diferencias pero que nunca llegan a más.

Por otro lado, soy una de las personas que creen que lo más importante en esta vida son los amigos. Por aquellas personas que se ganan ese “título” de mi parte, soy capaz de dar la vida, de levantarme a las 4 de la mañana para recogerlos si están muy borrachos, de abrazarlos durante toda la noche si están llorando o algo les ha pasado.

Nunca tuve suerte para las relaciones sentimentales, mucho menos éxito; dicen que soy enamoradizo, la verdad no es esa. Crecí escuchando, leyendo, observando historias de caballeros, de héroes que hacían todo por una damisela en peligro y, al final, después de mucha batalla, de muchas heridas, de mucha intriga, se quedaban con la princesa. De una época donde no tenías que esconder los sentimientos, podías decirlo tan simple como “me gustas” e, independientemente de si el sentimiento era mútuo, nadie te etiquetaba, si eras adulto, lo aceptabas, la dama no tenía porqué evitarte o buscar la manera de dañarte para que no siguieras acercándote; sólo te decía sí, no, tal vez, demuéstramelo. En esas historias existía el honor, el valor, el respeto y la caballerosidad; hoy, no existen.

¿Y qué pasa cuando se mezcla lo peor de los dos factores? La traición de un amigo y la decepción de una mujer. Pasa que que las dos lanzas te atraviesan, una justo al lado de la otra. De esas heridas que, por estar tan juntas, no se pueden cerrar.

He reprobado materias, me han puesto una buena madriza,  he perdido dinero, me he dejado de hablar con personas, he asistido a muchos funerales, etc. Pero anoche, me ha dolido más que nunca en mi corta vida. Lo sé, me falta mucho camino por recorrer, tal vez, en unos años ni siquiera recuerde este día, espero que así sea, pero es el momento justo cuando despierto y me pregunto si realmente pasó y, entonces, veo la lista de llamadas perdidas, los mensajes, hago memoria de una noche que parecía memorable y, entonces, recuerdo.

Recuerdas hacer lo posible para bailar más cerca de ella, de separarla de aquel tipo de seres que la han lastimado al punto de no creer más en la existencia de él hombre, quieres sentir sus brazos rozar los tuyos, te derrites cuando está bailando con alguien más y, discretamente, te ve a los ojos y te sonríe, te preguntas cómo harás para hacerle saber que no eres sólo su amigo, que deseas ser más que eso, que añoras demostrar que tú sí eres un hombre.

Después, la pierdes de vista. Extrañamente, tu mejor amigo tampoco esta en la periferia de tu visión nublada por humo de tabaco y seres humanos que brindan contigo cada vez que los miras a los ojos. Caminas, recibes los empujones y llegas a esa zona, vacía y libre donde todo se ve más claro. Ves a tu “hermano” tomándola de la cintura, acercándose a ella, suejetando sus manos y entrelazando sus dedos con los de ella.

En la época de la antigua Roma, pude haber desenvainado, retarlo en un duelo a muerte, tal vez darle muerte a los dos por la pena que empieza a invadir tu corazón. No, no es así, algún motivo debe haber. Me acerco y golpeo su espalda levamente para que se dé cuenta que estoy ahí, observando la escena. Mi amigo voltea, me ve a los ojos y no expresa nada, se voltea mejor a continuar con lo que estaba haciendo. Soy demasiado noble para creer lo que acaba de pasar y demasiado temeroso de ver qué pasaría después, cuando sus rostros se acercaran demasiado, es hora de retirarme.

(De igual manera, no puedo culparla si nunca le dije cuanto la quiero. Tal vez lo hice, a lo mejor pensó que se lo decía como amigo, no lo sé. No quería que pensara que mis atenciones con ella sólo eran buscando algún beneficio. Precisamente, quería demostrarle que los hombres existimos pero nunca nos voltean a ver )

No me queda ya nada en ese lugar, adonde volteo no veo una cara consoladora, un hombro para apoyarme o una mano extendida. Decido hacer lo que el cobarde, tomo mi chamarra, salgo de ahí, me pierdo en el frío obscuro y solitario de la noche, mi verdadera amante, no recuerdo cómo es que he arribado a mi habitación, no por una ingesta de alcohol, sino por el dolor y las lágrimas que llenaron mis ojos hasta que, en algún momento ya en mi cama, concilié el sueño.

Despierto, llamadas perdidas de ella, mensajes de algunos amigos que se preocuparon de mi desaparición. ¿Amigos? ¿Cómo saber quiénes son esos?, si eran lo más importante que tenía y ahora ya no sabes si los quieres ver. Si quieres, debes, confiar en alguien de esa manera otra vez.